Los hermanos y propietarios de Seven PowerBoats, en Aguadilla, Arthur (izquierda) y Alexander Cruz Maisonave.
Los hermanos y propietarios de Seven PowerBoats, en Aguadilla, Arthur (izquierda) y Alexander Cruz Maisonave. (XAVIER GARCIA)

La idea de comprar moldes para hacer botes parecía un tanto descabellada, pero en el corazón de Arthur “Alti” Cruz Maisonave anidaba la esperanza de que algún día lo imposible se haría realidad.

Hasta que un golpe de suerte puso en ruta su proyecto de vida al ver nacer a su empresa Seven PowerBoats en Aguadilla, donde se fabrican distintos tipos de embarcaciones de 15 a 45 pies de eslora.

Sin embargo, la clave del éxito que aún despunta es producto del arduo trabajo de este aguadillano, quien se embarcó en la aventura junto a su hermano Alexander y su progenitora Minerva, los cuales velan por la calidad del producto que ha despertado el interés de boteros en y fuera del archipiélago borincano.

De acuerdo con Cruz Maisonave, de 44 años, la fiebre de los botes comenzó desde que su hermano y él eran pequeños, ya que su padre confeccionaba yolas y los llevaba a pescar.

“Cuando cayó la economía hace 16 años, yo viajaba a Estados Unidos y compraba botes porque estaba la economía barata, los traía y los vendía. Entonces, unos cubanos amigos míos que yo les compraba botes me dieron la oportunidad, me ofrecieron una fábrica, la compramos entre los dos (hermanos) y empezamos a fabricar en la Florida”, manifestó.

La empresa familiar emplea unas 20 personas,. Entre su ofrecimiento comercial están las embarcaciones "center console", catamaranes y botes de carrera.
La empresa familiar emplea unas 20 personas,. Entre su ofrecimiento comercial están las embarcaciones "center console", catamaranes y botes de carrera. (XAVIER GARCIA)

“Pensábamos que era la gloria porque allá es que se venden todos los botes. Pero tuvimos que romper la fábrica porque era mucho el gasto, viajábamos dos semanas allá y dos acá. De ahí, me traje uno de los moldes para acá y pegamos a fabricar pequeños botes a amistades, pescadores, haciendo las pruebas”, recordó.

Así las cosas, tuvo un restaurante exitoso que cerró por el paso del huracán María. Eso los llevó a rescatar embarcaciones en Cabo Rojo y en la isla de Tórtola.

Fue durante el encierro de la pandemia que los hermanos Cruz Maisonave comenzaron a fabricar botes pequeños de 15 pies, los cuales no tardaron en hacerse populares.

“Pasó lo que nunca pensé y es que pegamos a vender botes para Estados Unidos. Un ‘dealer’ nos ordenó 10. Ahora firmamos para hacer 30 al año para otro ‘dealer’. Ahí surgió lo de los ‘trailers’ (hacer arrastres) porque en Puerto Rico nadie los hacía. Así que, compramos la maquinaria, tenemos la estructura”, relató.

“No todo el mundo puede tener un bote, pero todo el que tiene un botecito viejo, como en Puerto Rico las calles están malitas, el salitre deteriora los arrastres y entonces, hacemos arrastres en aluminio, ‘stainless steel’, a nivel que son certificados por Estados Unidos y puedes llevarlo a cualquier lado”, argumentó.

Somos Aguadilla
Somos Aguadilla (El Nuevo Día)

Destacó que en su fábrica se confeccionan botes “desde cero hasta llevarlos al agua a correr”, ofreciéndole empleo a unas 20 personas.

Tengo ‘center console’, botes deportivos que son catamaranes, catamaranes que son de carrera y que vamos a representar a Puerto Rico en Estados Unidos y representar las cosas hechas en Puerto Rico para que la gente vea el producto de aquí. Todo es hecho desde cero. No es que pintamos un bote o lo reparamos, ensamblarlo, pintarlo y meterlo al agua”, afirmó al mencionar que “fundir un bote coge dos semanas”.

Por su parte, su hermano Alexander confesó que la experiencia ha sido “un poquito trabajosa”.

“Al final es una satisfacción grande porque las embarcaciones creadas por la familia y empleados estén flotando en Puerto Rico y mares internacionales. Bien contento porque estamos haciendo un producto de calidad con las especificaciones de Estados Unidos. Son botes de calidad al mejor costo porque están comprando directo al fabricante”, sostuvo Alexander.

Se pueden ‘customizar’ las embarcaciones como deseen; colores, puertas, gavetas, asientos y todo hecho con manos puertorriqueñas. Exhortamos a todos los jóvenes que quieran trabajar, que tengan el deseo de aprender, aquí mismo entrenamos y los hacemos de un oficio que es gratificante. Al que le apasiona el mar le va a encantar”, aseguró.

¿Cuánto cuestan sus embarcaciones?

Los botes van desde 15 a 45 pies de eslora y sus precios comienzan en $25,000.
Los botes van desde 15 a 45 pies de eslora y sus precios comienzan en $25,000. (XAVIER GARCIA)

De $25,000 en adelante, más económica que un ‘jets ski’, pero aguanta cinco personas, puedes correr de noche porque la motora acuática es hasta la puesta del sol. Puede poner su neverita y con su arrastre y todo. Además, es financiada entera en Puerto Rico”, explicó Arthur.

“Realmente, la meta de nosotros es llevar el nombre de Puerto Rico en alto en cuanto a las embarcaciones, nadie creía que esto se podía hacer en la isla, todo era traído desde Florida. Cuando lleve un bote de carrera a las islas, el mercado se va a abrir, porque mis botes todavía no han llegado a las islas”, concluyó.

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