Hasta la semana pasada unas 57,773 personas en la isla esperaban por el procesamiento de sus recllamaciones de desempleo y PUA, según reportes del DTRH. (Ramón “Tonito” Zayas)

Yashira Salicrup llevaba poco más de un año laborando como cocinera en un hotel del área metropolitana y, a raíz del cierre comercial que decretó el gobierno para contener la pandemia del COVID-19, quedó cesanteada.

“Esto ha sido bien frustrante pero, como muchos puertorriqueños han tenido que hacer, me reinventé”, relató la madre de dos hijos, quien compartió con Negocios los retos para cobrar el seguro por desempleo, mientras intenta comenzar su propio negocio con un gobierno que opera a medias y dificulta los trámites de permisos.

A la vez, como el resto de las 467,800 personas que en Puerto Rico están recibiendo desempleo o la Ayuda de Desempleo por Pandemia (PUA, en inglés) que el gobierno federal aprobó para cuentapropistas y otros que no cualifican para el beneficio regular, su pago bajará drásticamente cuando este mes expire el suplemento federal de $600 semanales.

Si el Congreso no toma acción para extender alguna versión de este beneficio, de los $840 semanales que recibía, su pago bajará a $240 semanales. Con el suplemento, Salicrup indicó que “equivalía a casi el doble de lo que ganaba en el hotel trabajando a tiempo completo”.

Ahora, que el Departamento del Trabajo y Recursos Humanos (DTRH) le levantó un punto controvertible porque el patrono pagó seis horas que faltaban de la liquidación, no sabe cómo cubrirá las responsabilidades mientras encamina su negocio.

“Mi cheque de PUA llegó el 30 de junio y lo solicité el 3 de abril”, informó, en entrevista separada, el productor y cineasta Rhett Lee García Figueroa.

Aunque sus entradas varían grandemente, indicó que con el suplemento semanal de $600 más el beneficio estatal, “podía cubrir dos terceras partes de mis ingresos regulares aproximados, durante esos cuatro meses”.

Figueroa se expresó inquieto por lo que sucederá a partir de agosto, cuando merme sustancialmente el monto del PUA, que hasta la fecha es un beneficio que expira el 31 de diciembre de 2020, porque no hay señales de que la actividad fílmica y cultural vaya a repuntar por el momento.

“Mis ingresos provienen de eventos artísticos y producciones en teatros, cines, coliseos, centros de convenciones y hoteles. La mayoría de estos espacios están operando al mínimo, sin eventos, y otros están prohibidos por la orden ejecutiva de la gobernadora”, explicó.

Sobre la realidad que enfrentan los trabajadores culturales en una pandemia que nadie sabe cuándo terminará, García indicó que ha estado conversando con “colegas de la industria del entretenimiento sobre la necesidad de una ayuda adicional a los trabajadores y trabajadoras del cine, teatro y eventos artísticos, que al parecer serán los últimos en volver a la normalidad y a su modelo de negocios”.

Una situación similar de incertidumbre compartió la artista y educadora Alondra Prieto, quien pidió usar este seudónimo para proteger su identidad: “La reducción afecta porque los gastos no se reducen a tono con esto. Siguen iguales y se aprieta de nuevo la cosa”.

Prieto, quien solicitó el PUA el 3 de mayo y comenzó a colectar $2,664 al mes, ahora solo recibirá $132 semanales, el mínimo del programa de PUA, que fluctúa de $66 a $190 semanales.

Reconoció que sin la ayuda federal de estos meses no sabe cómo habría sobrevivido con su hija menor de edad, porque “por mi formación profesional soy música y maestra de artes”. Contó que como se trataba de una plaza de difícil reclutamiento, hace unos años decidió irse a trabajar por cuenta propia, para reducir la incertidumbre de que cada semestre el Departamento de Educación la pudiese dejar sin trabajo.

“Con la situación del COVID-19 las clases se detienen y todos sabemos que la música independiente prácticamente ha desaparecido. Todo esta parado”, lamentó.

Pendiente en el Congreso

Según informó el corresponsal de El Nuevo Día en Washington D. C., José A. Delgado, tanto demócratas como republicanos quieren extender a partir de agosto la asistencia federal por desempleo a causa del coronavirus, pero con propuestas muy apartadas en términos de los beneficios.

La mayoría demócrata en la Cámara de Representantes aprobó el 15 de mayo la extensión de los $600 semanales hasta enero de 2021 en el proyecto denominado “Heroes”. Pero los republicanos propusieron que ese suplemento se reduzca a $200 semanales y que del 5 de octubre al 31 de diciembre, represente un 70% de los ingresos previos del desempleado —combinado con la ayuda estatal—, hasta un máximo de $500 semanales.

Adémás de estar pendiente la extensión del suplemento federal y un segundo incentivo de $1,200, según los datos provistos la semana pasada por el DTRH, al menos 57,773 personas esperaban por el procesamiento de sus reclamaciones de desempleo y PUA.