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Un agente de Aduanas inspecciona un paquete de pastillas falsificadas de estimulantes sexuales para hombres. (Suministrada)
Un agente de Aduanas inspecciona un paquete de pastillas falsificadas de estimulantes sexuales para hombres. (Suministrada)

En un mercado que consistentemente sobrepasa los $2,000 millones en ventas al detal todos los meses, como lo es Puerto Rico, la globalización le ha dado acceso a un amplio menú de importaciones a comerciantes, pero también le ha abierto la puerta a decenas de millones de dólares en mercancía falsa que viola las leyes federales que velan por la calidad, la salud y la propiedad intelectual, aseguró la directora asistente de Aduana y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés) en el Caribe, Leida Colón.

Su oficina regional, que hace valer las leyes de organismos federales como la Agencia de Protección Ambiental (EPA) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en Puerto Rico e Islas Vírgenes, estimó en $36 millones el valor de los artículos falsos que confiscó en los puertos de entrada a la isla en el 2018.

Sin embargo, esa cifra multimillonaria es solo una fracción de toda la mercancía falsa que llega a manos de los puertorriqueños, admitió la agencia federal.

“Frecuentemente vemos casos de personas que compran bolsas de aire (de autos) en internet sin saber si realmente tienen las especificaciones necesarias para salvarle la vida. Esto es un problema serio, que la gente solo piensa en que les salió más barato, pero se están jugando la vida”, dijo Colón.

Habiendo trabajado en Aduanas por más de 30 años, Colón recordó que, además de bolsas de aire para autos, su equipo ha incautado paquetes de profilácticos, lentes de contacto y hasta medicamentos de virilidad varonil que aparentan ser de marcas reconocidas, pero ni siquiera cumplen con los más bajos estándares de la FDA.

El plástico de los profilácticos falsos no impide embarazos no deseados ni protege de enfermedades de transmisión sexual; los lentes de contacto, en vez de corregir la vista, irritaban la córnea; y los estimulantes sexuales contaban con todos los componentes del producto original menos su ingrediente activo.

“Los que intentan hacer la trampa, cada día, se ponen más creativos. Hay productos que uno nunca hubiera pensado que los piratearían, pero lo han hecho hasta con la leche de infante, donde los niños verdaderamente comenzaron a perder peso”, dijo Colón, quien enfatizó que la piratería no es un crimen sin víctimas.

En algunos casos, los comerciantes importan los productos y luego los logos de las marcas reconocidas para pasar por debajo del radar de Aduanas. Esto, dijo el especialista en relaciones públicas de CBP, Jeffrey Quiñones, es común entre los violadores a las leyes de propiedad intelectual que protegen las marcas de ropa y accesorios de moda, que encabezan la lista de las categorías más falsificadas.

En otras ocasiones, como en un caso reciente, los comerciantes intentan burlar la imposición de aranceles, como fue el de un importador local de aluminio.

“Si esa mercancía venía directamente desde China, iba a pagar un arancel muy alto, (como el que pagaban todos sus competidores), pero él la enviaba a Malasia, la reempacaba, le ponía otro país de origen a la documentación y la traía a Puerto Rico”, explicó Colón, quien resaltó que estas prácticas están sujetas a condenas hasta por lavado de dinero.

Siempre hay algo que los delata, añadió la funcionaria, quien prefirió reservarse las estrategias de su equipo, pero admitió que depende de los comerciantes y consumidores responsables para fiscalizar a los que burlan a su agencia.

“Hay muchísimos embarques que no se miran porque sería imposible hacerlo sin atrasar el comercio, pero priorizamos por las clasificaciones de productos, los países de origen y otras razones. Dependemos mucho de los individuos para saber si hay productos en el mercado que han violado las leyes de importación”, enfatizó Colón, quien los atiende anónimamente a través de su portal de denuncias.