Las condiciones en las que quedaron varias estaciones alrededor de la isla, como esta en Salinas, complican aún más la distribución de combustible.
Las condiciones en las que quedaron varias estaciones alrededor de la isla, como esta en Salinas, complican aún más la distribución de combustible. (Ramón “Tonito” Zayas)

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El pasado lunes, tan pronto el huracán Fiona dejó de ser un peligro para Puerto Rico, la cadena Mr.Special, líder en la región oeste, una de las más embatidas por el ciclón, abrió sus puertas.

Sabían que no tendrían servicio eléctrico y activaron su plan de emergencia, lo que incluye operar con generadores de diésel.

Desde entonces, Mr.Special opera 14 de sus 16 supermercados con generadores de emergencia, informó Debbie Alonso, hija del fundador de la cadena, Santos Alonso, y a cargo de Mercadeo y Comunicaciones.

“Tenemos tanque (de diésel) en la oficina central para los camiones, pero no da para las tiendas. El problema es grave”, sostuvo Alonso, quien indicó que la cadena ha optado por reducir su horario de servicios, cerrando sus puertas a las 7:00 p.m.

“Tenemos problemas para conseguir diésel. Hoy (ayer) tenemos que cerrar más temprano en la tienda de Ponce porque no tenemos diésel”, comentó por su parte, Félix Aponte, fundador de la cadena Agranel.

Una situación similar experimentaban Centro Ahorros y Econo, cuyos establecimientos también operaban con plantas de emergencia.

“Vamos a tener que cerrar muchos supermercados”, expresó una de varias fuentes consultadas que prefirió no ser identificado. Según la fuente, cerrar por falta de electricidad supone pérdidas en ventas, pero, sobretodo, implica tirar a la basura todos los alimentos perecederos, refrigerados y congelados que tienen en mercancía.

Impacto en diversos sectores

Mary Ortega, directora ejecutiva de la Asociación de Condominios y Controles de Acceso, relató que los primeros días luego del huracán Fiona, el suplido de diésel llegaba sin mayores inconvenientes.

“Al principio empezó a fluir bien y empezó a llegar. Pero (el pasado) miércoles y (ayer), todo se ha detenido. Está todo el mundo asustado y están apretando el botón del pánico porque (los suplidores) no contestan los teléfonos y, los que contestan, tienen una lista de espera y no está fácil”, afirmó Ortega.

“Hay muchos hoteles que están operando con planta y la orden del día es conseguir diésel y agua. El diésel está complicado, pero aparece. Pero donde está habiendo problemas es con el agua, porque los hoteles tienen sus cisternas, pero eso se acaba... preocupa que los suministros no estén llegando a los hoteles”, expresó por su parte, Joaquín Bolívar III, presidente de la Asociación de Hoteles y Turismo de Puerto Rico (PRHTA, por sus siglas en inglés).

Hace cinco años, luego del huracán María, que arrasó a todo Puerto Rico, la respuesta de emergencia fue tan errática que se produjo un disloque la cadena de combustible y la de abastos por semanas y hasta meses. Ahora, a pesar de que Fiona no dejó los estragos que ocasionó María y de que diversas empresas y sectores poseen planes de contingencia más robustos, encaran escollos.

Por ejemplo, la planta elaboradora de Pepsi en Toa Baja es una de las manufactureras que no tiene energía eléctrica y solo le queda diésel para hoy, viernes, aseguró José Sanabria, director general de la empresa para Puerto Rico.

“Como industriales, nos preparamos, tenemos dos generadores y el personal está trabajando 24 horas para salir adelante. Decidimos no producir refrescos ni otros productos, solo agua porque es un producto de primera necesidad en esta emergencia. Pero, no conseguimos diésel”, expresó Sanabria.

De sus tres suplidores, dos de ellos le dijeron que no tienen combustible, y un tercero le indicó que su prioridad era atender emergencias. “No estamos energizados todavía, necesitamos el diésel para continuar las operaciones”, agregó.

El problema, según confiaron empresarios a Negocios, es que la inconsistencia en el servicio eléctrico se ha convertido en otro reto operacional del día a día.

“No es solo Fiona, no olvides que llevamos un año de apagones y de interrupciones y eso tiene un impacto en estos equipos, porque no están diseñados para operar continuamente”, explicó una fuente, quien solicitó anonimato, por ofrecer servicios de energía de resguardo a clientes comerciales.

Ayer, a cuatro días del ciclón, 32 de las 45 sucursales de Oriental Bank operaban con generadores y 105 sucursales de unas 158 de Banco Popular operaban con generación de emergencia. FirstBank dijo que “una parte” de sus operaciones funcionaba con generadores y que tenían abastos suficientes de combustible.

El gobierno no sabía nada

Esta semana, El Nuevo Día reseñó que las instalaciones de la terminal de combustible Buckeye Global Marine Terminals, en Yabucoa, no tenían electricidad y se inundaron sus instalaciones, retrasando el despacho de combustibles a decenas de estaciones en toda la isla.

Mientras, el suplidor Peerless, en Peñuelas, tardó dos días en reanudar operaciones. A su vez, decenas de carreteras fuera del área metropolitana quedaron obstruidas por el ciclón, lo que impidió la llegada de camiones a gasolineras y otros clientes comerciales.

Anoche, tras las reseñas de El Nuevo Día, el secretario del Departamento de Asuntos del Consumidor (DACO), Edan Rivera Rodríguez, informó que el terminal de Buckeye había sido energizado.

Aseguró que nadie del sector de alimentos le había notificado la situación con el diésel. Acto seguido, indicó a través de un comunicado de prensa, que “si bien hay asuntos (acerca de) los cuales no tenemos injerencia directa, toda situación que se nos ha reportado se ha referido de manera inmediata a las agencias y organismos concernientes”.

PUMA recibe abastos

Algunas fuentes de este diario plantearon que el despacho de diésel se afectó porque la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) activó sus protocolos de emergencia.

Mario Sierra, presidente de Puma Energy Caribe, indicó lo contrario. Aseguró que ni FEMA ni nadie en el gobierno les ha dicho qué hacer con el diésel que tienen.

“Internamente, tenemos instrucciones para que demos prioridad a hospitales y situaciones de emergencia”, dijo Sierra, al ofrecer como ejemplo al Hospital de Veteranos.

Agregó que la empresa venderá a sus clientes -entre ellos distribuidores dedicados a la reventa a centros comerciales, hospitales, supermercados y demás negocios- los 9.9 millones de galones de diésel que tienen en inventario.

Señaló que ayer, precisamente, llegó un buque con 235,000 barriles de diésel, que unido a lo ya almacenado, representan 58 días de inventario. El terminal de PUMA cuenta con energía eléctrica desde la tarde del miércoles, añadió.

Maricarmen Rivera Sánchez y José Orlando Delgado Rivera colaboraron con esta noticia.

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