(GFR Media)

Debido a los sismos ocurridos en días recientes en la zona sur de Puerto Rico, unas cinco farmacias han tenido que moverse fuera de sus estructuras para poder continuar ofreciendo los servicios.

En entrevista con El Nuevo Día, Linda Ayala, directora ejecutiva de la Asociación de Farmacias de Comunidad (AFC), indicó que hasta el momento hay dos farmacias en el área sur que solicitaron un cambio de servicio al Departamento de Salud. Dicha solicitud se hace cuando una estructura sufre daños y no puede continuar atendiendo al público dentro del establecimiento, explicó la directora ejecutiva. El dueño del negocio solicita un permiso para continuar brindando el servicio de despacho de medicamentos en el exterior de la propiedad. Ambos permisos fueron concedidos.

Mientras, hay otras tres farmacias que solicitaron permiso de relocalización en los municipios de Yauco y Ponce. En estos casos, las farmacias se tienen que mover de lugar debido a que los daños ocasionados en las estructuras fueron de tal magnitud que no pueden volver a operar en ese lugar, a menos que no se le hagan reparaciones mayores a los edificios.

“Estas tres solicitudes de relocalización van a ser de carácter permanente. No van a volver a las estructuras anteriores”, sostuvo Ayala, quien señaló que hoy la Secretaría Auxiliar para Reglamentación y Acreditación de Facilidades de Salud (SARAFS) del Departamento de Salud las iba a inspeccionar.

Cada vez que en Puerto Rico se declara un estado de emergencia debido a un desastre o situación particular, el Departamento de Salud activa el proceso de permiso para la reubicación temporal de las farmacias afectadas.

Esa autorización estará vigente hasta que termine el periodo de emergencia, a menos que se pida una autorización permanente para la relocalización.

Ayala recordó que cuando el huracán María, hubo, al menos, un dueño de farmacia en Arecibo que pidió mover su negocio a otro establecimiento. La dueña tenía dos farmacias en dicho municipio, y una de ellas se llenó de fango, razón por la cual la farmacéutica pidió mover el servicio a su otra farmacia.

No obstante, debido a la emergencia que vivía el país, los negocios operaban en horario reducido, situación que incomodó a uno de los empleados de la farmacia. En represalia por que le habían bajado su jornada laboral, le pegó fuego al negocio. El empleado resultó con quemaduras y tuvo que ser hospitalizado, contó Ayala.

En esta ocasión, la comunicación entre las farmacias y el Departamento de Salud ha sido más efectiva, pues las telecomunicaciones no se cayeron como ocurrió durante el azote del huracán María. Ello ha permitido que los dueños de farmacias envíen la solicitud de cambio de servicio o de relocalización por correo electrónico, en vez de tener que ir personalmente a radicarlas, como tuvieron que hacer durante el huracán. “La experiencia ha sido más llevadera. El inspector de facilidades de farmacia, quien es un licenciado en farmacia, visita de inmediato las farmacias afectadas y otorga el permiso”, agregó la entrevistada.


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