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La socióloga Nilsa Medina urgió durante el foro de la Asociación de Economistas a crear una política pública con perspectiva de género para alcanzar una mayor equidad en la isla. (André Kang)

La población de Puerto Rico tiene más mujeres que hombres, y a través de los años estas han ganado terreno en el ámbito académico, siendo hoy una mayoría a nivel de educación post-secundaria. Sin embargo, continúan rezagadas en cuanto al salario y a la oportunidad de alcanzar altos puestos, tanto en el sector privado como en el gubernamental.

Así quedó evidenciado en el foro “Las mujeres en el desarrollo económico de Puerto Rico”, auspiciado por la Asociación de Economistas de Puerto Rico. Eileen Segarra, catedrática asociada del Departamento de Economía de la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Río Piedras, indicó que la brecha en educación ha ido incrementando. Para el año 2000, había un 25% más de mujeres con bachilleratos y maestrías en comparación con los hombres; y en el año 2016, la diferencia había aumentado a 40%.

No obstante, esa mayor preparación académica de la mujer no se refleja en las oportunidades de trabajo ni en los salarios que se les paga. De hecho, las féminas son mayoría en los empleos a tiempo parcial. “Nos preocupa por qué teniendo más educación, eso no se refleja en el mercado de empleo”, sostuvo la profesora de Economía. Indicó que es un hecho que las féminas ganan menos dinero que los hombres, aunque un dato curioso es que desde el año 2009 la mediana de ingresos de la mujer es más alta que la de su contraparte.

Segarra indagó ese dato y encontró que se debe a que hay varones que ganan mucho más que las féminas, lo que tiende a distorsionar la estadística. Señaló que a los hombres les pagan más salario, aun teniendo igual o menos preparación académica que la mujer.

“Tenemos un país que le da oportunidad de educación a la mujer, pero les da más oportunidades a los varones en el mercado laboral y les premia más que a las mujeres en términos de salarios”, afirmó Segarra.

Dijo que le preocupa el rezago académico de los varones, ya que la sociedad necesita tener hombres y mujeres mejores educados, y señaló que falta investigar el por qué la mujer no avanza más en el mercado laboral. “Hay que romper el mito de que la mujer no puede ocupar los puestos más altos en las empresas”, agregó la doctora en Economía.

En sectores como el autoempleo o la agricultura, la mujer está también rezagada. Por ejemplo, las estadísticas reflejan que de los autoempleados solo un 21% son féminas. Y en el sector agrícola no llegan ni a 3,000. “Las mujeres han sido invisibles en la agricultura”, dijo Alexandra Gregory, catedrática asociada del Colegio de Ciencias Agrícolas en la UPR de Mayagüez.

Un punto positivo es que desde comienzos de este siglo se ha cerrado la brecha entre varones y féminas que estudian bachillerato en Ciencias Agrícolas. Sin embargo, las agrónomas colegiadas representan apenas una tercera parte de la matrícula desde hace 15 años, y hoy suman 272.

Para aumentar la participación femenina en el sector agrícola, se fundó en el año 2007 el Centro Empresarial para la Mujer en la Agricultura, adscrito a la UPR en Mayagüez, en el que, según la catedrática de dicho recinto, ya unas 400 agricultoras se han capacitado en diversos aspectos del negocio agrícola.

“En más de 100 años del Colegio de Ciencias Agrícolas, solo ha habido una decana, y Puerto Rico ha tenido una sola secretaria de Agricultura”, lamentó Gregory, quien aspira a que el número aumente. Y en las comunidades, la situación no es muy distinta.

“El desarrollo económico comunitario, al igual que la pobreza, tiene rostro de mujer”, aseveró la socióloga Nilsa Medina, quien urgió a crear una política pública con perspectiva de género para alcanzar una mayor equidad en Puerto Rico.

“El desarrollo económico comunitario representa una oportunidad para sacar a la mujer de la pobreza”, añadió.


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