Jim O'Drobinak, presidente de MCS Healthcare Holdings, aseguró que la nueva estructura ejecutiva les permitirá ser más eficientes y maximizar su relación con los proveedores. (Vanessa Serra Diaz)

Medical Card Systems (MCS) ha reorganizado su estructura corporativa con el objetivo de maximizar sus operaciones, fortalecer su relación con proveedores de salud y atender mejor a sus beneficiarios, informó Jim O’Drobinak, principal oficial ejecutivo de la organización de mantenimiento de la salud (HMO).

Como parte de ese proceso, MCS consolidó en la figura de la abogada Maite Morales y el cargo de principal oficial administrativo, las funciones de Recursos Humanos, Cumplimiento, Estructura Física y Asuntos Legales de la organización que emplea unas 1,940 personas.

Mientras como principal oficial de Operaciones, Roberto Torres, quien hace una década dejó el sector de la manufactura para ser parte de MCS, ahora es responsable de asegurar la calidad de servicio a los aseguradores, mejorar las relaciones con proveedores de salud y el funcionamiento adecuado de la infraestructura tecnológica, entre otras áreas.

Roberto Pando e Inés Hernández completan el equipo ejecutivo ocupando, respectivamente la jefatura del programa Medicare Advantage y la dirección médica de la organización.

“Lo mejor es tener a la gente correcta en el lugar correcto”, dijo O’Drobinak al agregar que la reorganización no pudo venir en el mejor momento.

Según el ejecutivo, quien marca 10 años al frente de la organización de mantenimiento de la salud en Puerto Rico, la reorganización de MCS se concibió antes de que el coronavirus desarticulara las operaciones de todo tipo de empresas.

Aseguró que más que ahorros operacionales, la nueva estructura ha otorgado flexibilidad, haciendo posible todo tipo de esfuerzos. Entre estas, lograr que un millar de empleados trabajen de manera remota una vez se declaró la pandemia, facilitar la compra de equipo de protección personal para distribuirlo a proveedores hasta mantenerse activa abogando porque Puerto Rico reciba la partida de fondos federales para la salud que le corresponde.

Los efectos del COVID-19

De acuerdo con O’Drobinak, en el caso de Puerto Rico, el virus con el que el mundo convive desde hace apenas cuatro o cinco meses, ha trastocado un sistema de salud que siempre ha estado corto de fondos y atención.

A preguntas de El Nuevo Día acerca de lo hecho ante la pandemia, O’Drobinak pareció conciliatorio con el gobierno.

Destacó que en el inicio de la crisis sanitaria, la gobernadora Wanda Vázquez Garced tomó una decisión conservadora que resultó exitosa, manteniendo el nivel de contagio por el coronavirus en niveles muy bajos.

En ese sentido, O’Drobinak destacó que Puerto Rico debe reconocer como un acierto que el nivel de muertes por el COVID-19, así como el nivel de casos sea por mucho más bajo que en otros estados de Estados Unidos.

En ello, coincidió Hernández.

Según la galena, Puerto Rico hizo lo correcto en reanudar la actividad económica hace poco más de un mes porque cuando se tomó la decisión, los niveles de contagio por el coronavirus eran bajos.

Destacó que las medidas de encierro incluso contribuyeron a que la isla exhiba uno de los niveles de muertes promedio por coronavirus más bajos en relación a Estados Unidos y otros países.

“Todavía esto no se ha ido de control”, destacó Hernández.

Pero acto seguido, Hernández señaló que si Puerto Rico no comienza a tomar decisiones estratégicas para no comprometer su sistema hospitalario, que de paso, paga las consecuencias de un sistema de salud pobremente financiado, la isla podría ver un deterioro del manejo de la pandemia en lo que queda del 2020.

Hernández explicó que uno de los efectos de la pandemia que todavía no se aquilata ha sido el deterioro de la salud de miles de pacientes con otras condiciones sistémicas y que no buscaron cuidado a tiempo por miedo al COVID-19.

En síntesis y preliminarmente, Hernández teme que los pasados meses, Puerto Rico haya registrado más muertes por la falta de cuidado en otras condiciones que lo registrado por el virus respiratorio.

“El tercer o el cuarto trimestre de este año puede ser como el año 2018”, lamentó O’Drobinak haciendo referencia a las muertes que se produjeron en Puerto Rico meses después del huracán María por falta de acceso a cuidado médico.

De igual forma, según O’Drobinak, el virus ha tenido otras consecuencias. A medida que la actividad económica se ha suspendido, también ha mermado el segmento de seguros de salud comercial.

La ofensiva contra las aseguradoras

Pero de acuerdo con O’Drobinak el impacto del COVID-19 en el nicho de seguros de salud comercial (es decir, los planes médicos que los patronos otorgan como beneficio a sus empleados) no sería tan adverso como el que verían los patronos y los individuos a raíz de las medidas propuestas por Vázquez Garced para modificar la relación entre proveedores, planes médicos y pacientes.

“A menudo las opiniones suenan como hechos”, dijo O’Drobinak cuando El Nuevo Día preguntó qué postura asumirá MCS ante los proyectos de ley que Vázquez Garced sometió a la Legislatura esta semana para discutirse y aprobarse en una asamblea extraordinaria a solo días del proceso primarista.

O’Drobinak dio la bienvenida al proceso legislativo al señalar que le parecía “responsable” que el gobierno busque abrir a la discusión pública los procesos de pagos a proveedores y los controles que han establecido los planes médicos cuando se trata de servicios de especialistas o pruebas médicas.

De acuerdo con el ejecutivo, donde Puerto Rico debería poner más énfasis es en “no dejar en la mesa”, el dinero federal que se ha asignado para la reforma de salud y cuya primera fecha de vencimiento es tan cercana como el próximo 30 de septiembre.

O’Drobinak hacía referencia a la cifra de $5,700 millones que el Congreso aprobó para Puerto Rico en diciembre pasado, para financiar la reforma de salud, fondos que todavía no se canalizan según se acordó en Washington.

O’Drobinak agregó que Puerto Rico necesita una asignación permanente federal para la reforma de salud y que la prima de Medicare en Puerto Rico sea la que corresponde.

Pero ello, reconoció el ejecutivo, no será factible a menos que Puerto Rico logre ganarse el respeto de Washington.

“La clave aquí es credibilidad”, dijo O’Drobinak al señalar que Puerto Rico ha pasado de un gobernador que ofreció un puño al presidente Donald Trump a tener tres secretarios en medio de la peor pandemia en un siglo. “Tenemos que hacer lo que dijimos que íbamos a hacer”, acotó.