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En total, las empresas en la isla que lograron acceso a los fondos SBA recibirán $658.6 millones, lo que representa un promedio de $230,593 por préstamo.
En total, las empresas en la isla que lograron acceso a los fondos SBA recibirán $658.6 millones, lo que representa un promedio de $230,593 por préstamo.

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Unos 2,856 negocios en Puerto Rico obtuvieron la aprobación del programa de protección de nómina (PPP por sus siglas en inglés) que lanzó a principios de este mes la Administración de Pequeños Negocios (SBA) como respuesta a la emergencia del COVID-19, confirmó la entidad federal a este diario.

En total, esas empresas en la isla recibirán $658.6 millones, lo que representa un promedio de $230,593 por préstamo. Adalberto Quijada, director de distrito interino de SBA para Puerto Rico e Islas Vírgenes, indicó que los $349,000 millones que la agencia asignó para proteger la nómina de las empresas se agotaron en corto tiempo, pero confía en que haya una segunda ronda de fondos.

Agregó que en las Islas Vírgenes estadounidenses se aprobaron 240 préstamos con un total de $62 millones.

A pesar de ello, fueron muchos empresarios en Puerto Rico que esperaban que le aprobaran la solicitud de ese préstamo para poder mantener la nómina y no lo lograron, ya que el proceso no fue fácil según manifestaron.

Por su parte, Zoimé Álvarez, vicepresidenta ejecutiva de la Asociación de Bancos de Puerto Rico (ABPR), aceptó que hubo retos para manejar este programa de SBA debido a los varios cambios que tuvo. “Fue un reto para todo el mundo, dado que esta agencia está acostumbrada a trabajar con una aprobación de préstamos de $28,000 millones al año”, y en esta emergencia tuvo que manejar $349,000 millones.

Quijada, en entrevista separada, reconoció que el responder a esta pandemia es una experiencia sin precedentes para SBA. “El hecho es que en 14 días montamos un programa para ayudar a la gente, se movilizó y se unió a mucha gente para lograrlo. SBA respondió a esta crisis sin precedentes lo mejor que pudo y estamos satisfechos”, expresó, al señalar que siempre hay áreas para mejorar.

Álvarez dijo estar satisfecha también con la cantidad que la banca local pudo procesar, aunque no especificó cuántas solicitudes recibieron. El Banco Popular le dijo a El Nuevo Día que aprobó 1,400 préstamos para un total de $398 millones. La cifra de solicitudes recibidas no fueron divulgadas.

Álvarez explicó que el hecho de que otros estados hayan podido otorgar una mayor cantidad de préstamos se debió a que en esos lugares fueron decenas los bancos comerciales que participaron. Contrario a Puerto Rico donde fueron solo cinco bancos los participantes: Banco Popular, FirstBank, Oriental, Santander y Banesco. 

Como parte del programa, la SBA estableció que pagaría a los bancos e instituciones financieras una comisión de 5% por tramitar estos préstamos. La paga se ajusta a la baja a mayor cuantía del préstamo. A su vez, los bancos pagan una comisión a contadores públicos, consultores o personas que asistan a los comercios en procesar o referir el préstamo a la institución financiera.

Cooperativas y comerciantes

En cuanto a las cooperativas de ahorro y crédito de Puerto Rico procesaron apenas una decena de solicitudes. “Llegaron a procesarse un puñado, no creo que más de 10”, indicó José Julián Ramírez, director ejecutivo de la Asociación de Ejecutivos de Cooperativas.

“Nuestro reclamo es que no entendemos por qué, pero se le dio preferencia a la banca y no a las entidades financieras comunitarias que son las que están bien cerca de las empresas más pequeñas”. Acosta señaló que no fue hasta este pasado miércoles que las cooperativas recibieron el código de acceso para entrar al programa que diseñó SBA para manejar la emergencia.

Las estadísticas de SBA reflejan que el 83% del total de fondos asignados al programa de protección de nómina fue destinado a préstamos de más de $150,000.

Por su parte, Jorge Argüelles, presidente del Centro Unido de Detallistas (CUD), dijo estar preocupado, ya que muchos empresarios no tuvieron acceso a esos fondos de emergencia de SBA. “Me han llegado quejas de comerciantes que al hacer la solicitud, siendo un préstamo garantizado por SBA, los bancos le pidieron muchos documentos que dilató el proceso. Aquí la burocracia permea, es un virus, aún en las emergencias manejaron esto como si fuera un préstamo comercial cualquiera. Eso es penoso”.

Sobre este particular, Álvarez comentó que eso dependía de la cantidad de riesgo que cada banco asumiera, el tipo de cliente y si el negocio podía mantener los empleos. “Si activan la garantía van a pasar por una fiscalización de si el banco cumplió con los requisitos que pedía SBA, a pesar de que haya 100% de garantía de SBA”, manifestó Álvarez.

Por su parte el ingeniero Jorge Rodríguez, fundador de la compañía PACIV, calificó de “deficiente” el proceso de solicitud del préstamo con su banco, y así lo denunció en las redes sociales. Él solicitó la ayuda de SBA, tanto para su empresa en Estados Unidos, como para la de Puerto Rico.

“En abril 6 sometemos la misma información que sometemos bajo PACIV USA y allí (en referencia a un banco en Indianápolis) se tardan un día sin pedirnos nada más, y aquí nos tienes siete días pidiéndonos cuanto documento, tabla y análisis podías imaginarte”, cuestionó Rodríguez, quien indicó que el banco se tardó siete días laborables en tramitar su solicitud, tiempo en el cual se acabó el dinero de SBA.

Rodríguez estimó que según la población de Puerto Rico y el número de empresarios y asalariados, la isla debió recibir entre $2,900 y $3,100 millones en préstamos bajo el PPP.

Todos los entrevistados se mostraron esperanzados en que SBA emitirá una segunda ronda de fondos para el programa y confían en que se beneficiarán una mayor cantidad de pymes.