El adulto mayor puede notificar de manera muy fácil y sencilla si no se siente bien de salud. (Shutterstock)
Las instituciones financieras no pueden discriminar por edad a la hora de cualificar clientes para hipotecas. Y, si se comparten información concreta, pueden ayudar a orientar sobre los mejores productos para la población en edad de retiro o con ingresos fijos.

Con 60, 70, 80 años o los años de vida que sean, a la hora de tramitar un préstamo hipotecario “nunca se puede tomar la edad como un factor para la extensión de una hipoteca”, advirtió Peter Torres, pasado presidente de la Asociación de Banqueros Hipotecarios (MBA).

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