Al igual que en Puerto Rico, los empleos en los sectores de construcción y de servicios han reflejado los mayores avances en las Islas Vírgenes estadounidenses. (GFR Media)

Luego de que los huracanes Irma y María azotaron a Puerto Rico y las Islas Vírgenes estadounidenses (USVI), y ante los desatinos del gobierno puertorriqueño, con frecuencia la discusión pública local ha elogiado la respuesta de los funcionarios de las islas vecinas en medio de la emergencia.

No obstante, un análisis del economista Jason Bram, de la Reserva Federal de Nueva York (FRBNY, en inglés), destaca que, si bien Puerto Rico y USVI han caminado la misma senda de contracción económica y endeudamiento desde el 2006, al cabo de dos años Puerto Rico ha sido la economía que más ha podido avanzar en su recuperación de cara al desastre, por lo menos desde la métrica de empleo.

De acuerdo con el análisis publicado en el blog Liberty Street Economics del FRBNY, USVI se ha convertido en la jurisdicción de Estados Unidos con la mayor caída sostenida en el empleo después de un huracán, a excepción de la ciudad de Nueva Orleans en Luisiana, luego del huracán María.

En el caso de USVI, según uno de los economistas de la unidad del banco central estadounidense a la que se adscriben ambos territorios, hasta agosto de este año el empleo en el sector privado de USVI todavía continúa más de 3% por debajo de los niveles previos al desastre. En el caso de Puerto Rico, el empleo en el sector privado se encuentra “ligeramente” por encima de los niveles pre-huracanes del 2017.

Justo para finales del 2017, según los economistas, USVI llegó a perder el 19% de su fuerza laboral y Puerto Rico hizo lo propio a razón de 9%.

“En primer lugar, el daño físico asociado con los huracanes pudo ser más generalizado y severo en USVI que en Puerto Rico”, reza el análisis de Bram al tiempo que destaca que mientras el huracán Irma fue particularmente devastador en las islas de St. John y St. Thomas, el huracán María azotó a la isla de St. Croix mientras también embestía a Puerto Rico.

Pero según Bram, parte de la respuesta a la divergencia de la recuperación se encuentra en la composición de la base económica de ambos territorios. Mientras Puerto Rico cuenta con sectores como la manufactura, servicios y otros, la economía de USVI está mucho más basada en la actividad turística, un sector que si bien es clave en la importación de capital, también suele recuperarse más lentamente después de un desastre mayor. En USVI, recordó Bram, no ha habido nueva construcción hotelera por más de 20 años.

El sector profesional y de servicios ha visto aumentos sustanciales en el empleo desde el huracán. De hecho, el empleo en ese sector este año ha registrado alzas récord”, reza el comentario de los economistas haciendo referencia a Puerto Rico.

En el comentario de Bram, que no hace mención de la asignación de fondos federales a ambos territorios luego de la temporada ciclónica de 2017, lo que ha sido objeto de críticas a la presidencia de Donald J. Trump, destaca también que otro factor que podría explicar la divergencia en la recuperación del empleo es el salario mínimo.

En Puerto Rico, el salario mínimo ha permanecido en $7.25 por hora. En junio del año pasado, USVI subió el salario mínimo a $10.50 por hora. “Es posible que esas alzas (en el salario mínimo) pudieron haber exacerbado los efectos disruptivos de un desastre natural en el empleo como fue el golpe de dos puños que fue Irma y María”, indicó Bram al reconocer del otro lado, que si bien la brecha entre Puerto Rico y USVI en cuanto al número de personas empleadas es amplia, aquella que analiza el salario promedio es menor. Esto, en parte, porque mientras los empleos en el sector turístico de USVI no dan visos de mejora luego del desastre, los empleos en los sectores de construcción y de servicios han reflejado los mayores avances en ese archipiélago caribeño.

Aunque el empleo en Puerto Rico muestra avances luego del desastre natural, parte de la mejora también responde a la creación de empleos a tiempo parcial. En agosto pasado, la tasa de desempleo se ubicó en 7.7%, según datos del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos. La baja en el indicador también responde a que hay menos gente buscando trabajo, sea por envejecimiento o emigración.


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