Parte de los esfuerzos encaminados por la nueva junta serán convertir la ACMC en una alternativa real de representación para los pequeños y medianos ferreteros puertorriqueños. (Ram—n "Tonito" Zayas)

La Asociación de Comerciantes en Materiales de Construcción (ACMC), celebró, de manera virtual, la cuadragésima Asamblea General Anual, en la cual quedó constituida la nueva junta de directores para el año 2020-21.

Frank Jiménez de Alumax, Inc. es el nuevo presidente de la ACMC y sustituye a Marcos Rodríguez, de Millennium Group en el cargo. Rodríguez ocupará ahora la primera vicepresidencia; Eduardo Díaz de Lanco Manufacturing Corp. será el segundo vicepresidente; y Julio Penton de Max Chemical, Inc. el tercer vicepresidente.

Como secretario está Fabio Quevedo de Cemex; y el tesorero lo es Nelson Narváez de Acesco. Mientras, los directores son: Ana I. Bidó de Enco Manufacturing; Yahaira Vázquez de Cementos Argos; Richie White de Nido Group y Fernando Espinoza de Commercial Finance Equipment, Inc. (CEFI).

Asimismo, como representantes de zona figuran: Manuel A. Pérez de Maderera Donestevez; Felipe Facey de Toledo & Co.; Nahir Martínez de Francel Group y Miguel Santiago de Mapei.

El nuevo presidente de la ACMC sostuvo que continuará con los esfuerzos encaminados por el expresidente Rodríguez, con el objetivo de “convertir la ACMC en una alternativa real de representación para los pequeños y medianos ferreteros puertorriqueños, robusteciendo nuestra convocatoria, ya que es en la unión, donde encontraremos la fuerza”. Agregó que este año la organización celebra sus 65 años de fundación.

Señaló que, como parte de su agenda de trabajo, continuará educando a los socios para trabajar unidos como gremio para alcanzar las metas, al tiempo que revitalizará la imagen de la asociación.

Además, evitará la desigualdad de condiciones de los ferreteros puertorriqueños ante las grandes empresas y desarrollará una campaña de comunicaciones para crear conciencia sobre el valor de la industria de la construcción local, resaltando la importancia de un inventario robusto y saludable, especialmente en momentos de emergencia como los que ha vivido Puerto Rico.