Firme a su convicción de que los sueños se persiguen hasta alcanzarlos, la peñolana Alma Ivis Pérez Pérez, celebró once años de operación de la Farmacia Guayanés, el establecimiento que se atrevió a levantar sin miedo cuando tenía 57 años.

Fue justo cuando se jubiló, que Alma Ivis dio rienda suelta a un sueño con el que coqueteó por mucho tiempo, hasta que encontró el tiempo que necesitaba para lograr una de sus metas más anheladas.

Así surgió la farmacia, cuyo nombre proviene de un río de Peñuelas que “tiene una hermosa leyenda y era el río donde jugábamos de niños”.

Sin embargo, la trayectoria de esta fémina, quien fue reina de las Fiestas Patronales, modelo, funcionaria de una agencia estatal, coordinadora de eventos, entre otras facetas, quizás fue clave para desarrollar la visión que finalmente le ayudó a lanzarse en una esa aventura.

Pero su amor siempre estuvo atado al pueblo que la vio nacer y a donde quiso permanecer, a pesar de las tentadoras ofertas de trabajo que recibió en su fructífera carrera.

“Trabajé por muchos años fuera de mi pueblo y empecé como directora de la Oficina de Acción Juvenil en Ponce, una agencia de gobierno que se dedicaba a emplear jóvenes en la época de verano y ahí estuve como cuatro años y medio hasta que la agencia desaparece por cambios de política. Ahí estaba estudiando modelaje en la Academia Fontecha y me quedé como secretaria durante dos años”, relató la vecina del barrio Jaguas.

“Luego empecé a trabajar en una financiera y nunca pensé que iba a estar ahí durante 31 años, pero tuve buenas oportunidades de crecer profesionalmente. Empecé como secretaria, luego subgerente e hice varias capacitaciones para hacer auditoría interna”, agregó.

Más adelante, su incansable espíritu emprendedor la llevó a crear su primer negocio en la coordinación de bodas, quinceañeros y diversas actividades que atendía los fines de semana. Hasta ejercía el rol de maestra de ceremonias.

“Ese fue mi sueño. Lo inicié de una forma pequeña mientras trabajaba, en mi tiempo libre, trabajando con bodas, quinceañeros y diferentes actividades, coordinándolas y haciendo de maestra de ceremonias. Tuve la oportunidad de conocer mucha gente, de cargar experiencias hermosas, vivir momentos bien emocionantes durante esos 18 años”, recordó.

“A mis 57 años, ya la financiera estaba cerrando sucursales para irse de Puerto Rico y decidí retirarme antes de que hubiese un cierre porque ya no tenía la motivación para trabajar; ya no se podía suplir préstamos a los clientes, era solo cobrar cuentas y ya no era un reto para mí. Cuando decido renunciar a mi trabajo y emprender un negocio, la gente pensó que iba a ser una tienda de novias o algo así, pero no”, sostuvo.

Fue entonces que esta peñolana emprendió su propia ruta en un giro que sorprendió a sus compueblanos, ya que depositó todo su empeño en abrir una farmacia justo en el momento en el que muchos deciden colgar los guantes.

“La idea de la farmacia surge a través de mi sobrino José, que es mi socio en el negocio porque él es técnico de farmacia, dirige un recetario en San Germán y tenía unas inquietudes de servir a su pueblo igual que yo. Decidimos ponerle el nombre de Farmacia Guayanés, que era el río donde jugábamos de niños, pasábamos horas en el río bañándonos y compartiendo con familiares, principalmente con los primos durante la época de verano”, manifestó.

“Entonces, emprendimos esta nueva tarea y, para nosotros ha sido una experiencia bien bonita. Nuestra inquietud era traer un servicio de excelencia a la gente de Peñuelas y hacer una competencia sana que fuera de beneficio para todos. Una de nuestras visiones era trabajar en el aspecto preventivo con las personas de nuestro pueblo”, agregó.

Somos Peñuelas
Somos Peñuelas (El Nuevo Día)

Así las cosas, su entusiasmo por hacer algo distinto la inspiró a realizar ferias de salud con distintas pruebas de cernimiento, pero la casa se hizo pequeña y tuvo que montar el andamiaje en la plaza de recreo.

“Ya el espacio del estacionamiento no era suficiente para poder hacer la feria porque siempre se presentaban sobre 125 personas, traíamos servicios de salud, se hacen muchas mamografías, charlas y orientaciones relacionadas con la salud, servicios de belleza porque eso es parte de la salud”, destacó al mencionar que el evento regresará este año luego de una pausa obligada por la pandemia del COVID-19.

“Hay muchas personas, principalmente envejecientes, que no tienen mucha facilidad para llegar a otros lugares y vimos una oportunidad de darles un servicio adicional a través de esta feria. Peñuelas tiene una alta incidencia en cáncer y una de las primeras cosas que quisimos traer son las mamografías cerca de su casa”, acotó.

Al cumplir 11 años de haber fundado la farmacia, Alma Ivis no se arrepiente de lo que considera su mejor decisión.

“Me siento feliz de que a los 57 años pude montar mi negocio, eso ha sido una gran hazaña y más, las satisfacciones que he recibido. He sido bendecida porque tenemos un equipo de trabajo que no me puedo quejar; somos 13 empleados. Ha sido una vida en el ámbito profesional, bonita y de muchas experiencias, de aprendizaje, de muchos sueños cumplidos”, detalló.

“Muchas veces, la gente se desanima porque pasa el tiempo y no se han logrado sus sueños, pero no nos podemos dar por vencidos porque todo tiene su tiempo bajo el cielo de Dios y todo llega cuando tiene que llegar. Ya tengo otros en la mente… estoy pensando hacer algo con esas anécdotas de boda, pero todavía eso está cogiendo forma”, reveló.

No obstante, esta mujer emprendedora sigue siendo embajadora de su gente.

“Yo amo mi pueblo. Siempre he vivido en Peñuelas y me he quedado aquí porque me gusta mi pueblo, me gusta mi gente. Tengo familia aquí, muchas cosas que emocionalmente me atan a mi pueblo que es hermoso, tiene muchas cosas lindas, gente hermosa y de verdad, me siento bien orgullosa de ser peñolana y dondequiera que me paro digo que soy peñolana”, concluyó.

Conoce más historias de nuestros pueblos en Somos Puerto Rico.

💬Ver comentarios