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La información de Hacienda refleja el rápido movimiento de esta actividad económica. (GFR Media)
La información de Hacienda refleja el rápido movimiento de esta actividad económica. (GFR Media)

La industria del cannabis medicinal de Puerto Rico mantiene un crecimiento firme, con una cantidad de pacientes que ya supera las 110,000 licencias y ventas que este año deben rebasar los $90 millones, esto último según estimados basados en los recaudos de Impuesto sobre Ventas y Uso (IVU) reportados al Departamento de Hacienda, que este año se prevé alcance los $13 millones.

La estadística más reciente de la Oficina de Cannabis Medicinal del Departamento de Salud indica que al momento hay 110,143 pacientes certificados, 103 dispensarios con licencia, 22 manufactureros, 24 cultivos y tres laboratorios. Hay, además, 11 licencias para transporte.

La cifra de pacientes informada representa un alza de cerca de 20% en apenas tres meses cuando se le compara con julio pasado, que estos sumaban 92,000.

No obstante, aún resulta muy difícil estimar el impacto real de esta industria en la economía de Puerto Rico y los únicos datos disponibles son los de las licencias emitidas y los recaudos de IVU.

La información de Hacienda refleja el rápido movimiento de esta actividad económica, que en 2017 pagó $1.1 millones en IVU, multiplicó por cinco sus pagos en 2018, con $5.7 millones, y superó esa cifra en los primeros ocho meses de este año 2019 (hasta agosto) con $7.1 millones, según los más recientes informes.

“La industria ha crecido exponencialmente”, señaló la directora de la Oficina de Cannabis Medicinal del Departamento de Salud, Denise Maldonado Rosa, quien indicó que, además de las licencias mencionadas, hay 10 proveedores de adiestramiento en diferentes áreas del cannabis medicinal y dos licencias de investigación.

Estimó que del total de 110,143 pacientes certificados, son cerca de un 80% los que compran regularmente medicamentos.

La magnitud de este avance lo dramatiza el hecho de que esta industria comenzó en Puerto Rico con una Orden Ejecutiva del entonces gobernador Alejandro García Padilla, el 3 de mayo de 2015, que dio paso al Reglamento 8766 que se aprobó en julio de 2016. Fue en julio de 2017 que el renunciante gobernador Ricardo Rosselló Nevares firmó la Ley 42 y un año después, en julio de 2018, la Junta Reglamentadora de Cannabis Medicinal ratificó el actual Reglamento 9038.

“La industria, a pesar de la situación que estamos viviendo, sigue en crecimiento”, sostuvo, por su parte, el empresario Julián Londoño, socio fundador de la empresa NextGen y de los dispensarios B.Well Healing. “Cuando calculas, se están sumando cerca de 6,000 pacientes al mes”, agregó.

Recalcó que entre los pacientes prevalecen las condiciones médicas y el promedio de edad se mantiene en 47 años.

“Esto no es un programa de jóvenes, es un programa de pacientes, de gente adulta, madura, que ve el cannabis con una alternativa a su condición y lo estamos viendo y lo confirma lo que recibimos día a día en los dispensarios”.

Goodwin Aldarondo, presidente de Puerto Rico Legal Marihuana, coincidió con Londoño y calificó como “excepcional” el aumento en pacientes y dispensarios. Afirmó que “el desarrollo ha sido exponencial y que “los que hoy cumplen un año están duplicando o triplicando su oferta. El movimiento se está viendo”.

Estimó que un dispensario puede estar haciendo hoy de $100,000 a $300,000 al mes en ventas. “Sin duda la industria está trayendo millones de dólares en ventas, pero no creo que nadie tenga las cifras totales”, sostuvo.

La cofundadora de la empresa Tropizen, Marni Meistrell, considera también que la industria experimenta “tremendo crecimiento” y predijo que esa tendencia de alza se mantendrá. “Estamos viendo gran demanda por productos de CBD (cannabidiol), con bajas dosis del elemento psicoactivo (THC-Tetrahydrocannabinol) lo que le da al paciente el beneficio de poder funcionar normalmente”.

Narelys Cortés, que representa a los pacientes de cannabis en la Junta Reglamentadora, expresó que “estamos creciendo”, pero reconoce que “hace falta un poco más de educación de todas las partes, de la gente de la industria y de parte del gobierno, porque hay mucho interés”.

Resaltó que, como parte de este crecimiento, se están empezando a abrir dispensarios en lugares más remotos.

“Estaban concentrados en San Juan, pero ya se están viendo más dispensarios en el centro de la isla y en otras áreas”.

La medición del impacto real de esta industria en la economía del país continúa como un gran reto. La profesora universitaria y economista Indira Luciano, que encabeza el Grupo de Investigación del Cannabis Medicinal del Recinto de Río Piedras, reconoce que obtener la información para esa investigación ha resultado cuesta arriba.

“La cooperación ha sido bien difícil, no tan solo del sector privado, también del gobierno. Hemos intentado reunirnos con la Junta Reglamentadora (de Cannabis), con el pasado director de la Oficina y con la nueva directora del programa, sin éxito”, sostuvo. Por parte del sector privado, las promesas de ofrecer información sobre sus operaciones tampoco se han materializado. “Ellos también se beneficiarán de las investigaciones que estamos haciendo a través de la universidad”, subrayó.

Este proyecto busca evaluar el impacto económico en términos de empleo, producción e ingresos salariales y fiscales. También estudia la accesibilidad al tratamiento medicinal, debido a que estos medicamentos no los cubren los planes médicos. “Queremos ver si los que se supone que consuman o son pacientes potenciales del cannabis medicinal podrán realmente ser pacientes por la accesibilidad al tratamiento”, señaló.