Tras el paso del huracán María, el inventario de atracciones turísticas se redujo y como consecuencia, aún permanecen cerradas algunas de las atracciones más populares entre los turistas y otras como El Yunque, operan a medias. (GFR Media)

Los reclamos de la oficialidad en torno al ritmo de la recuperación de Puerto Rico tras el paso del huracán María no parecen tener eco cuando se trata de atracciones turísticas que visitar.

Casi dos años después de la temporada ciclónica de 2017, el parque de las Cavernas del Río Camuy, La Marquesa en Guaynabo, la Laguna Tortuguero al igual que balnearios como aquellos en Humacao y Añasco, centros vacacionales y diversos museos, entre ellos, el Centro Histórico Cibuco en Corozal no han reabierto sus puertas.

Otras instalaciones que también son de interés para turistas internos y externos, como el Centro Ceremonial Indígena en Ponce y El Yunque han reanudado operaciones, aunque parcialmente.

Esa es la realidad con la que guías turísticos como Alejandro Alvelo y agentes de viaje como Daphne Barbeito, tienen que lidiar todos los días cuando tratan de convencer a turistas para que visiten la isla o cuando procuran que estos enriquezcan su experiencia, una vez llegan a Puerto Rico.

Golpe a un jugador clave

“Desde los huracanes, tuvimos una pérdida de guías turísticos porque no tenemos suficientes lugares que estén preparados para atender a la gente”, dijo Alvelo, vicepresidente de la Asociación de Guías Turísticos de Puerto Rico.

Según Alvelo, una vez instalaciones como el Parque de las Cavernas del Río Camuy cerraron sus puertas o el bosque tropical El Yunque se vio forzado a limitar sus operaciones, muchos guías turísticos perdieron clientes y por tratarse de personas bilingües, encontraron trabajo inmediato en la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) o se trasladaron al continente.

En Puerto Rico, según Alvelo, hay unos 523 guías turísticos registrados y certificados por la Compañía de Turismo. La organización cree, empero, que al menos el 20% de estos ha dejado la práctica desde los huracanes Irma y María.

“El impacto ha sido brutal”, dijo Barbeito, haciendo referencia al efecto que ha tenido el cierre las Cavernas de Camuy.

Alvelo describió el parque natural como “la joya de la corona” para excursiones turísticas.

De acuerdo con Barbeito, la atracción -al igual que otras de tipo cultural e histórico fuera del área metropolitana- no ha estado disponible para visitantes de cruceros porque ninguna administración gubernamental ha tenido interés en diseñar una logística que facilite que transportistas y guías turísticos puedan ofrecer un producto con las especificaciones de tiempo y acomodo que requieren las líneas de crucero.

Una atracción “ancla”

Empero, según la ejecutiva, el hecho de que el gobierno puertorriqueño haya mantenido cerrada por casi dos años, una atracción “ancla” representa una pérdida diaria de ingresos para transportistas y guías turísticos y sobre todo, ha desarticulado el ecosistema de actividades complementarias como restaurantes, artesanías, tiendas de “souvenirs” o atracciones secundarias. Ello, a su vez, incide en las arcas de los municipios donde se encuentran estas atracciones.

De igual forma, según Barbeito, la lentitud para reabrir atracciones turísticas o repararlas a la brevedad denota el poco interés y entendimiento de las autoridades y entidades a cargo de supervisar, desarrollar y fomentar la actividad turística en la isla.

“Las atracciones que están cerradas, en su gran mayoría, son las que pertenecen al gobierno municipal o estatal. Prácticamente, todas las atracciones que había y que están manejadas por entidades privadas están abiertas, Toro Verde, las bahías luminiscentes”, ejemplificó Alvelo.

En el caso de las Cavernas de Camuy, dijo Alvelo, incluso ha habido investigaciones legislativas y no ha pasado nada.

De acuerdo con el guía turístico, muchas personas se desaniman al saber que el parque está cerrado, lo que actúa en detrimento del destino.

No obstante, el desánimo pudiera llegar antes de comprar el boleto de avión o el crucero para llegar a Puerto Rico. Esto, porque según constató Negocios, las condiciones de las atracciones de la isla luego del huracán María aparecen reseñadas mediante fotos o relatos de visitantes en sitios como TripAdvisor o Google.

En septiembre de 2017, cuando el huracán María se ensañó contra Puerto Rico, las aguas rojas del río camuyano entraron al sistema de cavernas, averiando sus accesos peatonales, veredas y el sistema eléctrico.

Negocios de El Nuevo Día supo que la inversión inicial que facilitaría la reapertura ronda entre $2 millones y $2.5 millones.

También supo que el Departamento de Recursos Naturales (DRNA) no ha logrado cobrar sus seguros, una dinámica que también habría impedido la rehabilitación de centros vacacionales como Punta Santiago en Humacao y Boquerón en Cabo Rojo.

Lomismo aplicaría al parque La Marquesa en Guaynabo.

Negocios intentó por espacio de una semana conversar con la secretaria del DRNA, Tania Vázquez Rivera, pero no se le concedió la entrevista.

De acuerdo con Alvelo, otra de las atracciones en manos privadas que abrió sus puertas relativamente rápido fue el Observatorio de Arecibo, pero esa instalación es secundaria en el circuito de lugares que los turistas visitan cuando llegan a la región norte de la isla. Como resultado, el número de visitantes al histórico radiotelescopio también se ha afectado.

A medio pocillo

“La vereda de La Mina sigue cerrada”, agregó Alvelo, haciendo referencia al salto de agua que ha sido ícono de Puerto Rico en múltiples campañas promocionales y uno de los principales puntos que atrae a los turistas interesados en visitar El Yunque.

De acuerdo con Alvelo, la información que el Sistema de Parques Forestales de Estados Unidos les ha provisto apunta a que la conocida ruta que lleva no abrirá sus puertas hasta el 2020.

Alvelo explicó que El Yunque reabrió sus puertas el año pasado parcialmente y cuando se trata de excursiones, el bosque solo está disponibles para aquellos operadores que han pagado un permiso especial para visitarlo.

Según Barbeito, El Yunque -el bosque tropical lluvioso único en su clase en todo Estados Unidos- recibió unos $48 millones en fondos federales y las obras de reparación han continuado su curso. Sin embargo, destacó que luego de los huracanes del 2017, el lugar no opera diariamente y el centro de visitantes, conocido como El Portal, todavía no está en funciones.

Museos sin visitantes

Barbeito amplió la lupa para indicar que el museo del Sibuco, que describió como “una propiedad muy especial por su casa antigua y el trapiche”, en Corozal, tampoco ha reabierto y el asunto se repite con varios museos bajo el Instituto de Cultura Puertorriqueña.

“El Centro Indígena Tibes está abierto, pero no tienen apoyos para guiar a ese visitante y el museo no tiene aire acondicionado”, agregó Barbeito.

Según datos de la Compañía de Turismo, entre los meses de julio a mayo del pasado año fiscal, el número de huéspedes en habitaciones certificadas aumentó casi 23% en relación al año fiscal 2017-18 y en los primeros seis meses del 2019, el número de pasajeros de crucero en el Viejo San Juan aumentó 19% en relación a ese período en el 2018.

De acuerdo con la ejecutiva, es cierto que el número de visitantes ha recuperado su ritmo ascendente desde la temporada ciclónica de 2017. Pero según Barbeito, a menudo, uno de los retos más comunes que reportan los hoteleros es asistir a ese huésped que llegó junto a los suyos a Puerto Rico y pregunta por lugares a visitar y cosas qué hacer para divertirse.


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