El estilo de vida activo de los ‘baby boomers’ redefine las facilidades, los apartamentos y demás áreas de entretenimiento en este complejo de vivienda.

El concepto de égidas, apartamentos compactos para adultos mayores que aún son independientes o requieren asistencia mínima en su vida diaria, ha existido por décadas.

Sin embargo, el perfil, los gustos y la realidad socioeconómica de la creciente población de los mayores de 60 años están en evolución, a un paso que el mercado de vivienda no ha logrado asimilar, afirmó el arquitecto Ricardo Álvarez Díaz.

De acuerdo con el más reciente estudio que realizó la firma Latino Footprint sobre la generación de “baby boomers” (de 54 a 73 años), 70% de esta población tiene la intención de quedarse en Puerto Rico. Además, este grupo se distingue por tener la agenda llena con actividades fuera del hogar y haber adoptado la tecnología móvil. “Los ‘baby boomers’ no están metidos en la casa viendo televisión”, sino que tienen un hambre de vivir “con intensidad”, comunicó la investigadora María Casas cuando presentó el estudio en diciembre pasado.

Entretanto, las opciones de vivienda de alquiler en proyectos diseñados para la población mayor no dan abasto, pues —según constató Negocios— reportan estar llenas a capacidad y con extensa lista de espera, aun cuando ha habido un repunte en desarrollos en años recientes.

En la gama de ingresos más altos, la empresa local y familiar Insignia Senior Living, fundada por Milton L. Cruz, ofrece tres opciones con el mismo estándar de instalaciones y servicios. Miramar Living, en esta área histórica; Residence, en el céntrico Puerto Nuevo; y Villa Serena en un campo accesible de Guaynabo, informó su directora de relaciones con la comunidad, Krystal García.

“En Miramar Living tenemos un cupo para 73 residentes, pero como admitimos matrimonios eso puede variar un poco. Todas las habitaciones son privadas. Tenemos ‘suite studio’, ‘suite deluxe’ y ‘grand deluxe’”, describió García en un recorrido por el proyecto que tiene un ala preservada con enormes frescos, mosaicos y pisos originales, por tratarse de un edificio histórico.

“Es muy importante segmentar la población”, subrayó García. Esto responde a criterios de seguridad para los pacientes con pérdida de memoria y demencia, pero también para ofrecer una verdadera experiencia de vida independiente a los residentes que entran y salen a gusto, que se reúnen con su familia o con amistades. Después de todo, están en su casa, no en un cuido ni en el hospital, destacó.

Parte de esa experiencia la consiguen instando a los residentes a decorar sus apartamentos a su gusto, idealmente con muebles, arte y pertenencias significativas para ellos, agregó García. También nutriendo la agenda diaria con eventos que los residentes sugieren y disfrutan, agregó Erika Odiot, encargada de la oferta recreativa y de actividades.

“Ese trato personalizado es la fórmula de Insignia”, puntualizó García.

En este proyecto, la renta mensual básica –que incluye comidas, meriendas, tarifas de servicios básicos, uso de los espacios comunes y actividades– es de $5,000 a $5,300, según el tamaño de la unidad. Todas son privadas. Si el residente estará en la unidad de cuidado de pérdida de memoria, las mensualidades son de $5,300 a $5,600, precisó García.

En Residence, la renta mensual en unidades privadas es de $4,700 y de $3,500 en suites semiprivadas. Para personas con pérdida de memoria, son de $4,900 en privado y $3,800 en semiprivado.

Mientras, en Villa Serena todas las suites son compartidas y van de $2,550 a $2,650. Con pérdida de memoria son de $2,650 a $2,850.

Otra empresa que se ha concentrado en el modernizar la oferta de vivienda para adultos mayores es TGR Investments. Cuenta con dos torres de The Golden Residences en Floral Park y en la avenida Ponce de León. Esta última, llamada The Village, se inauguró en octubre de 2018. Posee terminaciones de lujo, como topes de cuarzo, estacionamientos bajo techo, gimnasio equipado y terraza con vista panorámica a la ciudad y el mar.

El gran detalle es que se trata de un proyecto de vivienda subsidiada para mayores de 60 años. “Ese subsidio paga como $470 mensuales, más un subsidio para el pago de agua y luz. La persona que más aporta paga como de $100 a $120. Depende del ingreso particular”, detalló el desarrollador Roberto Alfonso, de TGR Investments. Las unidades de una habitación con cocina equipada pueden acoger a matrimonios, siempre que el ingreso conjunto no sobrepase el límite federal, precisó.

“Parte de la visión nuestra en TGR, que ya vamos para siete años, es subir la vara en esta industria. Quisimos brindar todas las amenidades y la arquitectura que normalmente tienen proyectos para personas con mayor poder económico”, expresó. “Creemos que el buen gusto no tiene que ser caro, se puede desarrollar de forma razonable”.

Palacio Dorado, en el centro urbano de Toa Alta, es otro proyecto de apertura reciente que incorpora diseño actualizado, con mayor énfasis en las espacios de actividad física y esparcimiento, además de una estética que podría tener cualquier “walk up” para público en general. Inaugurado en abril de 2019, es el primer proyecto de The Puerto Rican Organization to Motivate, Enlighten, and Serve Addicts, Inc. (PROMESA, Inc.), una afiliada de Acacia Networks, en Puerto Rico.

Como este, en los últimos cinco años se han agregado proyectos modernos de vivienda independiente para adultos mayores, como Viewpoint en la Avenida Domenech de Hato Rey; El Remanso Elderly, en Carolina; o El Jibarito en San Sebastián.

No obstante, todas tienen en común que están disponibles solo para personas mayores de 60 o 62 años, con ingresos mínimos, como se destaca en la página Executive Home Search, firma que administra 23 complejos de vivienda de alquiler subsidiada para esta población.

Sin “retirement communities”

Esto implica que a pesar de que existe el mercado, en Puerto Rico no se ha hecho realidad el modelo de complejos de alquiler para adultos mayores que aún trabajan y ya no quieren el peso de la casa donde criaron a sus hijos o para quienes tienen pensiones moderadas y quieren vivir en una comunidad vibrante, lamentó Díaz Álvarez.

Tener el ecosistema adecuado significa que puedas bajar, ir al supermercado, ir a un restaurante, caminar, compartir con tus amigos, buscar tus nietos a la escuela. Pagar una mensualidad que incluya esa calidad de vida y acceso a todo un centro urbano, incluso a hospitales”, abundó el arquitecto sobre el modelo que ha sido exitoso en múltiples estados, como Florida, Georgia o Carolina del Norte.

Al menos por parte de la firma TGR Investments, hay planes concretos de desarrollar un ejemplo de ese ecosistema - aunque no se limite a la población mayor - y para ello adquirieron terrenos circundantes a The Village, donde agregarán 400 unidades de vivienda, con parques, aceras anchas y espacios comerciales.

Alfonso, de TGR, adelantó que “pensamos hacer allí una comunidad de uso mixto e ingresos mixtos. Vamos a atender la demanda de personas mayores y ‘empty nesters’ que no son pudientes pero tampoco cualifican bajo este régimen de ingresos bajitos”. A la vez, incluirán alquileres para familias, parejas o personas con ingresos moderados. “Queremos atender un mercado diverso, que no está suficientemente suplido”, concluyó.


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