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Más de 16,000 hogares ya dependen de sistemas fotovoltaícos en la isla. (GFR Media)
Más de 16,000 hogares ya dependen de sistemas fotovoltaícos en la isla. (GFR Media)

Después de tres semanas en el limbo operacional, la industria de energía renovable podrá retomar la venta, instalación, reparación y mantenimiento de sistemas solares bajo estrictas medidas de seguridad para prevenir el contagio del coronavirus en Puerto Rico.

Su inclusión en la Carta Circular 2020-05 del Departamento de Desarrollo Económico y Comercio marca una pequeña victoria para las casi 20 empresas de energía renovable que representa la Asociación de Energía Solar y Almacenamiento (SESA, en inglés), pero esta última resaltó que, a pesar de que su industria ya suple la necesidad energética de más de 16,000 hogares boricuas, el gobierno aún no la reconoce una tan crítica como la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) o los proveedores de internet fija.

“(Durante la pandemia), la industria solar no debería operar completamente normal, pero, si sigue todas las guías de seguridad y hace todas sus ventas de forma remota, debería ser capaz de dar mantenimiento y hacer nuevas instalaciones porque provee un servicio esencial”, sentenció el presidente de SESA, Patrick J. Wilson, quien ha abogado porque el Gobierno de Puerto Rico acoja las guías de infraestructura crítica del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS).

En su inciso de energía, el DHS indica que los trabajadores del sector energético y aquellos que apoyen su operación a través de la infraestructura energética, sin importar la fuente de energía que manejen, deberían ser considerados parte de la fuerza laboral esencial durante la emergencia del coronavirus.

Hasta el viernes, las empresas de energía renovable operaron en una zona gris, entre interpretaciones de diferentes secciones de la más reciente orden ejecutiva de la gobernadora Wanda Vázquez Garced.

Por un lado, la sección 6 del documento invitaba a los electricistas (el principal obrero de la industria solar) a dar sus servicios de reparación o mantenimiento, siempre y cuando fuera una situación de emergencia.

“Conozco a una persona a la que se le dañó un microinversor, lo que no provocó que todo su sistema se cayera, pero definitivamente bajó su producción (de energía solar). También hemos visto a sistemas caerse completamente porque necesitan una reprogramación”, dijo Wilson, quien enfatizó que muchas de estas personas que hicieron la inversión en energía solar no pueden simplemente regresar a pagarle cientos de dólares mensuales a la AEE durante la pandemia.

Asimismo indicó que la interpretación de emergencia era muy ambigua, especialmente si se le preguntara a una persona que es víctima de constantes apagones a costa de la AEE y decide instalar paneles solares de cara al verano, que consistentemente figura como el periodo de mayor demanda energética en el país.

“Esto no es algo teórico. El servicio eléctrico se cae todos los días en distintas partes de la isla. Si una persona tiene miedo de quedarse sin luz (en el verano), yo creería que eso es una emergencia valida para instalarle su sistema solar”, afirmó Wilson, quien reconoce que eso no ofrecía suficiente claridad para que las empresas de energía solar salieran a dar servicio sin atenerse a multas o suspensión de licencias.

De manera similar, la sección 16 eximía del cierre forzoso a los obreros de la construcción que dieran apoyo al servicio eléctrico, pero Wilson cree que era en la sección 11 de la orden ejecutiva, que exime del cierre forzoso a los obreros que laboren con utilidades (agua potable y energía eléctrica), que las empresas de energía renovable debieron ser incluidas desde un principio.

“La Ley 17 del 2019, (que establece la Política Pública Energética de Puerto Rico), nos dice que la AEE no es la única utilidad eléctrica en la isla ni regulada por el Negociado de Energía. Sunrun, Sunnova, Windmar y un sinfín de empresas también ofrecen servicios eléctricos a los ciudadanos”, explicó el presidente de SESA.

Y aunque las empresas de energía solar ya tienen el visto bueno para continuar sus operaciones bajo las medidas más estrictas de seguridad que les proveyó el DHS, como usar guantes y mascarillas cuando interactúen con los clientes antes de subir al techo a instalar o reparar conexiones eléctricas, SESA espera que la próxima orden ejecutiva incluya a la industria de energía renovable bajo la definición de utilidades eléctricas, justo al lado de la AEE.

Asimismo, su presidente hizo un llamado a que la AEE finalmente centralice el procesamiento de interconexión de sistemas fotovoltaicos hogareños a su red eléctrica (net metering), luego de que estas operaciones regionales fueran declaradas no esenciales.

“No estamos sugiriendo que obligue a sus siete superintendentes regionales a llevar a cabo tareas no esenciales durante la crisis. Lo que estamos diciendo es que ahora es una gran oportunidad para centralizar estos procesos sencillos”, que solo requiere verificar que 13 documentos hayan sido debidamente sometidos a la autoridad, sugirió Wilson.