Giuseppe Cicatelli, principal de la firma de inversiones Bacalia Group. (Vanessa Serra Díaz)

El arte de invertir requiere no solamente el pleno conocimiento de temas económicos y financieros, sino también un entendimiento profundo de la psicología de las masas, el poder de la percepción y su diferencia con la realidad.

Con esta filosofía en mente, Giuseppe Cicatelli, el principal inversionista detrás de la firma Bacalia Group, ha adquirido varias propiedades en Puerto Rico en los últimos años, aunque quizás de una manera menos llamativa de lo usual. “Nos hemos ido debajo del radar por decisión nuestra”, indicó Cicatelli a Negocios.

No obstante, desde el 2014 la firma ostenta un porfolio local considerable que incluye tres marinas en Fajardo (Marina Puerto Chico, Sealovers Marina y Marina Sardinera) con una capacidad total de 1,250 embarcaciones; unos 150,000 pies cuadrados de espacio de oficina, la mayoría de ellos de alta gama e incluyen el complejo Metro Medical Center, en Bayamón y varios complejos de estacionamiento totalizando unos 2,800 espacios.

Bacalia —descrita como un “holding” familiar con 16 compañías subsidiarias— ha invertido unos $50 millones en la adquisición y posterior desarrollo de las propiedades en Puerto Rico, y planifica duplicar esa inversión dentro de los próximos años, detalló Cicatelli. La firma además estima que duplicará los 200 empleos que ha creado localmente.

Para Cicatelli, las marinas en Fajardo particularmente guardan un gran potencial. “El turismo náutico aquí está totalmente en pañales”, indicó el inversionista, añadiendo que se están realizando desarrollos para que cada marina apele a un nicho distinto. Por ejemplo, en Sealovers se instalarán espacios para catamaranes, mientras que en Sardinera hay planes para construir una hospedería y quioscos gastronómicos.

La compañía además tiene inversiones sustanciales en Panamá, donde Cicatelli, oriundo de Italia, se radicó en 2010. Estos incluyen Agrorismo, una compañía desarrolladora de comunidades ecoamigables que buscan apelar a retirados estadounidenses, y Baru Fresh, una instalación de invernaderos hidropónicos, ambas operaciones localizadas en la pintoresca provincia de Chiriquí.

A diferencia de otras firmas, Bacalia, que significa “rendir frutos” en latín, no está cobijada bajo los incentivos de las Leyes 20 y 22. “Esos programas sirvieron como una panacea rápida en un momento crítico, pero no sé hasta qué punto haya creado incentivos a corto plazo, ni su efecto multiplicador”, dijo Cicatelli.

Más realista que optimista

Fuera de mostrar un optimismo exuberante sobre el potencial que tiene Puerto Rico como destino de inversión, Cicatelli, quien divide su tiempo entre la isla y Panamá, atribuyó su estrategia a una mirada “realista” de la situación local que dista mucho de la percepción negativa que impera.

“Viendo los datos, el hecho que la economía de Puerto Rico se ha recuperado en los últimos dos años (a niveles previos al huracán María) sin ayuda de fondos federales, eso es extraordinario”, aseveró el inversionista de 37 años, quien previo a fundar Bacalia en 2008, laboró en la firma de inversión Goldman Sachs en Londres. “En comparación, a Nueva Orleans le tomó de tres a cuatro años recuperarse del huracán Katrina. La percepción de que la cosa va lenta aquí en la isla es solo eso; hay una disociación grande entre lo que se percibe y lo que es real”.

A esos efectos, la firma celebró el pasado martes un foro económico que reunió a distintas figuras que incluyeron a Natalie Jaresko, directora ejecutiva de la Junta de Supervisión Fiscal, y Rosario Marín, extesorera de los Estados Unidos, entre otros.

“Estamos en un punto de inflexión en la isla”, indicó Cicatelli. “Mientras sigamos teniendo falta de confianza, eso actuará como disuasivo a los inversionistas”.


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