El doctor Pedro Rivera Soto mantiene su práctica privada en el casco urbano de Peñuelas.
El doctor Pedro Rivera Soto mantiene su práctica privada en el casco urbano de Peñuelas. (Isabel Ferré Sadurní Photography)

Un inesperado encuentro con atletas con discapacidad intelectual, en el 2019, marcó una nueva ruta en la carrera profesional del médico generalista Pedro Rivera Soto.

Cautivado por el espíritu de competencia y los deseos de superación de los participantes de Special Olympics Puerto Rico (SOPR), asumió voluntariamente –desde entonces- el reto de ser el Director Médico de la organización.

El galeno, natural de Peñuelas y conocido en su pueblo por su compromiso con iniciativas enfocadas en la prevención de distintas condiciones de salud, ha procurado integrar el deporte como método de transformación hacia una vida más saludable. De hecho, Rivera Soto es también conocido por una destacada trayectoria en el atletismo.

Y, es así, como –hace unos años- se involucró con la Federación de Atletismo de Puerto Rico, entidad que lo llevó a conocer el valor y la determinación de los participantes de SOPR, una organización sin fines de lucro que promueve el desarrollo y capacitación deportivos de jóvenes y adultos con limitación o discapacidad intelectual, Síndrome Down o autismo.

“Yo he viajado con atletas de alto rendimiento, de los que soy coach, y siempre he observado el trabajo de los atletas de Special Olympics y, de alguna forma, en uno de esos viajes me integré”, dijo el galeno, quien mantiene su práctica privada en el mismo casco urbano de Peñuelas.

Explicó que las delegaciones de estos atletas –que participan en eventos locales e internacionales- sobrepasan el centenar y, en cada viaje, cada uno de los participantes requiere cuidados particulares por la naturaleza de sus condiciones. El reto llamó la atención de Rivera Soto hasta convertir esta faena en su gran pasión.

“En el 2019, ellos iban a ir a Olimpiadas Especiales; eran 235 atletas, dos terapistas, sus entrenadores y yo para atenderlos”, recordó con orgullo el galeno.

De hecho, el Director Médico dijo que uno de los principales retos que enfrentó durante ese viaje a Dubai fue mantener al equipo tranquilo y motivado durante las largas horas de vuelo.

“Para muchos atletas esa fue su primera vez en un avión y ese es parte de mi trabajo. Las azafatas ya saben que los niños son especiales y yo voy a estar corriendo por todo el avión durante todo el vuelo. Es un trajín desde al frente hasta atrás en el avión. Cuando viajo con mis atletas pues el todo es uno. En mi caso, si tengo dos deportes celebrándose al mismo tiempo, yo decido ir al de mayor contacto porque se caen, hay raspones y a eso le doy un poco más de prioridad. Las personas del evento ya saben y siempre te ponen un carro con chófer para que, en caso de una emergencia, ellos te mueven rápido”, manifestó tras destacar que la organización ha traído más de 58 medallas a la patria.

“En estos años, he atendido a decenas de atletas especiales como su médico, entrenador, coach, padre sustituto, consejero y demás; especialmente durante los traslados aéreos a sus citas olímpicas”, reiteró.

Y, para que esta faena sea exitosa, el médico reconoció la importancia del rol que asume cada voluntario de SOPR, entre ellos, entrenadores, asistentes y terapistas; quienes trabajan no solo en el rendimiento deportivo de cada atleta sino también aspectos que los complementan en su formación como individuos. “Queremos que hagan deportes y sean más funcionales en la sociedad”, señaló el galeno, que ha sido reconocido por el compromiso en su gestión médica.

Asimismo, Rivera Soto integra parte del equipo del programa Cernimiento Auditivo Neonatal Universal de SOPR, “donde especialistas identifican niños que nacen con pérdida auditiva y nos lo refieren a nosotros; y también Escuela Unificada Campeones que promueve las competencias en las que se integren estudiantes de la corriente regular. Ya tenemos a varias escuelas y colegios con corriente regular. Los ponemos en competencia con nuestros atletas, pero haciendo equipos. Por ejemplo, si son seis de baloncesto pues cuatro son olimpiadas especiales y dos no. El atleta regular no puede hacer el tiro, solo es parte de apoyo al equipo,” explicó sobre la dinámica de trabajo.

El galeno, además, reconoce que queda camino por recorrer para lograr otras oportunidades de inclusión en la isla.

“Nuestros atletas dan el todo por todo. En algunos eventos ellos llegan malos físicamente porque hacen un esfuerzo grande. Pero es beneficioso porque para ellos en olimpiadas especiales, además de la inclusión, la competencia es como un juego; ellos lo ven bien diferente. Piensan ‘estoy aquí, lo estoy pasando bien, estoy disfrutando’ y para ellos el ganar o perder no es importante”, mencionó el médico, que ahora se concentra en preparar a los atletas para las Clasificatorias a las Olimpiadas 2023, a celebrarse en Alemania.

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