Con el salario mínimo actual, el potencial de pérdida de gente es sustancial. (GFR Media)

“No se va a acabar el mundo” si el salario mínimo se eleva en Puerto Rico de $7.25 a $8.25 la hora, como propone el representante Joel Franqui, afirmó hoy el sociólogo experto en mercados laborales Héctor Cordero Guzmán.

Más aún, según contextualizó el economista Heriberto Martínez Otero en entrevista separada, “a la pregunta de si en Puerto Rico un aumento al salario mínimo ha tenido consecuencias negativas en la economía, la respuesta es no”.  Indicó que no lo hubo cuando el entonces presidente Bill Clinton lo aumentó a $5.15 en 1996, cuando en Puerto Rico se reportaba una economía en expansión; ni cuando el presidente Barack Obama lo llevó a $7.25 en 2009, cuando la contracción ya estaba encaminada.

“Lo primero es que (el salario mínimo) no ha  aumentado por 10 años, así que ya anualmente se le está proveyendo un ahorro a los empresarios a expensas de los trabajadores”, indicó Cordero.  Señaló que cuando se ajusta al costo de vida el $7.25 por hora realmente tiene un valor de $6.06. “Debe estar cerca de $8.25 tan solo para mantenerse a la par con el aumento en la inflación”, agregó. 

A su vez, el sociólogo destacó que mantener a Puerto Rico con salarios muy por debajo de lo que se obtiene por igual trabajo en Estados Unidos “tiene costos multiplicadores indirectos porque, si el trabajo no remunera, si gente con grado universitario está ganándose el mínimo, se envía una señal muy difícil”. Abundó que ese mensaje de que aquí ni siquiera la educación implica una mejoría en la condición de vida solo agravará la ola migratoria. 

Si se tiene en cuenta de que en Puerto Rico “50% de la gente que devenga un salario gana menos de $10.01 la hora”, según indicó Martínez usando como referencia un estudio reciente que le fue comisionado, el potencial de pérdida de gente es sustancial. En comparación, la mediana salarial en Islas Vírgenes y Guam es de $14, en Florida de $16 y en Texas $18.

Sobre el potencial impacto del aumento del salario mínimo en la economía a nivel macro, Martínez recordó que “en Puerto Rico medimos la economía por el producto interno bruto (PIB). Cerca del 86% del PIB es el consumo privado de los hogares. Se puede decir que mientras más saludable esté el bolsillo de los hogares, más saludable la economía de Puerto Rico”.

Cordero, quien también es profesor de City University of New York (CUNY), puntualizó que aunque “está muy bien documentado” que los costos de hacer negocio y de cumplimiento -como la dificultad para obtener permisos- se han encarecido, no beneficia a la economía que sean los trabajadores quienes paguen las consecuencias con jornales congelados por una década. Por el contrario, indicó que los gremios y el gobierno deben buscar cómo atender directamente los problemas de costos de operación y trámites.  

“Los trabajadores son consumidores. Un aumento en salario inmediatamente entra en la economía, porque no van a guardar ese dinero debajo del colchón”, concluyó Cordero.

Mientras, Martínez reconoció que un aumento de $1 por hora se sumaría al panorama de alzas operacionales, pero proyectó que a la vez se aumentarían las ventas. 

 “Si algo se ha demostrado es que Puerto Rico se basa en el consumo. Es la misma lógica con el Bono de Navidad. Si lo quitan, no se afecta el bolsillo de la gente, se afecta el bolsillo de los negocios porque el grueso de ese bono termina en el comercio al detal”, argumentó.

 Por ello, en su carácter personal porque aun el proyecto de ley no se ha examinado en la Junta de Directores de la Asociación de Economistas que preside, Martínez afirmó que favorece el proyecto del representante Franqui. “Los aumentos moderados en el salario mínimo son buenos para la economía. No es que mañana vamos a decir que todo el mundo esté a $20 la hora. No funciona así”, aclaró.

Por otro lado, Martínez levantó bandera sobre el efecto negativo que tendría una reducción en salario mínimo de proyectos de construcción con fondos públicos, que por la orden ejecutiva 2018-033 está en $15 la hora.

Recordó que según los datos que maneja el Centro para la Nueva Economía, hasta 90% de los fondos federales de recuperación han recaído en firmas extranjeras.

Eso quiere decir que, del dinero federal que llegue a Puerto Rico, el mayor efecto multiplicador lo tendrá el salario de los trabajadores. Si en vez de pagarles $15 la hora se lo bajan, digamos a $10, la situación es que esa diferencia no se va a registrar en la economía”, advirtió.

Agregó que se espera la mayor creación de empleos precisamente en la industria de construcción una vez fluyan más fondos para obras de reconstrucción, por  lo cual se perdería una oportunidad importante de que ese dinero nuevo se quede recirculando en la economía local.


💬Ver 0 comentarios