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Vista de una zona residencial en Cayey luego de paso del huracán María. (Alex Figueroa Cancel)

¿Cómo puede Puerto Rico salir adelante y levantar la economía después del azote del ciclón más destructivo que haya pasado por la isla en casi un siglo, con el país en quiebra, la infraestructura básica en el piso y la migración a todo galope? Esa es la pregunta que muchos se hacen.

Y para añadir más angustia y preocupación, el Congreso de Estados Unidos está en plena discusión de su reforma contributiva, la que podría impactar negativamente lo que ha sido el modelo económico de Puerto Rico por las pasadas décadas. Hasta ahora, todo apunta a que esta semana la Cámara federal podría llevar a votación el proyecto, que iría contra el trato contributivo que se le da en Puerto Rico a las manufactureras estadounidenses.

Tan reciente como el jueves pasado, se aprobó en el Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara Baja federal un arancel sobre productos que se importen desde Puerto Rico a Estados Unidos. Mientras, en el Senado, el Comité de Finanzas dio a conocer también a fines de la semana pasada su medida, la cual, entre otras cosas, propone nuevas contribuciones sobre activos intangibles a las corporaciones de control foráneo (CFC’s).

Parecería que todas las desgracias llegan juntas o que alguien se ha ensañado con Puerto Rico para que no vuelva a brillar como lo hizo en décadas pasadas, pudieran pensar algunos. Pero otros ven esta coyuntura como el momento idóneo para diseñar un nuevo modelo económico, ese que debió implantarse hace por lo menos dos décadas, pero que ahora por fuerzas externas, el país se ve obligado a construir y ejecutar sin mayor dilación.

Negocios entrevistó a economistas, empresarios y líderes de diversos sectores para conocer cuáles deberían ser los lineamientos en el plan de desarrollo económico que permita enderezar el rumbo hacia una economía sustentable y vibrante.

El primer paso, previo al diseño del plan, es tener un diagnóstico claro de la situación socioeconómica actual, aseveró la economista y socióloga Marcia Rivera. “Esto nos tiene que poner a reflexionar cómo vamos a refundar a Puerto Rico. No es suficiente decir que el país se recupera y echa pa’lante; eso es un mito. El país no se levanta a menos que cambie la manera en que hacía las cosas. Pasó un huracán, pero la catástrofe no era necesaria”.

“Estamos en un estado de vulnerabilidad generalizada. Somos el quinto país más desigual del mundo, según la ONU (Organización de Naciones Unidas). El 47% de la población vive bajo los niveles de pobreza, y ahora después de María puede ser el 60%. Estamos vulnerables en cuanto al medio ambiente, los permisos, la deuda, la economía, la poca fiscalización y la desmovilización académica. Puerto Rico reúne casi el 100% de las vulnerabilidades posibles desde hace tiempo. No me alegra que pasara esto, pero necesitábamos hace rato un jamaqueón como este”, manifestó Rivera.

Pese a esa realidad, la socióloga está convencida de que la economía de Puerto Rico puede ir a mejor. Después de hacer el diagnóstico, ¿por dónde comenzar a elaborar el nuevo modelo?, preguntó Negocios. “Hay que preguntarse si la estrategia económica que tenemos de atraer ricos para que inviertan en el país es la única que debemos tener. Mi respuesta es que no. Hay que centrar el esfuerzo de recuperación en una estrategia de crear riqueza reduciendo la vulnerabilidad, la pobreza y la desigualdad. Ese tiene que ser el epicentro porque está comprobado que la pobreza y la desigualdad retardan el crecimiento económico”, apuntó, al tiempo que aseveró que la recién aprobada reforma laboral profundiza la pobreza y como consecuencia, aumenta el éxodo de ciudadanos, lo que es detrimental para la revitalización.

José Caraballo Cueto, catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Cayey y presidente de la Asociación de Economistas de Puerto Rico, coincidió por separado con Rivera en que las estrategias pasadas no han servido para fortalecer la economía, y que el norte del nuevo modelo económico debe apuntar hacia lograr mayor equidad y menor desigualdad.

“Lo primero es mirar lo que no ha funcionado en el pasado, por ejemplo, la reducción de las tasas contributivas a las clases altas no ha dado resultados. El Fondo Monetario Internacional publicó un informe hace dos semanas diciendo que hay que hacer lo opuesto para ayudar al crecimiento económico, y eso que ellos son muy conservadores”. Agregó que la sección 936 del Código de Rentas Internas federal tampoco se utilizó para transferir conocimiento a la isla, por lo que hay que procurar que incentivos federales futuros estén condicionados a un encadenamiento con el sector productivo local.

Para Rivera la clave para energizar la economía está en que Puerto Rico se vea a sí mismo como un productor de riqueza, hecha desde la perspectiva de productos y servicios desarrollados en Puerto Rico. “No podemos depender del consumo o del comercio, sino de la producción. Hay que internalizar una ética y disposición a producir para el mercado local y el exterior. Si no lo hacemos, no saldremos adelante”, aseveró la economista.

A su juicio, la isla cuenta con el recurso humano que se necesita para construir una economía sustentable y señaló que Puerto Rico tiene una de las tasas más altas de profesionales con doctorado de América Latina, pero cuenta con pocos laboratorios y proyectos de innovación y de investigación y desarrollo (R&D, por sus siglas en inglés) donde estos puedan ejercer.

Fondo para refundar al país

Convencida de que un cambio de paradigma es viable, Rivera invitó a 15 entidades locales a crear, en conjunto, un fondo fiduciario de largo plazo para refundar a Puerto Rico. “La gran mayoría de los países tienen una fundación para el desarrollo humano sostenible, son economías de libre comercio, pero su producción tiene más pymes y cooperativas, y ejemplo de ellos son los países escandinavos”, dijo Rivera.

Esta fundación, que iniciará su labor en enero próximo,aspira a crear laboratorios de innovación social, en donde se generen productos y servicios con el fin de reducir la pobreza. Mencionó la economista que su cocina y los enseres que hay en ella, fueron manufacturados en el país vasco por la cooperativa Fagor, una marca del proyecto Mondragón que exporta al mundo. “Si no quebramos la visión que tenemos no nos movemos. Es una mudanza conceptual”, insistió.

Sector privado tiene que crecer

Para tener una economía vibrante, Puerto Rico tiene que contar con un sector privado fuerte e insertado en el comercio internacional. Las estadísticas arrojan que menos del 4% exporta. La empresa privada local es, a juicio de Caraballo Cueto, pequeña, crea pocos empleos, casi no exporta y desconoce cómo mercadear su negocio, por lo que depende mucho de incentivos para subsistir.

“Hay que romper con la timidez empresarial y el miedo a la globalización. Si las empresas locales exportaran más, ayudarían a mitigar la crisis actual. Tienen que encadenarse a las multinacionales, como lo hizo Corea y los países asiáticos que crearon transferencia tecnológica. De ahí salieron Daewoo y Hyundai, entre muchas otras. En la globalización, los países que más se benefician son los que exportan productos de alto valor añadido”, dijo el presidente de la Asociación de Economistas, al tiempo que mencionó a Bélgica como ejemplo, que exporta quesos caros y tiene el triple de salarios y una agricultura fuerte.

Un nuevo modelo de economía sustentable debe condicionar los beneficios contributivos a que las empresas exporten, según Caraballo Cueto; y de igual modo, debe contemplar que si las multinacionales quieren recibir incentivos deberán hacer el 25% de sus compras en empresas locales.

Por décadas, la economía local ha descansado en la manufactura que realizan las multinacionales, sobre todo en el sector farmacéutico y de dispositivos médicos. Sin embargo, no se ha aprovechado su presencia para encadenarla a las empresas nativas. Waleska Rivera, presidenta de Danosa Caribbean y expresidenta de la Asociación de Industriales de Puerto Rico, aunque reconoció la necesidad de la inversión extranjera en el país, lamentó que muchas veces el consumidor puertorriqueño confía más en el producto que viene de afuera que en el que se produce en la isla.

“La manufactura local fuerte se hace con apoyo, con el uso del producto local. Tenemos que apoyar lo que se produce aquí, como hacen en los estados o en cualquier país del mundo que apuestan a sus empresas y las patrocinan”, expresó la empresaria.

Ahora bien, no importa si se habla de manufactura local o de multinacionales, Puerto Rico debe atender con prioridad el sistema de energía eléctrica porque de lo contrario, según ella, corre el riesgo de perder competitividad. “¿Por qué Puerto Rico no puede tener un buen sistema de energía como lo tienen Alemania, Italia y otras naciones? Hay que pensar un modelo diferente de energía, abrir a la competencia, diversificar las fuentes. Que los precios sean más competitivos y que sea responsable con el medio ambiente”, sostuvo la exlíder de los industriales.

Nuevo modelo energético

El ciclón María ha dejado al descubierto la vulnerabilidad del sistema eléctrico y ante la falta de energía, muchos ponen sus ojos en las renovables, como la energía solar. Incluso ya comienzan a gestarse esfuerzos privados, independientes de la intervención del gobierno.

“La Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) hay que repensarla, porque comparada con María, es una catástrofe”, expresó Arturo Massol, catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y director asociado de Casa Pueblo en Adjuntas. “El tema energético es fundamental. ¿Tú te imaginas un gasoducto con todos los derrumbes que causó María?”, cuestionó sin esperar respuesta, e indicó que el gobierno habla de buscar inversionistas, pero lo que se necesita es que la AEE facilite conectarse al sistema.

Aseveró que a Puerto Rico le urge tener un sistema más híbrido, donde la gente produzca parte de la energía que consume. De hecho, en el mercado existe tecnología que permite generar energía en el mismo punto de consumo. “Si las escuelas tuvieran paneles fotovoltaicos no hubieran estado con el dilema de si abren o no. Igual podría ocurrir en las residencias, pueden tener energía, no solo para emergencias, sino para uso diario”.

Massol aseguró que el país puede aspirar a generar el 50% de su consumo con energía solar y así reduciría la carga del sistema eléctrico. El objetivo de “50 con sol”, como ha denominado a esa cruzada, podría alcanzarse en residencias, comercios y escuelas. Esta iniciativa puede dar pie a crear una industria nueva, que genere empleos y frene la fuga de talento, a la vez que la riqueza que se genere se quedaría en la isla.

“La red energética tiene que estar al servicio de la gente y moverse hacia la sustentabilidad es casi un mandato. Lo que hay que evitar es la corrupción intelectual para que seamos responsables de hacia dónde dirigirnos”, dijo el director de Casa Pueblo, al tiempo que advirtió que “es peligroso que la agenda económica sea la que dicte la agenda del país”.

Más áreas de oportunidad

La agricultura debe estar presente en un modelo de economía sustentable. El país debe procurar sustituir importaciones y embarcarse en nuevas técnicas de cultivo y producción. En el caso de Casa Pueblo, aprovecharán para sembrar café a sombra, con técnicas de cultivo diferentes para proteger los suelos, en un acuerdo que esperan finiquitar con la Fundación Comunitaria. Pero ese es solo un ejemplo de lo mucho que se puede hacer.

“Los nichos en el desarrollo hacia la sustentabilidad están todos abiertos, ya sea en turismo ecológico, comunitario, en vivienda, en el manejo de desperdicios sólidos, reciclaje, reuso de materiales. La sustentabilidad hay que buscarla de abajo hacia arriba, a nivel familiar y comunitario, y que el gobierno la adopte. Hay muchas lecciones, proyectos e iniciativas de cómo hacerlo posible”, expresó Massol.

La construcción es otro sector que puede aportar mucho en una economía sustentable. Pero para ello, hay que ser más asertivo con la fiscalización de los permisos y hacer cambios en los códigos de construcción, opinó Ivonne Marcial, presidenta del Colegio de Arquitectos y Arquitectos Paisajistas de Puerto Rico. A ella le preocupa la cantidad de viviendas destrozadas que dejó María a su paso, aunque aclaró que muchas de ellas no fueron construidas por peritos en la materia. “El 35% de la construcción en Puerto Rico la hace gente que no tiene pericia. Lo hacen porque no tienen el poder adquisitivo (para contratar un arquitecto o un ingeniero)”. Por ello, trabaja una iniciativa, en alianza al Colegio de Ingenieros y Agrimensores, para crear la Oficina de Asistencia a la Construcción, un concepto similar a la Oficina de Asistencia Legal, entidad privada que provee servicios legales gratuitos a los desventajados económicamente.

“Para que una economía sea saludable debe contar con una infraestructura saludable”, expresó Marcial, quien abogó para que los nuevos proyectos de construcción que se levanten post María estén en armonía con el ambiente, hagan un mayor uso de la energía solar y se diseñen integrando la arquitectura paisajista en los proyectos. Citó como ejemplo la Casa Ausente, del arquitecto Fernando Abruña, la cual podría servir de modelo a la construcción de viviendas.

El turismo debe ser uno de los pilares en la economía sustentable en Puerto Rico. Los atractivos de la isla son muchos y variados, e incluyen playas, sol, clima agradable, bosques -secos y lluviosos-, cultura, música, su gente y la gastronomía, entre otros. “La economía del visitante podría representar el 15% del Producto Bruto en unos cinco años. Es quizás una de las principales herramientas para generar desarrollo económico”, sostuvo Tomás Ramírez, propietario del parador Combate Beach en Cabo Rojo y expresidente de la Asociación de Paradores de Puerto Rico.

Cooperativas son pieza clave

No puede faltar el cooperativismo, movimiento internacional compuesto por gente que se organiza para operar un negocio que resuelva una necesidad o atienda las aspiraciones del grupo. José Julián Ramírez, presidente de la Asociación de Ejecutivos de Cooperativas, se mostró confiado en que, de cara al futuro, el movimiento tomará más fuerza y creará más empleos y riqueza para el país. “Veo a la gente y a los empresarios fortaleciéndose a través del modelo cooperativo, en el sector de producción, salud, comercio, energía”.

En Dinamarca, Argentina, República Dominicana y en el centro de Estados Unidos, por mencionar algunos lugares, hay cientos de cooperativas dueñas de negocios que exportan su producción al mundo. Aunque indicó que no podía dar muchos detalles, Ramírez señaló que después del azote de María un grupo de empresarios y cooperativistas se ha estado asesorando con la National Rural Electric Cooperative Associaton, con miras a buscar soluciones propias al problema de falta de energía. “¿Qué tal si logramos que por medio de las cooperativas se comiencen a crear islas de generación eléctrica o ‘mini grids’? Y en los vertederos tenemos una mina de metano. A mediano plazo, podemos usar ese metano para quemarlo en turbinas y producir energía”.

Ramírez señaló que los trabajadores de la AEE podrían ser dueños de una cooperativa de energía. “¿Qué modelo te permite tener en la junta de directores a dueños y trabajadores?”, preguntó, al señalar que otra ventaja del modelo es que cualquiera puede ser socio dueño y participar, sin estar sujeto al vaivén político.

En menos de seis meses, habrá un movimiento activo de empresarios, cooperativistas y comunidades organizándose para encender centros urbanos o centros comerciales en municipios alejados del área metropolitana. “Veremos los primeros proyectos pilotos de producción energética y distribución”, aseguró el líder de los ejecutivos del sector cooperativo.

Muchos de estos y otros proyectos empresariales los financiarán las cooperativas. De hecho, en los últimos cinco años las carteras comerciales de las cooperativas de ahorro y crédito han cambiado para empoderar más al empresario local, añadió Ramírez.

Puerto Rico no puede perder más tiempo y debe comenzar cuanto antes a construir su nuevo derrotero. “Mas que una oportunidad, es una necesidad apremiante”, enfatizó Massol. Mientras, el economista Caraballo Cueto sostuvo que “lo principal es decidir el país que queremos, si depender de la inversión foránea o aprovechar esa inversión para dar un salto para fortalecer a las empresas locales y estimular el desarrollo económico a largo plazo”.


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