A don José Novoa le llamaban “el padre de los pobres” en Peñuelas, pues no escatimaba a la hora de ayudar a los necesitados que llegaban a su mueblería para pedirle dinero prestado, el cual concedía sin cobrarles intereses.

Así se fue ganando el corazón de un pueblo agradecido que le acompañó hasta el final de sus días, pero sus buenas acciones siguieron germinando a través de una icónica empresa familiar que ha permanecido en pie por más de 75 años: la Mueblería Novoa.

De hecho, el gerente de la Mueblería Novoa, Lucas Graciani, comenzó a laborar allí cuando tenía 12 años; primero en mantenimiento y luego en las guaguas que despachan mercancía; más adelante como vendedor y ayudante de gerente.

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“Mi papá y el viejo don José eran íntimos amigos. Cuando mi papá murió, vinimos a vivir a Peñuelas y un día, pasando frente a la mueblería el viejo me dice: ‘Nene, ¿qué estás haciendo?’. Y le contesté que iba a la escuela y me dijo que cuando saliera me daría tres pesitos para limpiar el local. Así empecé”, recordó Graciani, natural de Santa Isabel.

“De ahí, pasé a la guagua, vendedor, asistente de gerente y llevo desde 1980 como gerente. Esta mueblería es mi vida, mi casa, mi familia… estoy más aquí que en mi casa. Tengo una familia preciosa, seis hijos, 17 nietos. Pero la mueblería es parte esencial de mi vida”, destacó.

Somos Peñuelas
Somos Peñuelas (El Nuevo Día)

Resaltó que su fenecido jefe ayudaba a todo el mundo.

“Don José prestaba dinero a la gente, pero no como prestan ahora, sino que no le cobraba intereses. Tenía un pueblo cautivo en su mueblería”, acotó al señalar que la empresa emplea a 11 residentes en ese pueblo.

Por otro lado, Graciani destacó que la mueblería prefiere comprar al fabricador local, “pero han ido desapareciendo”.

“Antes esta zona era un área de fábricas, pero en el año 70 empezaron a cerrar fábricas y ahora hay muy pocas”, lamentó.

Sin embargo, reconoció que el éxito del negocio, ubicado en la calle Muñoz Rivera, está directamente relacionado al servicio que ofrecen a los peñolanos.

“Nosotros les damos el mejor servicio y los tratamos como familia”, asintió.

Mientras que Mayda León Novoa, nieta de don José, destacó que su abuelo era un visionario a pesar de que llegó hasta cuarto grado de escuela elemental.

“En un principio esto comenzó como Ferretería Novoa. Mi abuelo tenía cuarto grado, pero era un hombre visionario, dadivoso, y dicen que el que siembra, cosecha. Ahí está la fama y el éxito de la mueblería, en que se dio mucho para el pueblo y todavía las generaciones que estamos, nietos, bisnietos y tataranietos, siguen cosechando en esta mueblería”, sostuvo.

“Aunque le servimos al pueblo de Peñuelas, es una mueblería que distribuye por todo Puerto Rico porque nosotros estamos en el Registro Único de Licitadores y le vendemos a los municipios e instituciones que tiene el gobierno de Puerto Rico”, agregó sobre la empresa familiar fundada en 1940.

Asimismo, insistió en fomentar la industria de muebles hechos en Puerto Rico.

“Nos gusta fomentar la industria en la Isla, compramos productos hechos aquí a muebleros que hacen sofás, gabinetes, sillones y diferentes muebles que se fabrican en Yauco, Coamo, entre otros pueblos”, resaltó.

“Cuando murió mi abuelo, a él se le llamó ‘el padre de los pobres’ porque mi abuelo sembró mucho y estamos orgullosos”, concluyó.

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