Michele Franqui, presidenta de CamuyCoop, junto a Dinelia Riollano, gerente de Recursos Humanos. (BrandStudio)

Para una institución financiera, la imposición de medidas que prácticamente obstaculizan el contacto directo entre empleado y cliente representan un reto difícil de sobrellevar. Cuando se trata de una cooperativa de ahorro y crédito como CamuyCoop, cuya filosofía se basa casi enteramente en el trato personalizado, el desafío se torna aún más cuesta arriba.