El economista Gustavo Vélez fue el orador principal del almuerzo mensual de la AFAE. (Suministrada)

Los recientes desastres que impactaron a Puerto Rico coincidieron con una economía frágil, que ya acumulaba 11 años de depresión cuando azotó el huracán María, y para los recientes eventos sísmicos exhibía un panorama más débil por el retraso en el desembolse de los fondos federales para la recuperación, afirmó el economista Gustavo Vélez.

Este proyectó además una difícil situación para el país en general y para la región suroeste en particular.

“Yo creo que Puerto Rico está enfrentando quizás el momento más complejo que ha tenido en su historia moderna en un momento en que no tenemos herramientas de política pública, ni herramientas fiscales y no hay gobernanza, en medio de un año electoral”, señaló.

Hablando ante un foro de los exalumnos de la Facultad de Administración de Empresas (AFAE) de la Universidad de Puerto Rico, estimó que la mencionada región representa de un 6% a un 8% de la economía de Puerto Rico.

Indicó que venía ya con una fragilidad muy grande porque no tenía motor económico. “Esta región, desde Ponce hasta Lajas, dependía de las petroquímicas. En la década de los 70 eso colapsa y no hubo un sustituto económico. El Puerto de las Américas iba a ser el sustituto y nunca ha llegado a su nivel”, sostuvo.

Informó que según los estimados de su empresa, Inteligencia Económica, la tasa de pobreza de esa área está en 55%, el desempleo es de doble dígito y los municipios están en insolvencia.

Se refirió además a un índice de vulnerabilidad social que elaboraron utilizando la metodología del Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos y señaló que Guánica encabeza los municipios socialmente más vulnerables y Jayuya —otro de los pueblos incluidos en la zona de desastre—, está también entre los primeros cinco en vulnerabilidad.

Estimó, por otra parte, que la caída en la actividad económica regional fluctúa entre un 15% hasta un 30% y que los sectores más afectados son aquellos relacionados con el consumo de masas, el entretenimiento, la comida y restaurantes.

“Hay que mirar esto en el contexto de una economía frágil y en quiebra, sin acceso a los mercados de capital, que no tiene fondos propios para manejar una crisis y tiene que pedirle permiso a una Junta para manejar la situación en el sur; y eso plantea un reto enorme”, dijo.

Describió la presente situación como una de manejo de desastre. “Tenemos que aprender a manejar ahora no solamente incertidumbre fiscal y económica, sino empezar a manejar posibilidades de más terremotos o más huracanes”.


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