La pareja de empresarios locales, Julián Hernández y Ruth Gago, invirtió $8.5 millones en la propiedad, que ahora cuenta con un muelle renovado, un hotel moderno y un nuevo centro de convenciones.

Carmen Gratacós trabaja en la Marina de Salinas hace 32 años y al hablar de la transformación del negocio que le ayudó a forjar a su familia no pudo evitar emocionarse. “El cambio es del cielo a la tierra... este lugar es mi vida”, expresó la empleada de mantenimiento.

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