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Enrique Ortiz de Montellano, residente y principal ejecutivo de Claro.
Enrique Ortiz de Montellano, residente y principal ejecutivo de Claro.

“Fibra a los hogares y 5G”. Esas son las máximas prioridades de la proveedora de telecomunicaciones Claro para 2020 y se sentaron las bases para ambas tecnologías en el año que está por terminar. Sobre esos planes inmediatos y las piezas que falta encajar para que la red de nueva generación se haga realidad conversó con Negocios su presidente y principal ejecutivo Enrique Ortiz de Montellano.

La competidora T-Mobile ya indicó que lanzará 5G para finales de este año y que eso incluirá Puerto Rico. ¿Cuándo activará Claro su red 5G móvil?

—Nosotros estamos ya desplegando la cobertura y la tecnología. Tenemos ya varias zonas en cobertura. Lo que nos tiene un poco retrasados son los módems. Aún no han salido módems comerciales para poder dar el servicio. En cuanto veamos que empiecen a haber módems comerciales para 5G dentro del estándar, arrancamos.

¿Cómo resumiría los proyectos de Claro en términos de su red y su infraestructura en este año a punto de terminar?

—Acabamos de expandir nuestra red 4.5 LTE. Ya terminamos la ampliación con casi 400 antenas. Estamos montando tecnología móvil para dar servicio inalámbrico y dar por lo menos 10 megas (bits por segundo) de velocidad en zonas remotas de la isla. Estamos alcanzando con tecnología inalámbrica a 113,000 casas, alejadas en la montaña.

El proyecto más agresivo es el de llevar fibra hasta la casa. Terminamos octubre con 130,000 casas que tienen acceso a fibra y serán cerca de 150,000 para el fin de 2019. Para 2020, al final del año, debemos terminar con 300,000 ya con fibra hasta la casa, que da velocidades de hasta 1 gigabit por segundo.

¿Qué le gustaría ver en términos de regulación o de legislación el próximo año para que mejore y facilite el ambiente de negocios y de inversión en la industria?

—Una medida muy importante que se firmó pero entiendo que falta el reglamento es la de facilitar las pequeñas antenas, las famosas “small cells”. Ese es muy importante porque lo que viene precisamente es 5G y, no solo eso, sino que tenemos que densificar las áreas de cobertura. Cuando nació la telefonía celular, pues era poner la cobertura porque no la había. Ahora no solo la pones; la mejoras y la focalizas. Por decir algo, la Placita de Santurce los viernes es un foco muy fuerte de tráfico. Sí tiene cobertura, pero de pronto se meten cinco mil personas ahí y necesitas densificar.

Otra cosa importantísima: siguen las protestas y el rechazo de municipios y vecinos a la instalación de antenas. Cuando pensábamos que eso estaba superado y lo vivimos en (el huracán) María, todo el mundo buscando un poco de señal, como hormigas donde encontrábamos, pero ahora que venimos a poner más elementos para que haya señal, no los quieren.

¿Qué puede hacer Claro o la industria para quizás orientar mejor a la comunidad si se están haciendo las obras dentro de los parámetros de seguridad?

—Están dentro de los parámetros de seguridad porque estamos hablando de torres que ya tienen todos los permisos, que ya pasaron los endosos, los radios de seguridad, pero no la quieren. Y entendemos que no viene en realidad de la comunidad. Es un grupo de gente con intereses particulares que no quieren antenas celulares. ¿Por qué? No lo sé.

La empresa matriz América Móvil fue seleccionada este año para ingresar al índice de sostenibilidad del Dow Jones. ¿Qué ajustes operacionales o medidas ecoamigables tiene Claro que implementar para alinearse con esta incursión?

—Tiene unos plazos muy definidos de ir hacia energía verde. Ese es uno de ellos. Otro es una política muy clara de anticorrupción y código de ética en toda la organización. Eso incluye la relación con los suplidores, que no haya conflictos de intereses, se tiene que capacitar a todo el personal de la empresa. Son índices muy importantes, muy serios que no cualquier empresa puede cumplir.