Luego de la extracción de CBD, la planta de cáñamo se puede convertir en materia prima para la manufactura de bolsas, vasos, platos, cubiertos y telas biodegradables, entre otros posibles usos. (Shutterstock)

Con la reciente aprobación federal del plan para la comercialización del cáñamo en Puerto Rico, el Departamento de Agricultura (DA) auguró una inversión netamente privada de $150 millones en esta industria naciente para generar 500 empleos directos y cultivar anualmente 10,000 cuerdas de cáñamo para el 2022.

Asimismo, con el aval del Departamento de Agricultura federal (USDA), la industria del cáñamo boricua se une al selecto grupo de 19 estados o territorios estadounidenses con luz verde para la comercialización del cáñamo, cuyo mayor potencial económico está en la extracción y exportación del cannabidiol (CBD).

“Ahora que esta aprobación le da la oportunidad a los agroempresarios a comprar el equipo para la siembra comercial, nuestra proyección es que se puedan sembrar hasta 10,000 cuerdas de terreno en la primera fase”, dijo el secretario de Agricultura, Carlos Flores, quien ya ha otorgado 63 licencias de cultivo y otras 13 de manufactura de productos del cáñamo.

Contrario al tetrahidrocannabinol (THC), que es el principal componente psicoactivo de la marihuana, el CBD se utiliza para tratar varias enfermedades crónicas, como la ansiedad y la epilepsia infantil, sin los efectos psicoactivos de la marihuana.

Luego de la extracción de CBD, la planta de cáñamo se puede convertir en materia prima para la manufactura de bolsas, vasos, platos, cubiertos y telas biodegradables, añadió el secretario.

En cuanto a su potencial económico, resaltó que el clima de Puerto Rico les permite a los agricultores cosechar hasta tres veces al año, abriéndoles una ventana de exportación a Estados Unidos que otras jurisdicciones carecen.

“En Canadá y Estados Unidos, tú siembras un solo ciclo, en primavera, cuando no hay heladas frías. En Puerto Rico, nuestro clima nos permite sembrar hasta tres veces al año en los mismos predios, por lo tanto tenemos más producción por área de siembra”, enfatizó el titular del DA.

En invierno, cuando estados como Washington no puedan sembrar en campo abierto, “nosotros lo pudiéramos estar produciendo y vendiendo porque Puerto Rico, al estar dentro de la jurisdicción de Estados Unidos, puede vender su producción a (clientes) en cualquier estado”.

A diferencia de otros cultivos con menores márgenes de ganancia, la promesa económica del cáñamo parece suficiente para la inversión privada, explicó el secretario, quien no ha necesitado implementar programas de incentivos para levantar esta industria específica.

“Esto es dinero fresco que llega a aportar a nuestra economía con miras, principalmente, a la exportación. No se prevé que el Departamento (de Agricultura) tenga que diseñar algún incentivo especial para desarrollar esta industria”, aseguró Flores, quien estimó esa inversión privada en unos $150 millones.

Entre empleos directos e indirectos, el secretario cree que esta industria podría emplear a 1,300 nuevas personas de camino a las 10,000 cuerdas.

A su entender, ahora solo resta darle rienda suelta a los agroempresarios para que siembren cáñamo, lo procesen y lo comercialicen como materia prima o en productos de consumo.

Por los pasados tres años, un selecto grupo de agricultores ha experimentado con distintas variedades del cáñamo para descubrir cómo se adaptan al clima local y su resistencia a plagas isleñas.

Descifrar todos estos factores, indicó el secretario, es un proceso que usualmente tarda entre cinco a diez años, por lo que la industria del cáñamo será una de grandes cambios en sus primeros años en la isla.

Según Flores, el control de calidad es la ficha clave para la comercialización del cáñamo, ya que su contenido de THC no debe sobrepasar un 3%. Para eso, es necesario que laboratorios independientes certifiquen el nivel de THC, por lo que hizo disponible el Laboratorio Agrológico del DA en el municipio de Dorado.

Por ley federal, el cáñamo que no cumpla con ese parámetro debe ser recogido y quemado, similar a la marihuana que es cultivada ilegalmente.

La Oficina para el Licenciamiento e Inspección de Cáñamo de Puerto Rico (OLIC) es la dependencia que lidera todos estos esfuerzos para el DA. Actualmente, sigue recibiendo solicitudes para el cultivo y la manufactura de productos de cáñamo.

Esta aprobación se da luego de que el Congreso aprobara la Ley de Mejoramiento de la Agricultura de 2018, indicó por escrito la comisionada residente de Puerto Rico, Jennifer González.