Nota de archivo: este contenido fue publicado hace más de 30 días.

Archivo
Archivo

Cuando el cuerpo está inmóvil, encogido sobre el escenario, parece un pájaro herido: las extremidades son finas, la piel casi traslúcida, la cara oculta bajo una máscara de malla. Podría estar congelado en el tiempo y el espacio, pero entonces la maestra Yumiko Yoshioka levanta el torso, se lleva las manos a la cabeza y su cuerpo crece frente a su sombra, se hincha de músculos y estalla junto con la música que simula lluvia. 

💬Ver comentarios