Distribuidores de alimentos indicaron que la demanda por el consumo de carnes ha incrementado 30% tras la pandemia. (Agencia EFE)

La pandemia no da tregua y continúa trastocando la cadena de abastos de alimento, y aunque no puede decirse que hay escasez, sí hay productos que no se consiguen, otros los hay en demasía, mientras los precios van al alza.

De hecho, la escasez de producción de carnes en Estados Unidos ha hecho que cadenas como Sam’s Club y Costco racionen las cantidades que los clientes pueden comprar y que Wendy’s en Estados Unidos enfrente problemas para elaborar sus hamburguesas.

No obstante, en Puerto Rico, los Wendy’s tienen abastos suficientes de carne, aseveró Lizmarie Medina, a cargo de Mercadeo de la cadena, ya que las reses con las que se elabora el producto cárnico son criadas en Puerto Rico. “No nos veremos afectados. Tenemos abastos en adelanto por la situación actual”, indicó Medina.

Carlos Trápaga, presidente y principal oficial ejecutivo de Trafon Group, empresa de importación y distribución de alimentos, indicó que debido al COVID-19, la demanda de alimentos se ha disparado en Estados Unidos, Puerto Rico y el mundo, y algunas plantas procesadoras no dan abasto para poder suplirla al 100%.

Como muestra, mencionó que la demanda por carnes ha incrementado 30% en semanas recientes, pero debido a los contagios que se han reportado entre cientos de empleados de plantas procesadoras de carne en Estados Unidos, la matanza de cerdos se ha reducido a 50%. Ello ha causado un disloque en la cadena y los precios han aumentado.

Explicó que el riesgo es que la mayoría de esos empleados eran asintomáticos y como en la producción de alimentos trabaja mucho personal, hay muchas ausencias por miedo al contagio.

Los precios se han disparado en ciertos cortes de carne, en los más económicos y en los que se usan para el proceso industrial se han duplicado. La carne de res es la que más ha subido de precio. “El cerdo y el pollo han aumentado también, el cerdo en Puerto Rico se importa de Estados Unidos y Canadá y en ambos mercados ha mermado la producción. El pollo es el que menos ha subido”.

Los faltantes en góndolas se deben en parte, a que al haber menos producción en las plantas y mayor cantidad de pedidos, las órdenes se atrasan. “Antes se recibían algunos productos semanalmente, y ahora pasan dos semanas y no llegan”, dijo Trápaga. “Los animales están en el campo, el problema está en las plantas manufactureras. Una vez se limpien y saniticen, todo se normalizará”, agregó.

Trafon Group trae también carnes de Costa Rica desde hace más de 40 años y de Nicaragua, y allá los precios han subido también. “Gracias a Dios, empezamos la crisis con un inventario saludable. Hemos tratado de traer lo más posible, pero es un reto porque hay una demanda alta”.

Sin embargo, no solo la disponibilidad de proteínas se ha afectado con la pandemia, las harinas, las pastas y algunos enlatados también se ven en menor cantidad en las góndolas. “Hay más gente haciendo las tres comidas en el hogar y eso ha disparado la demanda. Por ejemplo, la producción de enlatados de carne y pollo está atrasada un mes, ya que los pedidos han aumentado”, indicó el presidente de Trafon Group.

Por el contrario, los derivados de productos lácteos, entre ellos los quesos, tienen un exceso de producción. Esto se debe a que las plantas convirtieron la leche en derivados, debido a que la mayoría de los restaurantes y cafeterías -que son sus clientes habituales- no están abiertos.

“Hay algunos productos difíciles de conseguir”, dijo por su parte, Elpidio Núñez de Northwestern Selecta, uno de los principales distribuidores de productos cárnicos en la isla, quien expresó que la situación del COVID-19 “ha causado que los precios de las carnes suban hasta 30%. La carne de res ha aumentado 50% o más. Este aumento podría durar meses hasta que se hagan los ajustes en las plantas procesadoras”.

Estamos en una ola de inestabilidad en precios. Hace un mes los precios de las carnes estaban históricamente bajos, como no se veían en 20 años, y ahora están subiendo”, señaló Núñez.

En cuanto a un posible aumento en la escasez de alimento, el empresario no cree que ocurra. “Productos va a haber. Si antes comías bistec, ahora será chuleta y si no pues muslos de pollo”, sostuvo y señaló que, aunque “aunque hay cortes de carne que son más difíciles de conseguir, hasta ahora el 90% de las órdenes llegan completas”.

“Sí creo que va a haber un alza en precios bien fuerte. Y eso va a influenciar el tipo de proteína que la gente va a consumir”, puntualizó Núñez.


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