Los fondos federales que recibió la isla después del huracán María impulsaron, en gran medida,  la venta de alcohol en los supermercados, “liquor stores” y colmados. (GFR Media) (semisquare-x3)
Los fondos federales que recibió la isla después del huracán María impulsaron, en gran medida, la venta de alcohol en los supermercados, “liquor stores” y colmados. (GFR Media)

Los puertorriqueños siempre han disfrutado mucho el beber cervezas, y darse el palito de ron o de whiskey, y en los últimos años algunos han descubierto también el mundo del vino y han comenzado a consumir tintos, blancos o espumosos. Sin embargo, la venta de bebidas alcohólicas se había estancado en tiempos recientes, pero esa racha se detuvo el pasado año cuando los comercios registraron alzas de doble dígito en prácticamente todas las categorías.

El mercado de bebidas alcohólicas volvió, por fin, a pisar el billón de dólares, lo que hacía dos años no pasaba. Los crecimientos fueron sólidos”, manifestó Rafael Meléndez, ejecutivo de cuentas de la firma de investigación de mercados IRI. El total de ventas alcanzó los $1,012 millones en el periodo de 12 meses que finalizó en febrero de 2019.

IRI encuesta y analiza el comportamiento de las ventas de bebidas alcohólicas en el sector detallista, incluyendo supermercados, ‘liquor stores’ y colmados, entre otros. El estudio no toma en cuenta la venta de alcohol en los hoteles, restaurantes, pubs ni los productos que se venden en las enotecas.

Las cervezas, los espíritus destilados y los vinos impulsaron ese aumento el pasado año. De hecho, la cerveza es la reina indiscutible del sector de bebidas alcohólicas, pues genera tres cuartas partes de la venta de toda la industria. En el 2018 su crecimiento fue 10.7% para alcanzar los $786 millones en ventas, según las cifras de IRI.

Los espíritus destilados ocupan el segundo lugar de preferencia, con ventas totales de $142 millones, lo que representa un aumento de más de 18%. Meléndez explicó que este segmento iba decayendo durante los años 2016 y 2017. Una posible explicación para este incremento, según el ejecutivo de IRI, es que los bebedores están cambiando sus hábitos, están dejando de tomar cervezas para probar licores y mezclarlos en tragos.

Los vinos, que tanto auge han ganado en los últimos años, reportaron ventas de $63 millones, que es apenas 6% del total de las bebidas alcohólicas vendidas. No obstante, el segmento acreció 12.8%, de un año a otro.

Para Eduardo Marxuach, presidente de la cadena de supermercados Econo, el 2018 fue un año muy bueno en la venta de bebidas con alcohol. “La venta estuvo doble dígito por encima del año anterior, puedo decir que en todas las categorías de bebidas alcohólicas”, sostuvo.

Cuestionado sobre a qué atribuye el alza, si la economía todavía está frágil y muchos puertorriqueños emigraron el pasado año, Marxuach opinó que, en parte, se debió a que “había más dinero en el bolsillo” debido a las ayudas federales que llegaron después del huracán María. “Eso hizo que algunas categorías de productos crecieran, entre ellas las de bebidas alcohólicas”.

Al tener más dinero para hacer la compra, les sobraba ingreso adicional, antes ese ingreso disponible lo usaban para lascompras de relleno, ahora muchos lo utilizaron para darse “un gustito”, según el presidente de Econo.

Sin embargo, Marxuach señaló que no cree que ese crecimiento se sostenga en el tiempo y teme que este año las ventas en dicho segmento no aumenten. De hecho, este diario supo que algunas cadenas de supermercados ya han comenzado a ver la baja en ventas en distintas categorías de productos, no solo en la de bebidas con alcohol.

No se vislumbra que esa tendencia al alza continúe, sobre todo, si no se nos asignan más fondos federales para el PAN (Programa de Asistencia Nutricional)”, comentó el ejecutivo de Econo.

Con Marxuach, coincidió por separado, Raúl García, gerente de licores y cervezas de B. Fernández. “A principios de este año, la venta de bebidas ha decaído un poco, y puedo atribuírsela a la controversia con la tarjeta de la Familia”, expresó.

Comportamiento por categoría

La cerveza es la bebida alcohólica que más consume el boricua, y dos terceras partes de ella se realiza mayormente en barras y colmados; mientras en los supermercados se genera otro 10% aproximadamente, y ahí la que más se vende es Medalla.

En Puerto Rico la preferida es la cerveza “light” y la lata se vende más que la botella de cristal, en parte, por la conveniencia y por el precio. Una lata de 10 onzas puede costar entre $1 y $1.30, mientras la misma marca en botella de 12 onzas vale entre $1.75 y $2.50.

“La líder en cervezas es Medalla”, dijo el ejecutivo de cuentas de IRI. “Hay marcas que coquetean por el segundo lugar, unos meses está Coors y otros Busch Light”, agregó. Eso no significa que no haya otras compitiendo por ganar terreno, de hecho Medalla, aunque está cómoda en la cima, ha ido perdiendo mercado.

En esa lucha están Michelob Ultra y Corona, las cuales han ido creciendo en el último año. Están también las artesanales, en la que la local Ocean Lab se ha posicionado en muy corto tiempo en el segundo lugar, precedida solo por Blue Moon. Le siguen Samuel Adams y Boqueron Brewery, esta última perdió mercado en el último año.

Los cocteles con alcohol es un segmento que se revitalizó con la entrada de Gasolina hace unos años, y hoy genera $37 millones anuales. El líder en esa categoría es Gasolina con 46.2% -tenía 50.5% hace un año-, y le sigue Palo Ready en el segundo puesto, que subió de 21.7% a 24.5%, impulsada por la entrada del sabor de toronja rosada, según Meléndez.

En espíritus destilados, el ron tiene el 58%, la vodka 16%, whiskey 14%, licores y cordiales 11%, y todos ellos crecieron el pasado año.

En cuanto al ron, el rey es Don Q con 20% aunque va decreciendo, Palo Viejo tiene 18% y crece; mientras Bacardí tiene 10% y también haperdido mercado. En whiskeys, Johnnie Walker y Dewar’s son el uno y el dos del segmento.

Por su parte, Héctor Luna, director comercial de IRI, indicó que el ron ha ido perdiendo algo de preferencia, y la vodka, el whiskey y los cordiales han ganado adeptos, en particular estos últimos y sobre todo, después del huracán María. Le atribuyó el alza, aunque leve todavía, a que las cervezas requieren refrigeración y hay tragos que se sirven con hielo, algo que escaseó después del huracán; en cambio, los cordiales -entre ellos Cointreau y Frangélico- se toman a temperatura ambiente. “La gente probó los cordiales, les gustaron y han seguido comprándolos”, dijo Luna.

Mientras, García de B. Fernández, dijo que el consumo de whiskey también está creciendo, y no solo el escocés -que es el líder-, sino también el irlandés y el whiskey premium de un solo grano, cuyo precio es más alto.

El consumidor compró también más vinos en el 2018 que en años anteriores. Los preferidos del puertorriqueño son los tintos (43%), seguido por los lambruscos -elaborados con mosto que se importa a Puerto Rico-, los blancos y los rosé, en ese orden. Le siguen los espumosos, los afrutados, los fortificados y los de postre.

Tiendas de vinos

Los negocios dedicados a la venta de vinos también han crecido. Compañías como B. Fernández está renovando su Almacén del Vino, tanto en Ponce como en Guaynabo. Ambos locales serán nuevos, el de Ponce inaugurará en mayo, mientras el de Guaynabo aún está en construcción.

Además, hace dos semanas abrió una nueva tienda de vinos, The Winery Outlet en la Avenida Roosevelt en San Juan. Su dueño, Rolando Fernández, tiene negocios de distribución de vinos en Venezuela, Honduras y Puerto Rico, y decidió abrir esta tienda, la cual combina con un restaurante de servicio completo.

La experiencia de probar vinos ha calado en la sociedad, la gente se ha ido interesando cada vez más en degustar etiquetas, y la idea de este negocio es enseñarle al consumidor que hay muchos vinos que vale la pena probar”, dijo Fernández. Indicó que tiene etiquetas de Italia, España, Nueva Zelanda, Francia, EE.UU., Argentina y Chile, entre otros países.

Además, recién inauguró en la avenida Muñoz Rivera en San Juan el segundo local de Tinto y Blanco, un bar de tapas que también vende vinos.

La Enoteca, de Ballester Hermanos, Inc. abrió un nuevo local en el Centro Comercial Altamira, en Guaynabo, mientras mantiene el local original en Cataño.


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