Díaz demandó que el gobierno se ha concentrado en protocolos como en el uso de la mascarilla y toma de temperatura, pero se ha olvidado de la parte que no se ve: el aire fresco. (Shutterstock)

La falta de espacios exteriores, áreas ventiladas y estructuras agradables para vivir con los protocolos establecidos para evitar la propagación del COVID-19, son algunos de los retos que enfrentan los diseñadores y arquitectos de hoy.

“Diseñar edificios y reocupar los espacios públicos que respondan a nuestra nueva realidad de distanciamiento y seguridad en esta era es discusión mundial ahora mismo. La arquitectura e ingeniería son una poderosa herramienta para ayudar a evitar la propagación del virus y mejorar nuestra calidad de vida en los espacios y edificios que hemos vuelto a ocupar con ansiedad”, dijo la arquitecta Astrid Díaz a través de un comunicado.

La experta sostuvo que “uno de los sitios que queremos disfrutar son los restaurantes a la par que ayudamos a la economía. Muchos restaurantes tienen su sistema de aire acondicionado diseñado según el International Mechanical Code (IMC) que exige 7.5 pies cúbicos por minuto de aire fresco por persona”. Sin embargo, en Puerto Rico existe un patrón de utilizar en los comercios las unidades de aire “mini splits” que son de uso residencial y que no están preparadas para este cambio de aire fresco.

“Insto a las autoridades municipales y estatales a desarrollar un plan donde se pueda ofrecer organizadamente a los restaurantes el uso de aceras, áreas públicas y calles peatonales frente a sus locales para que puedan colocar mesas al aire libre. Ya muchas ciudades en el mundo entero lo están haciendo, como Vilna que ha convertido a la ciudad en un enorme café al aire libre a través de sus plazas con distanciamiento social y protocolos. El alcalde de San Francisco aprobó un plan para que los restaurantes soliciten permisos para usar las aceras y estacionamiento para el servicio de cena. Así podemos ir retomando nuestros espacios públicos con calidad de vida y seguridad”, añadió la arquitecta.

Díaz demandó que el gobierno se ha concentrado en protocolos como en el uso de la mascarilla y toma de temperatura, pero se ha olvidado de la parte que no se ve: el aire fresco. Por ejemplo, un restaurante con un sistema de aire acondicionado diseñado para un espacio de 1,000 pies cuadrados para 20 personas, genera 300 pies cúbicos por minuto de aire fresco y filtrado. Lo cual asegura una gran calidad de aire interior.

“Así debes colocarte en las mesas cerca de los difusores de aire limpio y no cerca de los retornos de aire cuando ocurre el cambio”, explicó la arquitecta, quien se reúne continuamente con su equipo de trabajo de su firma, en especial con el ingeniero José Luis “Chavito” Marrero para discutir estos desafíos y soluciones.