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Ante las pérdidas que tuvieron cientos de comerciantes del área sur y la falta de servicios escenciales, el DDEC se apresta a crear un paquete de incentivos para ayudarlos a mitigar sus pérdidas. En la foto, la fila para entrar a una panadería de Ponce.
Ante las pérdidas que tuvieron cientos de comerciantes del área sur y la falta de servicios escenciales, el DDEC se apresta a crear un paquete de incentivos para ayudarlos a mitigar sus pérdidas. En la foto, la fila para entrar a una panadería de Ponce. (Ramón “Tonito” Zayas)

Hoteles, sucursales de bancos, comercios y clínicas de salud son solo algunos de los centros de actividad económica que han suspendido sus operaciones temporeramente debido a los aparentes daños estructurales que sostuvieron durante los múltiples terremotos que han abatido a la región suroeste del país.

En esa lista, informó la Cámara de Comercio del Sur, está el club vacacional Aquarius en Cabo Rojo y el hotel Costa Bahía en Guayanilla. En Ponce, se suman la sucursal del Banco Santander en la plaza Las Delicias, la clínica Metro Pavía y varios condominios que fueron desalojados y clausurados hasta que ingenieros civiles debidamente certificados inspeccionen estructuras y determinen si hay peligro o no dentro de ellos.

El hotel Copamarina en Guánica permanece cerrado porque la única carretera que provee acceso al lujoso centro vacacional y sus playas aledañas está obstaculizada por árboles caídos y otros escombros, dijo el presidente de la organización que agrupa a cientos de empresarios desde Arroyo hasta Yauco, Luis Alvarado.

En el casco urbano de ese municipio, añadió el empresario, el techo de los restaurantes Taco Maker y Antonio’s Pizza, además de una tienda de celulares y una farmacia se desplomó durante los temblores del pasado 7 de enero.

“Entendemos que los pueblos más afectados son Guánica, Guayanilla, Yauco, Peñuelas y Ponce”, enfatizó Alvarado, quien reconoce la dificultad de levantar los datos del sector empresarial en estos momentos pero sigue intentándolo a través de llamadas, correos electrónicos y Whatsapp.

“Con los temblores no hemos tenido mucho acceso a los pueblos por las vías francas, pero le estamos pidiendo que nos envíen fotos y describan los daños para ver cómo podemos ayudarlos a levantar sus negocios”.

En el caso de las pequeñas y medianas empresas (PYMES), “el problema que tenemos es que cualquier negocio que tuviera grietas o que se le hubiera caído un pedazo de cemento considerable, Manejo de Emergencias, la Policía o los municipios acordonaron el área”, pero eso no quiere decir que, en efecto, sean inseguros para el público, enfatizó el líder empresarial.

Por ejemplo, en el casco urbano de Ponce, donde Alvarado ha logrado palpar los daños en persona, “hasta que no vaya un ingeniero estructural a certificar si es seguro o no entrar al edificio, no podemos reactivar la economía del pueblo”.

A esos fines, su organización elabora un censo de los negocios afectados en estos municipios, el cuál espera terminar el próximo martes antes de compartirlo con el Departamento de Desarrollo Económico (DDEC).

Mitigarán el impacto psicológico

Luego de atender las estructuras y la energía eléctrica, y de garantizar que todo vuelva a la normalidad, resta atender el factor psicológico de la empleomanía, recalcó el director de la región sur de la Asociación de Industriales, Fernando Rodríguez.

“Tenemos que atender el impacto psicológico que sufre nuestra gente. Esto ha sido un evento crítico para nuestra fuerza trabajadora. Son jefes y jefas de familia que primero deben velar por la seguridad de sus hijos y muchos de ellos se les ha hecho cuesta arriba volver al trabajo porque ni tan siquiera tienen casa”, expresó Rodríguez, quien colabora con el censo empresarial del DDEC.

La semana que viene, indicaron las tres entidades, tendrán un mejor entendimiento de la actividad económica de la región suroeste del país. Mientras tanto, Laboy indicó que los empresarios desplazados ya pueden acudir a los centros de emprendimiento del DDEC en Ponce y Mayagüez, donde tendrán acceso gratuito al internet, aire acondicionado y cubículos de oficina.

Pérdidas millonarias

Por su parte, el secretario del DDEC, Manuel Laboy, visitó ayer los pueblos más afectados por el terremoto, y estimó que su impacto en la producción económica de Puerto Rico podría alcanzar los cientos de millones de dólares diarios.

“El estimado de impacto económico varía, pero te puedo decir que hasta el momento, basado en el tamaño de la economía de Puerto Rico, que son cerca de unos $100,000 millones, el impacto económico pudiera estar rondando entre unos $75 hasta $150 millones diarios”, sostuvo Laboy, durante una visita al Centro de Operaciones de Emergencia en Ponce.

Indicó que buscarán ayudar a estos comerciantes con fondos estatales y federales, similar a lo que hicieron tras el huracán María.

En las próximas dos semanas, el DDEC espera abrir la convocatoria para subvenciones de hasta $5,000, sin necesidad de repago, para las empresas que generen menos de $3 millones de ingresos y empleen a 25 empleados o menos.

Ambos programas son posibles gracias a subvenciones millonarias del Departamento del Trabajo Federal para emergencias como estas, dijo el secretario. Ante la necesidad imperante de energía eléctrica en muchos sectores del suroeste, también indicó que buscará revivir un fondo estatal de incentivos por el cual se sufragó más de $1 millón en la compra de generadores eléctricos para mantener las pequeñas y medianas empresas en operación tras el paso del huracán María.

Este informó además, que todos los puertos de carga y de pasajeros continúan operando con normalidad, y las visitas de cruceros que estaban en agenda continúan inalteradas.

Asimismo, la Destilería Serrallés, inició operaciones, luego de constatar que sus instalaciones no sufrieron daño alguno a causa de los terremotos.

Alex Figueroa colaboró con esta historia.