Según la principal oficial médico de Medical Card System (MCS), Inés Hernández Roses, ante un nuevo pico en contagios, el gobierno y el sistema hospitalario debe tomar decisiones estratégicas para priorizar las pruebas de COVID-19 y hacer uso más eficiente del equipo de protección personal (PPE, en inglés). (Ramon "Tonito" Zayas / Staff)

Señalando que el nivel de contagios por coronavirus todavía es manejable, la principal oficial médico de Medical Card System (MCS), Inés Hernández Roses, indicó que ha llegado la hora de tomar decisiones estratégicas para que Puerto Rico y sobre todo, la infraestructura de salud médica y hospitalaria de la isla pueda continuar haciendo frente a la pandemia al tiempo que atiende a la población más enferma y envejecida de todo Estados Unidos.

De acuerdo con Hernández Roses, ahora que se lidia con un segundo pico en contagios, las decisiones el Departamento de Salud y el grupo médico que asesora a la gobernadora Wanda Vázquez Garced podrían ser decisivas para las personas que resulten infectadas con el COVID-19, aquellas que sufren otras condiciones y sobre todo, para evitar la sobreutilización del sistema de salud y la consecuente extenuación del personal sanitario en la primera línea de respuesta contra el virus.

“Todavía esto no se ha salido de control, pero podría suceder en cualquier momento”, dijo Hernández Roses.

Según Hernández Roses, la única forma para que las empresas y negocios puedan continuar abiertos es monitoreando la capacidad del sistema de salud.

De acuerdo con la ejecutiva, luego de uno de los encierros más estrictos que se puso en vigor y en relación a estados de Estados Unidos y otros países, la mortalidad por COVID-19 en Puerto Rico es una de las más bajas mientras los niveles de agudeza en infecciones en Puerto Rico se muestran a la baja.

Según cifras oficiales y por primera vez, el número de hospitalizados por COVID-19 en Puerto Rico superó los 500 pacientes. De igual forma, en el informe de este lunes, el Departamento de Salud, dio cuenta 5,416 contagios confirmados mediante prueba molecular, 10,015 contagios probables mediante prueba serológicas y 201 decesos relacionados al virus, 99 de estos confirmados.

No obstante, Hernández Roses indicó que en Puerto Rico ni siquiera “estamos cerca” de lo que se ha identificado como la inmunidad de rebaño mientras los estimados más agresivos para encontrar una vacuna hablan de diciembre próximo.

Hay que “priorizar” la administración de las pruebas

De entrada, dijo la galena, el requisito impuesto por las empresas y patronos para que los empleados se hagan la prueba del COVID-19 ha contribuido a agotar los inventarios -ya reducidos- de pruebas.

“No tenemos suplidos ilimitados de pruebas”, sostuvo la doctora. “Hay que priorizar. Realmente, no hay valor en hacer la prueba a gente que no presenta síntomas a menos que sean primeros respondedores, trabajadores de la salud expuestos (al virus), personas que han estado en contacto cercano con alguien diagnosticado y las personas consideradas vulnerables como los envejecientes, por ejemplo”.

“Vamos a tener que continuar viviendo con el virus y por eso, seguir de cerca la capacidad del sistema de salud es el indicador más importante”, indicó Hernández Roses. “Hay que evitar a toda costa sobreutilizar el sistema de salud, sobre todo los hospitales y también los laboratorios. Estamos viendo escasez de reactivos y hay que tomar eso en consideración”.

“No creo que haya sido un error la reapertura económica”, agregó la médico al señalar que el reto principal que Puerto Rico tiene ante el COVID-19, es una población mucho más enferma que a nivel continental y un sistema de salud que por años, no ha recibido las inyecciones y las inversiones de capital que son necesarias.

Hernández Roses recordó que ahora, el sistema de salud -y en especial, el hospitalario- lidia con dos retos: el creciente número de pacientes descompensados que postergó su cuidado por la pandemia y un alza en casos de COVID-19.

Al inicio de la pandemia, MCS tenía un centenar de pacientes diagnosticados con el coronavirus, un dato que guardaba relación con el bajo número de contagios en la isla. Cuatro meses más tarde y hasta la semana pasada, el número de beneficiarios del plan diagnosticados con COVID-19 se acerca a 900, reconoció Hernández Roses.

Por disposición federal y local, cuando existe una orden médica, MCS está obligada a pagar el costo de las pruebas de coronavirus y luego de que la Oficina del Comisionado de Seguros (OCS), así lo requirió, la organización también paga el cargo que los dentistas comenzaron a cobrar a los pacientes por las inversiones hechas para evitar en contagio en tales oficinas.

Desde la perspectiva de MCS y su principal oficial ejecutivo, Jim O’Drobinak, el grupo asesor médico designado por Vázquez Garced, tuvo la debilidad de estar integrado únicamente por académicos, en lugar de incluir en este, recursos que trabajan activamente con la prestación de servicios de salud, una responsabilidad, que en el caso de Puerto Rico, está a cargo mayoritariamente de entidades privadas.

Realinear la prestación de servicios

De acuerdo con Hernández Roses, las autoridades deberían identificar ciertos hospitales para atender casos de COVID-19 en las distintas regiones de la isla. De esa forma, según la galena, ello daría confianza a pacientes con otras condiciones y que al presente, temen recibir ayuda médica cuando lo necesiten.

Luego de que se declarara el estado de emergencia por el coronavirus, el gobierno fue errático en sus planes de respuesta a la pandemia y fue de proponer habilitar el hospital regional de Bayamón para casos de coronavirus a considerar la conversión del Centro de Convenciones en un hospital.

En su lugar, el gobierno -utilizando fondos asignados por la ley federal CARES- otorgó $150 millones a los hospitales para que estos cubrieran sus pérdidas por la baja en pacientes y las inversiones por la pandemia.

“Si tú eres un hospital comunitario con un solo paciente de COVID-19 admitido, toda persona que interactúe con ese paciente implica invertir en equipo personal de protección (PPE, en inglés) y en todo proceso de desinfección. Si tienes varios pacientes, el uso del PPE es más eficiente”, dijo Hernández Roses al recordar que la escasez de estos equipos también continúa.

Hernández Roses indicó que en diversas ocasiones, ha entablado conversaciones con el grupo médico y lo mismo ha hecho con el sistema hospitalario para sugerir alternativas, pero a la fecha, no ha habido acción.

Sobre todo, de acuerdo con Hernández Roses, si el número de contagios continúa en ascenso, a medida que la pandemia se prolongue en el tiempo, ello supone tomar medidas para que el personal de primera respuesta se mantenga saludable, evitando que estos profesionales se contagien y la extenuación que supone responder a una crisis sanitaria y que en el caso de Puerto Rico ya marca cuatro meses.

Pero Hernández Roses reconoció que su propuesta no tuvo mucha acogida, en especial, por el impacto que ello representaría en la reputación de ciertos hospitales versus otros.

“No es solo porque aumenta el riesgo de exposición a COVID-19, es porque tienes que asegurar que tengas el personal necesario para atender los casos”, sostuvo Hernández Roses.