Con una inspección profesional se pueden evitar malos ratos o al menos estar al tanto de qué mejoras se recomiendan.
Con una inspección profesional se pueden evitar malos ratos o al menos estar al tanto de qué mejoras se recomiendan. (Shutterstock)

Cuando una vivienda se mercadea como “remodelada”, las losetas relucientes, las ventanas nuevas y los gabinetes con el estilo del momento pueden distraer de realidades como un techo con juntas sin sellar, circuitos que no funcionan o tuberías en hierro que en cualquier momento podrían causar costosos problemas a los nuevos propietarios.

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