(semisquare-x3)
Desde la izquierda, Denisse Flores, de PwC, Fergus Campbell, de Somera Road, y Steve Glickman. (Suministrada)

Inversionistas, manejadores de fondos de capital y empresarios coincidieron ayer en un evento enfocado en exponer las ventajas de poner a producir ganancias de capital en Puerto Rico, mediante el uso del programa federal de zonas de oportunidad (OZ, en inglés).

Entre más de una decena de exponentes, Opportunity Zones Investors Conference, celebrada en el hotel Condado Vanderbilt, contó con Steve Glickman, cofundador del Economic Innovation Group, la principal organización detrás de la creación del programa de OZ, que se convirtió en ley con la firma de la reforma contributiva federal en diciembre de 2017.

“Puerto Rico no será un mejor lugar para invertir en 10 años de lo que es ahora”, afirmó Glickman. Esto lo atribuyó a que, con los precios tan bajos con los que se pueden adquirir inmuebles en Puerto Rico debido a la crisis económica, la apreciación de estos bienes en comunidades revitalizadas “va a ser mayor” que en otros destinos de Estados Unidos donde también se reciban inyecciones de capital mediante el programa de OZ.

Sin embargo, afirmó que el máximo aprovechamiento de este programa, que expira en 2026, dependerá en gran medida de que Puerto Rico se mercadee fuera, para convencer a inversionistas de que aquí no es más arriesgado hacer negocio que en otros estados. También requerirá que el gobierno y los municipios acorten el tiempo entre la propuesta y la ejecución, porque el capital tiene incontables opciones atractivas en los 50 estados. Opinó que lo mejor sería “si Puerto Rico gana la reputación de ser más rápido” en el proceso de predesarrollo, como permisos y evaluaciones ambientales. “La pregunta es, ¿lo será?”.

“Mientras más rápido se logren los negocios, mejor”, puntualizó, por su parte, Fergus Campbell, director de Somera Road. Esto responde a que los inversionistas tienen unos periodos establecidos para invertir ganancias de capital en los fondos de oportunidad cualificados (QOF, en inglés) y poder diferir los impuestos sobre ellas. A su vez, estos fondos despliegan el capital en proyectos y bienes ubicados en las OZ. “Si (un proyecto) va a tomar dos años en sacar los permisos, no va a cualificar”, ofreció como ejemplo.

Por su parte, el empresario británico Keith St. Clair se presentó como un caso potente de cómo un inversionista residente puede apalancar los incentivos locales con el acceso a bajo precio de propiedades y terrenos con alto potencial, aún antes de las OZ.

“Quiero reforzar que si vienen a Puerto Rico tienen que tener compromiso”, recalcó a la audiencia compuesta en 35% por inversionistas y manejadores de fondos provenientes de Estados Unidos. Con ello se refirió a que transformar comunidades toma tiempo, como también lo requiere esperar a que aprecien los activos e inmuebles en los que se inviertan.

Como caso particular, presentó el litoral de la playa de Isla Verde, que con condohoteles y hoteles en construcción, se está convirtiendo de nuevo “en un gran vecindario” que solo va atraer mayor inversión e interés internacional. Además describió las inversiones de cerca de $500 millones que tiene encaminadas en proyectos turísticos, residenciales y de entretenimiento en diversos puntos como Vieques, Orocovis, Cayey, Ponce y Carolina.

Por el lado del andamiaje legal y contributivo, la agenda incluyó un panel con la experta María de los Ángeles Rivera, de Kevane Grant Thornton; Katherine Breaks, de KPMG; e Illia Pellot, del bufete Pellot González.

También se puso en contexto cómo las leyes 20 y 22 suman capas de incentivos y beneficios que los inversionistas no tienen disponibles en otras jurisdicciones de Estados Unidos. A su vez, hubo intervenciones de firmas con fondos ya establecidos y compañías de inversiones inmobiliarias, como Somera Road, Customers Bank, NES Financial Group, Baltic Avenue, Capital United, Reality Realty, entre otros.

El evento fue producido por la firma local Colectivo 360, que lidera Richard Santana.


💬Ver 0 comentarios