Desde la izquierda: Ernesto Vázquez, vicepresidente ejecutivo de la Universidad Politécnica; Miriam Pabón, decana de la Escuela Graduada; y Carlos González, decano del Departamento de Ingeniería, Agrimensura y Ciencias Geoespaciales.
Desde la izquierda: Ernesto Vázquez, vicepresidente ejecutivo de la Universidad Politécnica; Miriam Pabón, decana de la Escuela Graduada; y Carlos González, decano del Departamento de Ingeniería, Agrimensura y Ciencias Geoespaciales. ([email protected])

En la Universidad Politécnica, la pandemia de COVID-19 solo tuvo el efecto de acelerar el proceso ya encaminado de ofrecer cada vez más clases a distancia, al tiempo que no fue obstáculo para que la institución aumentara a diez sus programas acreditados por la Accreditation Board of Engineering and Technology (ABET).

Los esfuerzos han dado resultados, pues según Ernesto Vázquez Martínez, vicepresidente ejecutivo de la Universidad Politécnica, en agosto pasado, la institución tuvo su número más alto de estudiantes matriculados en los últimos cinco años.

“Nuestra flexibilidad demostró ser la receta del éxito”, sostuvo Vázquez sobre la universidad, que cuenta con casi 5,000 estudiantes en su campus principal en Hato Rey y en sus dos recintos en Orlando y Miami, en Florida.

Una vez el gobierno inició el toque de queda el pasado 15 de marzo para frenar el avance de la pandemia, la institución solo tardó tres días en reanudar sus clases completamente en línea.

“Llevábamos 15 años perfeccionando nuestra educación a distancia. Ya teníamos tres programas graduados 100% en línea y una gran cantidad de cursos virtuales de bachillerato”, contó Vázquez. “Teníamos los profesores adiestrados y la tecnología e infraestructura”.

Carlos González, decano del Departamento de Ingeniería, Agrimensura y Ciencias Geoespaciales, informó que las clases que antes eran presenciales ahora se ofrecen mediante videoconferencias en vivo a través de la plataforma Blackboard Collaborate. “Las clases se quedan grabadas en Blackboard para que el estudiante lo acceda cuantas veces desee”, detalló.

También se utiliza la tecnología LiveBoard, una pizarra digital en que se graba lo que el profesor escribe, para que los alumnos puedan repasarlo después.

Según González, otras clases se imparten de manera asincrónica, con clases pregrabadas que se pueden acceder a cualquier hora. En cuanto a los laboratorios, mencionó que en algunos casos, envía kits con materiales a las casas de los alumnos. En otros, se utilizan simuladores, realidad aumentada, realidad virtual e inmersiva. “También hay laboratorios en la universidad en los que se colocaron cámaras para que algunos estudiantes vengan por cita y trabajen con distanciamiento mientras otros los ven desde sus casas”, abundó.

Acerca de cómo los alumnos se han adaptado a todos los cambios, González aseguró que “les ha gustado tanto que, cuando la pandemia termine, vamos a acabar con estudiantes que no van a querer volver a la modalidad presencial”.

Según Vázquez, la cantidad de alumnos matriculados ha ido en aumento desde el paso del huracán María en 2017. “Reanudamos las clases 40 días después del huracán de forma virtual e híbrida. La matrícula se incrementó desde entonces”, dijo. De acuerdo con González, entre agosto de 2019 y el mismo mes de 2020 se triplicó la cantidad de alumnos que toman clases asincrónicas por internet.

Más programas acreditados

Por otro lado, la Politécnica aumentó a diez sus programas acreditados por ABET, entidad que acredita programas universitarios de ciencias naturales y aplicadas, informática e ingeniería. “Eso nos hace la escuela de ingeniería hispana con el mayor número de programas acreditados por ABET”, de acuerdo con González.

A los programas de bachillerato en ingeniería civil, industrial, eléctrica, mecánica, ambiental, química, de computadoras y agrimensura ya acreditados, se agregaron dos este año: ciencia de computadoras e ingeniería biomédica.

Los entrevistados coincidieron en que la acreditación reafirma la calidad de la educación en ingeniería y ciencias aplicadas que ofrece la Politécnica, a la vez que abre puertas a los egresados a más oportunidades laborales, pues hay patronos que solo reclutan ingenieros que vienen de programas acreditados por ABET.

Miriam Pabón, decana de la Escuela Graduada de la Politécnica, resaltó que una vez el egresado de ingeniería toma la reválida en Puerto Rico y adquiere la licencia necesaria para ejercer en la isla, al contar con estudios con el sello de ABET, puede solicitar la licencia en otros estados de Estados Unidos sin tomar el examen allá. “Eso le da movilidad y es bien positivo para el profesional”, dijo.