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El apicultor yaucano, Reinaldo Caraballo, muestra su panal de abejas durante la Expo de Apicultura en la rotonda de el Capitolio. (Teresa Canino )

Un proyecto de ley que declara la abeja puertorriqueña como patrimonio de Puerto Rico y prohíbe su matanza o su mal manejo, y que reconoce su aportación a la seguridad alimentaria y su enorme impacto económico, fue endosado ayer por los apicultores del país, el Departamento de Agricultura y científicos especializados en esta actividad.

El proyecto, radicado por el senador Nelson Cruz, fue presentado en la “Expo entre Miel y Abejas”, celebrada ayer en el Capitolio, en la que se expusieron una variedad de productos generados por las abejas y hasta se presentaron al público dos colmenas activas.

A lo largo del evento se resaltó la importancia de las abejas y la razón por la que deben protegerse, ya que polinizan la mayor parte de las plantas. Se recalcó que cerca de un 80% del alimento vegetal de los seres humanos proviene de plantas polinizadas. La polinización también es vital en la reproducción de plantas utilizadas para alimentar ganado y otros animales en la cadena alimentaria y para mantener la diversidad genética de las plantas con flores.

“Abejas y seguridad alimentaria van juntas”, afirmó el entomólogo, catedrático, y director interino del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico, Tugrul Giray.

Única en el mundo 

Este presentó los resultados de sus estudios que demuestran que la abeja de Puerto Rico es única en el mundo, con un genoma diferente que la distingue de todas las demás especies de abejas.

Resaltan entre sus características principales su docilidad, que se combina con su capacidad de defenderse por sí mismas de las plagas que las afectan.

El experto explicó que tras el huracán María se perdió cerca del 80% de la población de abejas, pero destacó que las que sobrevivieron y se están reproduciendo demuestran ahora una capacidad de supervivencia mayor, así como genes más fuertes, lo que las hace aún más valiosas.

Destacó además que la mayoría de los virus y plagas que afectan a las abejas no están presentes en Puerto Rico.

La revista científica Inverse, en su publicación electrónica de noviembre de 2017, resaltó que la abeja puertorriqueña es la esperanza para salvar la apicultura a nivel mundial, se informó.

“Las abejas no se pueden matar. Son muy valiosas para que se exterminen”, expresó el secretario de Agricultura, Carlos Flores.

Afirmó que esta industria tiene que crecer, pues el consumo de miel en Puerto Rico es altísimo y la producción todavía está baja, lo que lo hace un buen negocio.

“Hay muchas oportunidades de elaborar productos de gran utilidad, tanto para el consumidor directo como para la manufactura y para la exportación. Esta es una de las industrias que más potencial de crecimiento tiene”, dijo.

El autor de la medida informó que las vistas públicas comienzan el martes y que podría bajar a votación esa misma semana.

Además de declarar a la abeja puertorriqueña como patrimonio de Puerto Rico, su proyecto prohíbe a las compañías de fumigación anunciar la eliminación de abejas o identificarlas como plagas; a los municipios asperjar herbicidas o plaguicidas nocivos para las abejas en un radio de tres millas de un apiario identificado como tal en el Departamento de Agricultura; y ordena a esa agencia preparar un mapa con la ubicación de los apiarios en cada uno de los municipios. Además, establece penalidades por violar sus disposiciones.


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