Puerto Rico ya siente la reducción en la llegada de turistas, provocada por la caída en la demanda global de pasajes aéreos y las restricciones impuestas por varios países, entre ellos Estados Unidos. (Gerald López Cepero)

Unos 29,600 empleos de la industria turística en Puerto Rico estarán en riesgo de perderse debido a desplome en la llegada de turistas a la isla provocado por la pandemia de coronavirus COVID-19, estimó hoy Carla Campos, directora ejecutiva de la Compañía de Turismo de Puerto Rico (CTPR).

“Esta pandemia podría tener en el turismo un impacto negativo que supera lo vivido luego de los atentados terroristas del 9-11 (en 2001) y de la recesión económica de 2008 combinadas”, sostuvo en entrevista telefónica con este medio.

La funcionaria estimó el golpe a los empleos turísticos en la isla basada en cifras de la US Travel Association, entidad que cuenta con 1,100 organizaciones miembros. La institución ajustó ayer sus cifras y ahora estima que la pandemia pondrá en jaque a unos 5.9 millones de empleos en turismo en los Estados Unidos. Esto equivale a un 37% de todos los trabajos de la industria en la nación americana.

“En Puerto Rico el turismo emplea a 80,000 personas. Si extrapolamos a Puerto Rico esa proyección nacional, el 37% de ese total son 29,600 empleos que están en riesgo”, sostuvo Campos.

Así ilustró el potencial golpe que la pandemia puede asestar a la industria turística en la isla, que ya siente la reducción en la llegada de turistas, provocada por la caída en la demanda global de pasajes aéreos y se mezcla con las restricciones impuestas por diversos países, incluyendo Estados Unidos, a vuelos internacionales.

Hoy la empresa HI Development Puerto Rico Corp., presidida por Miguel Vega, informó que los tres hoteles que administra -Holiday Inn Ponce, Holiday Inn Mayagüez y Caribe Hotel en Ponce- mantienen una operación limitada, mientras que sus dos casinos permanecen cerrados desde el pasado 15 de marzo, por lo que suspendió indefinidamente a cerca de 450 empleados y se encuentra evaluando alternativas para cuando se puedan reiniciar las operaciones.

Estos se suman a otros 2,000 trabajadores que fueron cesanteados temporeramente, el pasado fin de semana, de siete hoteles: Dorado Beach Ritz-Carlton Reserve, en Dorado, Hotel El Convento, en el Viejo San Juan; Courtyard by Marriott, en Isla Verde; La Concha Resort, Condado Vanderbilt, Condado Palm InnyDoubletree by Hilton. De estas, solo Dorado Beach confirmó que cesó operaciones hasta el verano.

El Wyndham Grand Rio Mar Golf & Beach Resort, en Río Grande dio a conocer que estará cerrado hasta el 30 de abril, aunque no brindó detalles acerca de lo sucedido con los empleados, que en 2018 ascendían a 300.

Sin confirmar más cierres o despidos, indicó que lo acontecido era de esperarse, dado a que la tasa de ocupación en los hoteles apenas alcanza el 10%. “Hemos estado trabajado de cerca con el sector privado en las últimas semanas. Estamos preparando una serie de recomendaciones para lograr un alivio”, expuso Campos.

“No son medidas que van a solucionar el problema porque, a diferencia de otras empresas en que el público local podrá volver a consumir una vez termine el periodo de cierre, en el turismo no es lo mismo porque dependemos no solo de la capacidad de Puerto Rico de estar listo para volver a operar, sino del mercado que viene del exterior y de que resurja el interés de los viajeros nacionales e internacionales en viajar”, aclaró la funcionaria.

Entre las medidas que baraja la CTPR, mencionó que una fase inicial debe incluir iniciativas dirigidas a reducir la cantidad de empresas que tengan que cerrar, así como reducir la cantidad de despidos. Para ello, habló de dos tipos de ayuda: asistencia a las empresas, dado que un 80% de los negocios turísticos locales son pequeños o medianos, y apoyo a individuos impactados por cierres y despidos, como las que ya anunció la gobernadora Wanda Vázquez para beneficiar con ayuda por desempleo a quienes trabajaba a tiempo parcial.

Agregó que presentará próximamente otras medidas a la gobernadora y a su equipo de trabajo antes de hacerlas públicas. “Son propuestas trabajadas entre el sector turístico y la CTPR para retener empleos y poder reclutar de una forma ágil cuando llegue el momento oportuno”, dijo Campos.

A su juicio, la industria debe estar preparada para cuando vuelva a la normalidad la demanda mundial de viajes, de modo que Puerto Rico pueda capitalizar -al mercadearse como destino- en el hecho de que fue una de las primeras jurisdicciones de Estados Unidos en adoptar medidas contundentes para combatir el coronavirus, como el cierre de gran parte del sector público y privado por dos semanas.

A preguntas de cómo la CTPR ayudará al sector cuando apenas se recauda impuesto por habitación (“room tax”) o dinero de las tragamonedas de los casinos, que son sus principales fuentes de ingresos, Campos indicó que de ser necesario, la corporación pública evalúa solicitar asignaciones adicionales de fondos del gobierno central para cumplir con sus obligaciones y tener un presupuesto discrecional para medidas de alivio.

Sin embargo, sostuvo que la CTPR contaba con ingresos mayores a su presupuesto antes de que estallara la pandemia. “Con una ocupación de menos de 10% y los casinos cerrados, inevitablemente habrá un impacto en nuestro presupuesto”, dijo Campos. Añadió que personal de la corporación pública aun evalúa de cuánto será ese impacto y cuánto tardará en agotarse el excedente de ingresos, pues se desconoce si se va a extender la orden del gobierno que mandó cerrar operaciones en gran parte del sector público y privado hasta el 30 de marzo.


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