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Una de las inyecciones de fondos más significativas que vio la economía del país fueron los $100 millones mensuales adicionales que se asignaron a nivel federal tras el huracán María para los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional. (GFR Medi
Una de las inyecciones de fondos más significativas que vio la economía del país fueron los $100 millones mensuales adicionales que se asignaron a nivel federal tras el huracán María para los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional. (GFR Medi

El año que está por concluir tuvo una marcada mejoría en materia económica al compararlo con el 2017, aunque todavía al país le falta un largo camino por recorrer para lograr su recuperación.

Así opinaron los economistas José Joaquín Villamil, presidente de la junta de directores de Estudios Técnicos, y José Alameda, catedrático de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez, al hablar sobre los acontecimientos más trascendentales en la economía que vivió la isla este año.

El 2018 estuvo mejor que el 2017 porque llegaron más fondos federales y eso ayudó al país, pero mirando a largo plazo, la incertidumbre continúa”, expresó Alameda.

Entre esos fondos están los $100 millones mensuales adicionales que se asignaron tras el huracán para los beneficiarios del Programa de Asistencia Nutricional (PAN), así como unos $2,520 millones asignados a Salud.

En total, Puerto Rico ha recibido unos $14,000 millones aproximadamente durante los pasados 14 meses entre fondos federales adicionales y el desembolso de los seguros, dijo por su parte Villamil, quien indicó que ese dinero logró evitar que la economía decayera en el 2018. De hecho, sus estimados apuntan a un crecimiento económico de 3% durante el presente año calendario.

Lo que se ha estimulado es el consumo y muy poco se ha destinado a la inversión productiva y a la infraestructura”, aseveró Villamil, quien advirtió que ese crecimiento económico “es temporero, no deja nada”.

De otro lado, en la primera mitad de 2018 se dio el tranque entre el gobierno y la legislatura por la derogación de la Ley 80, conocida también como la ley del despido injustificado, recordó, por su parte, Alameda. El gobernador Ricardo Rosselló había negociado con la Junta de Supervisión Fiscal (JSF) su eliminación a cambio de que el ente certificara el presupuesto que contemplaba aumentos en La Fortaleza y el Capitolio.

Asimismo, este año se aprobó sin vistas públicas ni discusión el acuerdo para reestructurar la deuda de la Corporación del Fondo de Interés Apremiante (Cofina), que es la mayor porción de deudas que tiene Puerto Rico. Esta negociación reestructura $17,500 millones aproximadamente y el plan de ajuste estará vigente por los próximos 40 años, por lo que a juicio de Alameda, “este acuerdo tendrá secuelas en la deuda”. La vista de confirmación del plan será en enero.

Tras múltiples debates con el sector privado, el gobernador firmó la ley de reforma contributiva. Esta pasada semana la JSF le advirtió al gobierno y a los líderes de la Legislatura que podría impedir la puesta en vigor de los artículos relacionados a la videolotería que están en la ley, puesto que tiene dudas sobre el impacto que tendrían estas máquinas en el fisco.

Este año el gobierno también creó un consejo asesor sobre “Blockchain”, con el fin de que lo ayude a crear e implementar el marco regulatorio de esta tecnología de transformación digital.

Para el economista Villamil, en el 2018 hubo otrassituaciones externas que impactaron la economía local, entre las que mencionó la volatilidad de los precios del petróleo y una mayor inserción de China en este hemisferio con inversiones en República Dominicana, Ecuador y Cuba.

Asimismo, este año entró en vigor la nueva reforma contributiva en Estados Unidos, que impone una nueva contribución a empresas norteamericanas fuera del país. “Esto implica que Puerto Rico pierde mucha de su ventaja competitiva contributiva y requiere que el gobierno cambie su estrategia de promoción. Lo bueno es que incluyó las zonas de oportunidad y eso puede generar inversión”, sostuvo Villamil en referencia a que el estatuto permite que individuos y corporaciones reinviertan sus ganancias en comunidades desventajadas y puedan diferir el pago de impuestos por al menos una década.

La situación del mercado laboral estadounidense ha impactado también a la isla. “En Estados Unidos hay escasez de empleados diestros y de ahí la necesidad de reclutar en Puerto Rico. Por eso, desde antes de María, gente de aquí se ha estado yendo, enfermeras, maestros, médicos, obreros de construcción”.

La emigración y la reducción en población, junto con el impacto de los fondos federales contribuyeron a una reducción en la tasa de desempleo y un alza leve en la tasa de participación laboral. No obstante, el empleo asalariado no subió, lo cual sugiere que el desempeño del mercado laboral se debe más que nada a los trabajos temporeros en la industria de la construcción y en otros trabajos de reconstrucción, según Villamil.

En comparación con el año pasado, el 2018 termina con 29,000 empleos más aproximadamente en la construcción, incluyendo trabajadores por contrato; la venta de sacos de cemento se estabilizó hasta aproximarse a lo vendido en los tres meses previos al huracán; y las unidades de autos vendidas aumentaron 27% entre agosto de 2017 y agosto de 2018. Además, hay un alza de 25% en los recaudos fiscales durante los primeros cuatro meses de este año fiscal (de julio a octubre) en comparación con el mismo periodo del año pasado y los bancos incrementaron en 8% sus depósitos.

“Con esos indicadores no es posible que la economía se haya contraído un 8% como estima la Junta de Supervisión Fiscal”, afirmó Villamil, quien reiteró que en el país sigue imperando“un alto nivel de incertidumbre”, y de cara al futuro, es difícil predecir si habrá crecimiento y de cuánto será.