Local 787 de Carpinteros cuenta con estaciones para aprender y prácticar diversas técnicas de construcción.
Local 787 de Carpinteros cuenta con estaciones para aprender y prácticar diversas técnicas de construcción. (Suministrada)

Al notar la necesidad de que Puerto Rico cuente con más personal de construcción capacitado en lo último en seguridad, técnicas especializadas y códigos, la Hermandad Unida de Carpinteros (UBC) estableció aquí un centro de adiestramiento denominado Local 787 de Carpinteros.

Abrimos el centro de capacitación en el barrio Sabana Abajo en Carolina, al lado de la Universidad Ana G Méndez, con la visión de adiestrar a los empleados de los contratistas y a miembros que quieran unirse”, explicó su directora María Socorro Oyola.

La UBC es un sindicato con afiliados y capítulos en todo Estados Unidos y Canadá, con más de 100 años de trayectoria. “Aunque en Estados Unidos se es llama carpinteros, abarcamos mucho en la construcción, de todo menos electricidad y plomería”, explicó Oyola. Por ello, la líder entiende que el acercamiento del sindicato tiene sentido aquí porque “entendemos que en Puerto Rico todo el mundo hace de todo” en una obra”.

“Es bien importante recalcar que todos los cursos cumplen con los códigos de construcción de Puerto Rico”, puntualizó. “Somos muy firmes en que el trabajo de nosotros sea de calidad y que el contratista pueda cumplir con el proyecto bien, a tiempo y en o bajo presupuesto”.

Algunos de los talleres disponibles son: matemáticas para los oficios, toma de medidas, fórmulas; repaso de herramientas; interpretación de croquis y modelos; trípodes; uso instrumentos ópticos, como niveles de láser; capacitación en las normas de seguridad de la Administración federal de Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (OSHA); cursos sobre prevención y protección de caídas; y sobre cómo trabajar con guindolas o en terrenos escarpados.

También se cubren técnicas modernas de ebanistería, para hacer zapatas, techos acústicos, marcos para estructuras de metal, pisos o paredes de madera, entre otros. A su vez, enseñan soldaduras especializadas como la que se ejecuta bajo el agua.

La organización, según contó Oyola, se movilizó a Puerto Rico luego del huracán María, cuando trajo personal voluntario para ayudar a damnificados con necesidades urgentes. “Cuando los miembros vinieron, vieron la necesidad de capacitar la fuerza laboral y de ahí surgió la idea de crear el capítulo en Puerto Rico”, agregó. Eso se materializó en 2019, cuando fueron certificados como programa de capacitación laboral (Registered Apprenticeship) en el Departamento federal del Trabajo.

Aunque el centro de Carolina estaba listo en marzo de 2020, la pandemia ha retrasado las clases que, en su mayoría, deben realizarse de forma presencial por su naturaleza práctica.

En este tiempo, el sindicato ha comenzado diálogos con contratistas para educarlos sobre los beneficios de estar afiliados y contar con acceso a mano de obra con acceso continuo a educación especializada.

Por lo pronto, adelantan un programa piloto con el Consorcio de Carolina “para capacitar a 50 miembros de la comunidad para trabajar en construcción y tengo que fe que se ubicarán como empleados, porque todo el mundo necesita fuerza laboral”. De forma paralela, cuentan con currículos para estudiantes de escuelas vocacionales que quieren entrar en la industria.

¿Cómo se benefician los obreros y los contratistas?

Oyola explicó que los unionados de la UBC que se mueven a otros mercados donde hay presencia del sindicato “solo hacen la transferencia, no pierden su antigüedad, no es como si comenzaran de nuevo”.  Esto es posible porque cuenta con una tarjeta de membresía con un código de barra único que se escanea y muestra todas las calificaciones y capacitaciones que ha tomado ese profesional de la construcción.

Oyola agregó que, por el lado los contratistas que se afilian para emplear a obreros unionados, como se exige en algunos proyectos con fondos públicos, “uno de los grandes beneficios es que si va a licitar un proyecto en particular y necesita 15 personas adiestradas en algo específico, le conseguimos los recursos para que pueda ser exitoso en la subasta”.

“No es un costo adicional, eso está incluido”, recalcó.

Con esta dinámica también han visto cómo empleados que eran unionados han evolucionado para convertirse en contratistas afiliados al sindicato.

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