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La súperestrella de la WWE, AJ Styles, se abalanza sobre Jinder Mahal, también luchador de la empresa, durante un espectáculo en Barcelona, España. (Shutterstock.com)
La súperestrella de la WWE, AJ Styles, se abalanza sobre Jinder Mahal, también luchador de la empresa, durante un espectáculo en Barcelona, España. (Shutterstock.com)

Cuando de niño asistía a los shows de lucha libre en su pueblo natal de Mayagüez, Guillermo Cummings jamás pensó que eventualmente terminaría trabajando para la compañía más grande de este tipo en el mundo, la World Wrestling Entertainment (WWE). Pero hoy día, Cummings se ha convertido en una de las voces principales para los millones de fanáticos de la empresa, en su posición como manejador de varias de sus redes sociales.

“De chiquito, le decía a mi madre que iba a terminar trabajando en Hollywood en un estudio”, recordó entre risas Cummings en entrevista con Negocios. “Ahora tengo el trabajo de ensueño de cualquier fanático de la lucha libre: me pagan por ver los shows y hablar en línea sobre lo que ocurrió”.

Actualmente, Cummings se encarga de las redes sociales para WWE en la cadena Fox, la cual comenzó a transmitir uno de los programas en vivo de la compañía, Smackdown, desde el pasado octubre, marcando la primera vez en décadas que una de las redes televisivas principales transmite lucha libre semanalmente a nivel nacional. Previamente, el programa se transmitía a través de USA Network, un canal de cable.

A pesar de estar activo por escasamente un mes, la cuenta WWE on Fox ostenta 470,000 suscriptores en YouTube, 104,000 seguidores en Twitter, 192,000 en Instagram y 58,000 en Facebook, capturando rápidamente un segmento de la fanaticada masiva de WWE, cuya cuenta oficial tiene 10.7 millones de seguidores en Twitter, 19.5 millones en Instagram y 51.4 millones de suscriptores en YouTube.

Estas cifras a su vez subrayan la magnitud de WWE como gigante mediático. Bajo el mando de su cofundador y principal ejecutivo, Vince McMahon, WWE ha trascendido sus orígenes como una promoción territorial basada en Connecticut para convertirse en una corporación global, con ingresos de más de $930 millones en 2018, 850 empleados —excluyendo los luchadores, quienes laboran como contratistas independientes— y con presencia en la bolsa de valores de Nueva York.

Ante la pregunta de sobre por qué la lucha libre ha mantenido su atracción a través de los años, incluso en tiempos modernos donde las opciones de entretenimiento son más variadas que nunca, Cummings contestó: “Es como un cómic de la vida real, una telenovela con una historia interconectada que dura años y hasta décadas. Por ejemplo, un luchador como Triple H, hay cosas que hizo en 1999 que todavía están resonando hoy en día”.

Para los gustos, los colores

El rol de Cummings como embajador de la empresa coincide con un resurgimiento de la industria de lucha libre en tiemposrecientes, con la aparición de varias empresas tales como AEW, New Japan, Impact, NWA y Ring of Honor, cuyo producto apela a diferentes tipos de fanáticos, desde chicos hasta adultos, y que buscan ser una alternativa a la WWE.

Mientras, la propia WWE, en su intento por apelar a distintas fanaticadas, ha dividido su producto en tres marcas, cada una con su programa semanal en vivo. En primer lugar se encuentra Raw, la cual desde 1993 transmite un show en vivo todos los lunes y generalmente se enfoca más en el aspecto de entretenimiento que de lucha como tal. De hecho, la WWE no se refiere a sí misma como lucha libre (“profesional wrestling”), sino como entretenimiento deportivo (“sports entertainment”), y a su talento no como “luchadores” sino como “súperestrellas”, enfatizando la naturaleza predeterminada de sus combates.

Su segunda marca es Smackdown, que se transmite desde 1999 y, en su nuevo hogar en Fox, se enfoca más en el aspecto deportivo, frecuentemente con la participación de atletas invitados como el boxeador Tyson Fury y el peleador de artes marciales mixtas Caín Velázquez. Por último se encuentra NXT, que en su principio operaba como un territorio de prueba para nuevos luchadores, pero que recientemente, bajo la dirección del yerno de McMahon, Paul Levesque (nombre real de Triple H), se ha solidificado como una tercera marca a la par con las otras dos, con un énfasis en la acción dentro del cuadrilátero.

Desde Mayagüez hasta Los Ángeles

Fue en NXT, precisamente, donde Cummings hizo sus pininos como manejador de redes sociales empezando en 2013, cuando cursaba estudios en línea en Full Sail, una universidad en Winter Park, Florida. “Surgió un programa de internado para estudiantes y apliqué para ser diseñador gráfico, que era lo que estaba estudiando, y unos meses más tarde necesitaban a alguien que ayudara a mantener su cuenta de Twitter, así que me ofrecí de voluntario,” relató Cummings.

Tanto en aquel entonces como en la actualidad, NXT transmitía su show semanal desde los estudios de Full Sail. “Eventualmente me hice cargo de sus cuentas de Twitter, Instagram y Facebook, y ayudé a cuadrar la estrategia de redes sociales cada vez que llevaban a cabo sus espectáculos estelares (llamados Takeover) y cuando se iban de gira”, añadió sobre su rol que duró por casi tres años.

A esto le siguieron puestos en Disney y Top Rank Boxing, llevando a cabo funciones similares en los campos de redes sociales y mercadeo, hasta que regresó al ruedo de la lucha libre, esta vez de la mano de Fox Sports, quien lo contrató hace tres meses como productor digital y encargado de la estrategia digital para las producciones de WWE en la cadena. Esto conllevó además una mudanza desde el estado de Florida hasta la ciudad de Los Ángeles.

Entre ficción y realidad

Uno de los programas en el que Cummings está más involucrado es WWE Backstage, un programa en vivo transmitido los martes por Fox Sports 1 que sirve como recuento de los eventos ocurridos a lo largo de las tres marcas de WWE, y en donde se discuten tanto los relatos ficticios como los pormenores tras bastidores.

Para muchos fanáticos, la interacción entre lo ficticio que se muestra delante de las cámaras y lo que en realidad ocurre detrás de ellas, combinado con las opiniones de una fanaticada vocal que expresa su sentir a través de las mismas redes sociales que Cummings maneja, contribuye al sentido de dinamismo y constante evolución que permea en la industria.

“Vince McMahon siempre ha sabido cuándo mostrar un poco lo que sucede tras bastidores, siempre y cuando realce la historia que se está contando tras las cámaras”, indicó Cummings. “Siempre sabe aprovechar una coyuntura y mezclar la ficción con la realidad; así es que han surgido súperestrellas como Stone Cold Steve Austin y Daniel Bryan. Es por buena razón que le llaman genio”.