La industria de lácteos de Estados Unidos, la más grande del mundo, se encuentra bajo mucha presión debido a que los hábitos de consumo de los estadounidenses están cambiando.

Borden Dairy Co. solicitó protección por bancarrota, la segunda empresa de lácteos grande del país en hacerlo en los últimos meses. Borden produce casi 1,890 millones de litros (500 millones de galones) de leche al año para supermercados, escuelas, entre otros. Da empleo a 3,300 personas y opera 12 plantas a lo largo y ancho del país.

Los refrigeradores de los estadounidenses cada vez tienen más jugo, refresco y sustitutos de leche hechos de soya o almendras. Al mismo tiempo, las barras de proteína, yogurts y desayunos para llevar han reemplazado el tazón de cereal mañanero. Eso ha causado afectaciones a los productores de leche tradicionales como Borden, que se fundó en 1857.

La cantidad de leche líquida que se consume per cápita en Estados Unidos ha caído más del 40% desde 1975. Los estadounidenses bebían alrededor de 90 litros (24 galones) al año en 1996, de acuerdo con datos del gobierno. Esa cantidad disminuyó a 64 litros (17 galones) en 2018.

A medida que el consumo de leche ha disminuido, las fábricas de lácteos han cerrado sus puertas. En documentos entregados a la corte, Borden señaló que 2,730 fincas lecheras han quebrado tan sólo en los últimos 18 meses.

Las granjas lecheras que quedan pueden exigir precios más altos, pero eso afecta a Borden debido a que no puede cobrar más a los consumidores por la presión que enfrenta de competidores grandes como Walmart, que abrió su propia planta procesadora de leche en el estado de Indiana en 2018.


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