Yelitza Zapata y Juan Pérez intentaron cancelar su visita a Puerto Rico, pero decidieron continuar con sus planes

Cabo Rojo - Yelitza Zapata y Juan Pérez intentaron cancelar su visita a Puerto Rico.

El matrimonio venezolano residente en Hallandale Beach, Florida, recibió todo tipo de advertencias en contra de hacer el viaje a la isla este domingo, en momentos en que continuaban las réplicas del terremoto del pasado 7 de enero.

"Venimos a pesar de todas las advertencias y temores manifiestos... de todo el mundo... compañeros de trabajo, vecinos, amistades y lo que se vía en las televisoras", expresó Pérez.

En el fondo querían venir para celebrar el cumpleaños de Pérez, así que cuando no pudieron cancelar los pasajes de avión, decidieron continuar con los planes.

"Sí teníamos un poquito de temor, pero, bueno, ya teníamos la reservación y la aerolínea no quiso cancelar los boletos y, como estamos por un motivo muy especial - cumpleaños de mi esposo - venimos a celebrar", comentó Zapata.

La pareja degustaba agua de cocos acabados de cortar como únicos clientes en un negocio cerca de Combate, Cabo Rojo, en el viernes que daba inicio al primer fin de semana largo del año y que usualmente está atestado de comensales.

"No hay tanta gente como antes que se llenaba el negocio... Hay poca gente, por los temblores", comentó Yisela González, vecina de San Germán, quien vende frituras en el mismo negocio, pero ella misma los entiende.

"Me preocupo mucho, porque estoy al lado de la playa y uno nunca sabe... Si a uno le dé a uno para salir (en caso de tsunami). Tengo tres hijos, mi familia. Vengo aquí, pero con nervios de si voy a poder salir o no, por el tapón que se formaría", agregó.

Ese temor, que se repite en otras áreas del sur y suroeste de Puerto Rico, comienza a amenazar con serias consecuencias a las hospederías y comercios de Cabo Rojo, que buscan cómo hacerle saber a los turistas, locales e internacionales, que operan con normalidad.

Por ejemplo, el parador Combate Beach Resort tendrá este fin de semana largo un 10% a un 15% de ocupación, muy distinto a la proyección que tenían de un 80% a 90%.

"A finales de diciembre pensábamos que íbamos a tener un enero espectacular. Se veía bien positivo", relató Xavier Ramírez Rodríguez, gerente general del Combate Beach Resort.

Agregó que las reservaciones por adelantado iban por buen camino, pero una vez llegó el 7 de enero empezaron las cancelaciones a todo. Eran muchos turistas extranjeros que lo único que veía eran las casas de Guánica (colapsadas)... Eran la únicas fotos y vídeos que veían de Puerto Rico en las redes sociales y en los noticieros".

"Las llamadas se han aguantado. Los turistas locales están un poco aguantados porque muchos piensan qué hago, apoyo o no apoyo la economía", abundó.

De acuerdo con el alcalde de Cabo Rojo, Roberto Ramírez Kurtz, la única estructura turística de todo el pueblo que sufrió algún daño fue Acquarius, por lo que todos las demás hospederías y restaurantes siguen abiertos y con los dedos cruzados de que los turistas regresen

Aunque todavía no tienen un estimado del impacto económico, el funcionario dijo que "ya va por los millones, porque un fin de semana puede tener un impacto de dos millones y ya vamos más de una semana así".

"Este fin de semana largo es importante para nosotros. Es como una medida de comienzo de nuestro verano. A base de eso, hacemos unas comparables con años anteriores", destacó. "De acuerdo con lo que pase, la próxima semana vamos a decidir hacia donde nos tenemos que mover con las ideas de los comerciantes para echar hacia adelante", explicó.

Pero los comerciantes y hoteleros han comenzado a moverse. Tomás Ramírez Morales, presidente del Combate Beach Resort, indicó que ya han anunciado tarifas especiales para damnificados o personas que lleguen a trabajar con labores de apoyo a los afectados por los temblores.

Mientras tanto, Ramírez Morales se acercó a su institución hipotecaria para solicitar una moratoria de al menos tres meses.

También comenzó conversaciones con un grupo de contadores públicos autorizados para elaborar una propuesta de moratorias a pagos de facturas estatales, como por ejemplo al Fondo del Seguro del Estado.

"También hay unas planillas que tenemos que someter a Hacienda... para (el huracán) María se le puso una moratoria de hasta seis meses", apuntó. "Obviamente, no queremos reducir los pagos con los municipios porque no podemos ir a una moratoria en patentes, porque ellos nos tienen que dar servicios".

"Lo otro que estamos pensando solicitar es el crédito que se dio en María si mantienes los empleos, para que puedas recuperar parte de ese dinero con un pago directo de Hacienda, eso es un programa federal", afirmó.

Cabo Rojo no formó parte de la declaración de desastre mayor firmada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, pero eso podría cambiar, pues inspectores de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés) comenzaron a llegar hoy para iniciar la inspección de las casas cuyas familias reportaron daños.

El alcalde caborrojeño indicó que han recibido querellas de sobre 100 casas privadas con daños. Hasta el momento, solamente dos familias han tenido que ser desalojadas, mientras que se evalúa si otras dos también tendrán que dejar sus casas.

Genobeba Matos Centeno, vecina del barrio Cerrillo, regresó a su casa en la tarde para estar presente durante la inspección, mientras que no podía ocultar su nerviosismo al recordar lo que vivió allí.

La casa presenta grietas en varias de sus columnas, algunas de las cuales tienen áreas separadas, y en paredes de la planta baja, así como en la escalera para subir al segundo nivel.

"Estaba despierta porque me desvelo mucho. Aquello empezó suavecito. Iba a quedarme ahí, pero cuando vi que estaba bien fuerte, corrí para debajo de la mesa. Llamé a mi esposo para que me viniera a buscar", expresó.


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