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El jefe de Vivienda compartió la inquietud de los gremios sobre las futuras revisiones a los códigos de construcción y el encarecimiento que traerían. (GFR Media)

Una coalición compuesta por la industria de la construcción, la academia, el gobierno y el tercer sector se reunió ayer para comenzar a elaborar una guía práctica de “Estrategias para la resiliencia de la vivienda en Puerto Rico”.

En la iniciativa participan la organización sin fines de lucro Enterprise Community Partners, la Asociación de Constructores, las Escuelas de Arquitectura y Planificación de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, las firmas de arquitectura Álvarez Díaz & Villalón y Perkins & Will, además del Urban Risk Lab de Massachusetts Institute of Tecnology (MIT).

La meta es que este manual de diseño y construcción esté disponible para septiembre, de forma gratuita, y ayude a preparar a Puerto Rico de cara a los próximos desastres y al cambio climático, informó la entidad Enterprise Community Partners, que ha emprendido iniciativas similares en zonas devastadas.

El orador principal del evento fue el secretario de la Vivienda, Fernando Gil Enseñat, quien presentó en detalle cómo va el plan de acción para el uso de $20,000 millones en fondos CDBG-DR (siglas en inglés para Community Develovement Block Grant-Disaster Recovery Program).

Precisó que 62 municipios sometieron propuestas escritas con sus necesidades concretas, mientras que otros 47 individuos o entidades sin fines de lucro presentaron las suyas.

En conjunto, rindieron 278 propuestas que se concentran en vivienda, 245 en infraestructura y 68 en desarrollo económico, los tres focos para el uso de fondos.

“Esto me sorprendió bastante, porque este es un problema central en Puerto Rico, y esperaba ver más propuestas, pero no fue así”, confesó.

Sin embargo, adujo que esto puede responder a que haya coincidencia entre proyectos de impacto social o ambiental que “en realidad son de desarrollo económico y mitigación”.

“Esa franja del Caño (Martín Peña), que tenemos que dragar, es súper importante para nuestro desarrollo económico, para impacto social y como factor mitigante para que las inundaciones no sucedan”, ofreció como ejemplo.

Código versus costo

En cuanto a los códigos de construcción, Gil indicó estar “de acuerdo con la Asociación de Contratistas (Generales) y la Asociación de Constructores: todo lo que se construyó bajo código, aguantó”.

Por ello, reconoció el dilema de que las revisiones encaminadas “no aumenten tanto los costos que el dinero que vamos a recibir no rinda para lo que necesitamos”, en línea con las banderas que han levantado estos dos gremios sobre el proceso que lidera la Oficina de Gerencia de Permisos (Ogpe) a petición de Fema.

Por otro lado, al hablar de la tan mentada resiliencia, señaló que la definición de volver al estado previo no es lo deseable en varios aspectos, como en la red eléctrica y la infraestructura vial. Por ello, argumentó que esa no puede ser la meta.

“¿Queremos volver a construir una red eléctrica de 1952? No. ¿Queremos construir puentes angostos o buscar rutas alternas?”, presentó como algunas de las preguntas urgentes.

Las respuestas y acciones, recalcó, no pueden venir solo del gobierno, no solo por carecer de recursos suficientes, sino porque esa forma “dejaría fuera la participación ciudadana”, en la que incluyó a las comunidades afectadas, al tercer sector y también a los profesionales de la construcción.

Gil Enseñat reconoció que son complejas las circunstancias históricas y socioeconómicas que propiciaron la formación de comunidades con viviendas precarias, informales y en lugares inundables. Sin minimizarlas, hizo un llamado a ponerle límites al “ay bendito” que ha propiciado que “el mismo Estado haya creado reglamentos y leyes que se convierten en cómplices de la informalidad (en la construcción de vivienda)”.

A la postre, afirmó que esta actitud oficial de hacerse de la vista larga ha complicado que siquiera se pueda proponer una relocalización para la seguridad de los integrantes de una comunidad.

“No es ponernos más fuertes de corazón, sino más disciplinados en cómo debemos hacer las cosas”, agregó.

Gil Enseñat urgió a que el trauma de María se convierta en el momento perfecto para lograrlo, ahora que la gente ya vivió en carne propia los efectos de esa inatención al cumplimiento de códigos. A su vez, exhortó a hacer todo lo posible para evitar que “la resistencia al cambio” se convierta en el mayor obstáculo para la reconstrucción de Puerto Rico.


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