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Molinary quiere educar al país sobre lo que es la agricultura y todo lo que atraviesa un agricultor para poder producir. (Suministrada)
Molinary quiere educar al país sobre lo que es la agricultura y todo lo que atraviesa un agricultor para poder producir. (Suministrada)

La Asociación de la Industria de Biotecnología Agrícola de Puerto Rico (Prabia, por sus siglas en inglés) tiene un nuevo presidente y en su agenda tiene prioridad mantener la labor educativa que desarrolla la entidad, pero con una importante adición.

Ramón A. Molinary, reconocido por su amplia experiencia tanto en la agricultura tradicional como en la biotecnología agrícola, quiere, además, educar al país sobre lo que es la agricultura y todo lo que atraviesa un agricultor para poder producir.

“En Prabia estamos enfocados en seguir educando, seguir llevando el mensaje. Una de nuestras misiones no solo es educar sobre los beneficios y las bondades de la biotecnología, sino también la responsabilidad, para mí, es llevar un mensaje y educar al público en general sobre lo que es la agricultura, y lo que pasa el agricultor puertorriqueño”, sostuvo en entrevista con El Nuevo Día.

“El consumidor tiene que aprender que da trabajo, que cuesta dinero producir y si no le es rentable al agricultor, pues se va a quitar. Eventualmente, tanto en las agriculturas pequeñas como en las agriculturas grandes, si al agricultor no le deja suficiente (dinero) va a dejar el negocio si no hacemos algo al respecto y buscamos que la gente cobre conciencia de que quizás cuesta un poquito más, pero es un producto bueno”, agregó.

En esa disyuntiva, Molinary reconoció el papel que puede jugar la biotecnología agrícola en el aumento de la productividad del agricultor y el apoyo que, a través de Prabia, se brinda a los agricultores locales.

Biotecnología y productividad  

“En esa parte es la que nosotros entramos, para de alguna forma influenciar la agricultura local para que eso se dé. Si la gente entiende, y paga lo que ese agricultor le está poniendo en la mesa, entonces la agricultura va a sobrevivir”, dijo.

“Podemos llevar un mensaje a la población sobre lo que es la agricultura y la diferencia con la agro biotecnología; que no son incompatibles. Que es necesaria y tienen que juntarse la agricultura tradicional con la biotecnología para que hayan nuevas opciones. Si no hay nuevas opciones, la agricultura tradicional va a ir desapareciendo”, opinó.

Molinary reiteró que la operación de estas empresas es similar a la que desarrolla el resto de los agricultores, con la diferencia de que su producto no se vende en la Isla y es solo para investigación.

“El producto de Puerto Rico no llega a la góndola, ni competimos con el agricultor local. El beneficio grande es que estamos entrando montón de dinero operacional a la industria, trayendo maquinaria y nueva tecnología que algunos agricultores locales están ya utilizando. En ocasiones, alquilamos terrenos a los agricultores y los ponemos a producir”, indicó.

“Los talleres que ofrecemos los hacemos no solo para nosotros, invitamos a la comunidad y a los agricultores”, agregó.

Plaguicidas son tema aparte

Durante la entrevista, el presidente de Prabia aprovechó para aclarar la confusión que existe en algunos círculos en torno a la biotecnología agrícola y la producción y uso de plaguicidas.

“Nosotros aquí no vendemos ni producimos plaguicidas. Esa es una rama diferente, nosotros estamos en investigación”, recalcó.

“Tenemos que partir de la premisa de que nosotros, las compañías, no estamos haciendo nada diferente en el uso de plaguicidas y en las prácticas agrícolas, de lo que hace un agricultor tradicional. Más allá de utilizar maquinaria y técnicas diferentes, no hacemos ninguna práctica distinta”, señaló.

Insistió en la necesidad de educar sobre la agricultura tradicional y “las (dificultades) que pasa un agricultor para poner ese producto en el mercado y las cosas que hace”, incluyendo el uso de plaguicidas.

“Nosotros también los usamos, pero somos cuidadosos de usar los plaguicidas de menor impacto”.

Vasta trayectoria agrícola

Molinary es agrónomo de formación, graduado del Recinto Universitario de Mayagüez. Como empresario desarrolló exitosamente siembras de piñas en la década de los ‘80, aunque el fracaso del programa que desarrolló entonces el Departamento de Agricultura dio al traste con su proyecto. Entró a la industria de agrobiotecnología como practicante en el 1989 en Puerto Rico, y por un breve periodo en Maryland.

Obtuvo su primera plaza en un proyecto en Isabela como gerente de finca a cargo de la siembra de girasoles. “Me dieron la responsabilidad como gerente de la finca y a cargo de la aspersión de químicos y desde esa época vengo manejando esos programas”.

Luego de cerca de 11 años con esa empresa, recibe la oferta para dirigir la compañía AgReliant, la cual preside en la actualidad.

“Lo que pesó en mi entrevista fue mi conocimiento del campo, porque la compañía tenía problemas porque sus siembras no estaban dando resultado. Me dieron la oportunidad y ahí comencé como administrador. Ha sido un trabajo exitoso desde entonces y la industria ha seguido creciendo”, expresó satisfecho.