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David Chafey, presidente de la Junta Asesora del Puerto Rico Open.
David Chafey, presidente de la Junta Asesora del Puerto Rico Open. (Xavier J. Araújo Berríos)

El torneo de golf Puerto Rico Open, un evento oficial del circuito profesional PGA Tour, regresa del 17 al 23 de febrero al Coco Beach Golf & Country Club en Río Grande, con la expectativa de superar los $3 millones en impacto económico directo y 5,000 noches de habitación de hotel.

Así lo informó David Chafey, presidente de la Junta Asesora del Puerto Rico Open, un esfuerzo sin fines de lucro.

“Este año tenemos la gran ventaja de que el Wyndham Grand Río Mar está remodelado y que el Hyatt Regency Grand Reserve abre para el evento”, indicó el también expresidente de Banco Popular.

“Este torneo no es solo para esta semana. Es para que de aquí a 5 años el mundo nos siga conociendo, pero no por (los huracanes) Irma, María, los terremotos en el sur y la crisis de reestructuración de deuda, sino por nuestro clima, nuestra gente, las playas, montañas, música, comida”, expresó. “Hay que atraer a más personas para que sigan viniendo”.

Chafey puntualizó que ve al Puerto Rico Open como una plataforma única y verdaderamente global para promover lo que la isla tiene para ofrecer al turista que busca experiencias de calidad, porque el Golf Channel lo transmite en directo durante 5 horas diarias en Estados Unidos. Y ese canal tiene 46 socios en 210 países y territorios, con transmisiones en 20 idiomas. “El Golf Channel no solo hace entrevistas a jugadores, a empresarios y funcionarios. También incluye tomas de El Yunque, del Viejo San Juan, hace tomas aéreas por diferentes campos de golf en la isla”, describió.

A esto sumó la experiencia de los jugadores, que a menudo se trasladan al evento con sus familias, además de su equipo de apoyo, y se quedan más días para actividades como la pesca.

Chafey informó que la bolsa de premios, que el PGA Tour aporta en su totalidad, asciende a $3.5 millones, con más de $500,000 para el ganador y premios en metálico para cerca de 60 jugadores.

Mientras, la ejecución del evento se logra gracias a un auspicio de la Compañía de Turismo de $1.5 millones, aportación que, según Chafey, “el Departamento de Hacienda la recupera en el mismo mes”, así como entre $1.5 y $2 millones en auspicios de la empresa privada.

Más que un fin de semana

Chafey explicó que el impacto económico trasciende los días de competencia y comienza a concretarse casi un mes antes de comenzar.

Esto responde a que los estándares del PGA Tour requieren que se construyan instalaciones “pensadas para que sea la mejor experiencia posible para todos, los auspiciadores, los jugadores, los fanáticos”. Para ello, “se construye un poblado de entretenimiento, con un área para los niños tremenda, espacios para comprar bebidas, comidas, mercancía. Hay food trucks. Muchas cosas para atraer público, para que se nos llene y se queden después del evento”, expuso Chafey.

Este año marcó la primera vez que una firma puertorriqueña, Puerto Rico Wire, dirige el proyecto de construcción de instalaciones para los espectadores. Además, personal del Golf Channel llega casi un mes antes para tareas como coordinación, erigir el montaje de transmisión en directo y filmar el pietaje complementario.

Por ello, en todas las facetas del proyecto, desde la planificación y construcción hasta la ejecución del evento, se estima que laboran directamente más de 600 personas.

También colaboran 600 voluntarios, muchos de ellos de las 50 organizaciones del tercer sector que se han beneficiado del componente de filantropía del Puerto Rico Open, indicó Chafey.

Sobre esta faceta, el banquero explicó que se trata de un esfuerzo continuo de levantar fondos “para causas muy necesarias y que están bien corridas”, enfocadas mayormente en salud, educación y bienestar de la niñez.