Aunque los negocios en "Otros Servicios" emplean a una ínfima fracción de la ciudadanía, sería díficil imaginar una sociedad funcionar sin salones de belleza y cementerios. (GFR Media)

Entre la manufactura y las bienes raíces, el “Medical Task Force” le asigna el sexto nivel de riesgo más bajo al sector de “Otros Servicios” en el Índice Relativo de Riesgos de Infección por COVID-19 que usaría el gobierno para la apertura escalonada de la economía, pero ¿qué realmente incluye ese sector?

Según el reporte que obtuvo en primicia El Nuevo Día, el experto en economía y sistemas de salud, Heriberto Marín Centeno, utilizó los códigos del Sistema de Clasificación de la Industria Norteamericana (NAICS, por sus siglas en inglés) para definir el riesgo relativo de infección y letalidad de la actividad económica en casi una veintena de sectores, incluyendo aquellos aglutinados bajo “Otros Servicios”.

Bajo el código NAICS 81, este último sector económico agrupa los cuatro subsectores de reparaciones y mantenimiento; servicios personales y de lavandería; organizaciones religiosas, de donaciones, cívicas, profesionales y similares; y, por último, los hogares privados.

En total, las empresas en “Otros Servicios” emplearon a casi 724,000 personas o el 0.5% de la fuerza laboral de Estados Unidos en el 2019.

Los servicios de lavandería son bastante obvios, pero otros son tan ambiguos como los “servicios personales”. Por suerte, la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos (BLS) provee información más clara de cada uno.

El plan para reabrir la economía:

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Puntualmente, el subsector de “reparaciones y mantenimiento” incluye a los trabajadores que reparan o dan mantenimiento a automóviles, equipo electrónico o de precisión (propósitos militares), maquinaria comercial o industrial y electrodomésticos. Al cabo del 2019, casi 592,000 personas laboran en estos sectores en Estados Unidos.

Los “servicios personales” incluyen a los establecimientos dónde se ofrecen cuidado para el cabello, reemplazo de cabello, masajes, consejos dietéticos, se perforan orejas o cualquier otro servicio de belleza o estética.

Asimismo, aglomeran el cuidado personal de los animales, los estacionamientos privados y los laboratorios para revelar fotos.

Sin embargo, también agrupa a los servicios fúnebres, incluyendo a los embalsamadores, funerarios, sepultureros, cremadores y administradores de cementerios para humanos o animales.

Los “servicios de lavandería” incluyen las lavanderías industriales, aquellas de moneda, el suplido de ropa de cama y las tintorerías (dry-cleaners).

El renglón de “organizaciones religiosas . . . y similares” incluye todas las instituciones religiosas con o sin fines de lucro, las organizaciones que recaudan dinero para causas benéficas como SER de Puerto Rico, grupos profesionales como el Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico (CIAPR), activistas sociales y, por supuesto, también los políticos (incluyendo a los partidos).

El subsector de “hogares privados” es quizás el más misterioso, pero incluye a los niñeros, cocineros, sirvientes, jardineros y otros empleados de mantenimiento que dan servicio a hogares particulares.

A pesar de que está incluido en el Índice Relativo de Riesgo de Infección por COVID-19, el sector de “Otros Servicios”, el grupo de trabajo de la gobernadora Wanda Vázquez Garced no lo incluyó explícitamente en el orden sugiero para la reapertura escalonada de la economía.

Ya sea porque trabajan con alimentos o prestan servicios a algún eslabón de la cadena de suministros esenciales, muchos de estos trabajadores ya están exentos del cierre forzoso.

Sin embargo, otros como los estilistas, pastores y grupos de activismo político deberán esperar más instrucciones del gobierno para volver a sus salones de belleza, iglesias u oficinas, respectivamente.


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