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Desde la izquierda: Henry Terán, Lisandro Pérez, Lucy Cruz, Liliana Sánchez, Beatriz Carrión, Eric Torres, Sol Rosado y Ramón Molinari. Todos son ejecutivos de empresas de biotecnología agrícola establecidas en la Isla. (Juan Luis Martínez Pérez)

La industria de biotecnología agrícola está sólida y en crecimiento en la Isla, y lista además para enfrentar la competencia que presentan otras jurisdicciones, afirma la organización que agrupa a las empresas este ramo en el País, Puerto Rico Agriculture Biotecnology Industrial Association (Prabia).

La integran siete compañías, que operan mayormente en el área sur de la Isla, en una zona desde Guayama hasta Sabana Grande, destacan en conversación con Negocios su presidente, Henry Terán, de DuPont Pioneer, y representantes de las demás empresas.

Estas compañías son AgReliant Genetics, Bayer CropScience, Dow AgroSciences, DuPont Pioneer, Illinois Crop Improvement Association, Monsanto y Syngenta.

“Básicamente lo que hacemos es que nos dedicamos a hacer investigación y desarrollo en algunos cultivos principales como maíz, soya, algodón, girasol, sorgo y algo de trigo”, señala Terán al explicar el quehacer de estas empresas en la Isla.

Los portavoces del sector reconocen la existencia de una activa controversia sobre la labor que realizan, así como la oposición activa de distintos sectores a esta práctica de alterar genéticamente ciertos cultivos.

Estos reclaman, por un lado, que su proceso es la culminación y aceleración de un desarrollo que ha ocurrido en la naturaleza por años, y afirman que su producto es materia prima para otros desarrollos y, como tal, no se vende ni mercadea en Puerto Rico.

“Lo que hacemos es identificar cuáles plantas tienen las características favorables y quiénes tienen las que no nos gustan, y a través de la teoría de (herencia genética de Gregor) Mendel, comenzamos a juntar y hacer selecciones para escoger las plantas que tienen las características deseadas de rendimiento, sabor y el color”, explica Terán.

En respuesta a las críticas y preocupaciones, sostiene que “es que lo hemos hecho por mil años. La diferencia es que en los últimos 10 años hemos descubierto el ADN y eso se catapultó y ahora es parte del intelecto de la humanidad. Ahora, con procesos que son más específicos podemos acelerar el proceso original”.

“Recalca que la idea siempre es que la planta sea más eficiente en términos de resistencia a insectos, enfermedades, uso de agua y nutrientes.

“El agricultor necesita producir para poder ganar, el consumidor necesita el etanol para combustible de la mejor calidad”, dice al explicar los distintos usos que tiene su labor.

Liliana Sánchez Cortés, de Syngenta Crop Protection, aclara, por su parte, que “hay una diferencia significativa agronómicamente en cómo tú manejas un cultivo de investigación y cómo manejas un cultivo comercial. No son las mismas regulaciones”.

“Las compañías seguimos las regulaciones para el área de investigación que nos fijan las agencias, bajo ciertos protocolos y estándares que cada uno tiene para la seguridad y protección del ambiente”, añade.

La directora ejecutiva de la Asociación, Beatriz Carrión, agrega que entre todas las siete empresas que integran el grupo ocupan menos del 1% del terreno habil para el desarrollo agrícola en la Isla.

Investigación y desarrollo

Sobre la comercialización de lo que producen en Puerto Rico, señala Terán que “somos investigación y desarrollo. Nuestra misión no es vender productos al detal, ni bienes manufacturados. Producimos materia prima que posibilita que la gente que está en el negocio de producir etanol, de producir aceite, de producir textiles, tenga los materiales, los cultivos más eficientes para ese propósito”.

Al resaltar la importancia de esta industria en la Isla, destaca que la misma es el mayor generador de empleos en la zona suroeste del País y que es solo segunda, en cantidad de plazas de trabajo, a la industria farmacéutica

“Es una operación grande. Tenemos cerca de 3,500 empleos que generamos, de los cuales una buena cantidad son de tiempo completo y otros son en la temporada principal, que es básicamente de octubre a marzo, donde empleamos mucha más gente”, sostiene Terán.

Este sector, dice, es además una de las principales fuentes de trabajo de los agrónomos que salen del Recinto Universitario de Mayagüez y los tecnólogos que salen de la Pontificia Universidad Católica de Puerto Rico en Ponce, además de los biólogos que salen de diversas universidades del País.

Añade que el gasto de estas empresas es de aproximadamente $130 millones al año, que se colocan en las economías locales de estos pueblos.

Permanencia de la industria

“La misión de Prabia es asegurar la permanencia de la industria y el crecimiento sustentable de estas compañías en Puerto Rico. Hacemos inversiones sustanciales que nos obligan a permanecer aquí. Nuestro objetivo es crear alianzas con la academia, con el sector gubernamental, con escuelas, universidades, la comunidades y crear las condiciones para que esta industria permanezca y, obviamente, crear las condiciones para seguir garantizando esos empleos y esa inversión”, afirma su presidente.

Ramón Molinari, vicepresidente de la entidad empresarial, y con 28 años en la industria, sostiene que esta lleva aquí más de 30 años. “No somos nuevos, llevamos mucho tiempo aquí. Ahora estamos más organizados, tenemos metas claras y una agenda en común. Es nuestra responsabilidad hacer que esto funcione para generaciones de técnicos y profesionales agrícolas que vienen detrás de nosotros; que esto sea sustentable en Puerto Rico”, declaró.

A lo anterior agrega Eric Torres, gerente de Monsanto, que cada compañía tiene un trabajo con la comunidad. “Nosotros como agrupación trabajamos con la comunidad, tenemos campamentos de verano, permitimos a esos nuevos profesionales laborar con nosotros y la tecnología que tenemos la exponemos a esos estudiantes y profesionales nuevos. No se trata solamente de crear empleos y mover la economía, sino también de apoyar la educación y desarrollar esas personas para el futuro de la agricultura”, afirma.

La directora ejecutiva de la organización asegura que la gestión de la industria local tiene impacto más allá de la Isla. “Nuestra misión principal es fortalecer el ecosistema de biotecnología en Puerto Rico ante los retos que tenemos a nivel mundial en la producción de alimentos. Tenemos la responsabilidad de suplir esa materia prima, no tan solo en Puerto Rico, sino en el mundo”, dice.

Ventajas de Puerto Rico. Por ser un país tropical, Puerto Rico ofrece ventajas incomparables para esta actividad de investigación y desarrollo, afirman.

“A pesar de que tenemos una temporada de huracanes, eso no nos imposibilita sembrar y cosechar todo el año”, sostiene Terán. “El proceso de desarrollo de una nueva variedad implica que en Estados Unidos podemos estar 15 años haciéndolo y en Puerto Rico, o un clima tropical en Sudamérica, lo hacemos en una tercera parte del tiempo”, añade.

“El clima, el patrón de lluvias, nos permite operar sin dificultad y al no tener lluvias tenemos poco problema de hongos y bacterias”, agrega

Otra enorme ventaja que destaca es “el talento humano que hay en Puerto Rico. Es indudable que la escuela de agricultura del Recinto de Mayagüez y las de tecnología, que hay varias, están haciendo un trabajo excepcional produciendo estudiantes de un alto valor académico. Eso no ocurre en muchos sitios”, asegura.

También es importante que Puerto Rico comparte el mismo sistema regulatorio que tiene Estados Unidos a través del USDA (Departamento de Agricultura de Estados Unidos) y de las agencias reguladoras. “Eso posibilita que al hacer intercambio de semillas no haya atraso y podamos moverlo rápidamente. Es una ventaja enorme que Puerto Rico tiene”.

Diverso el sector

La diversidad del sector en Puerto Rico lo ejemplifican las empresas que aquí operan.

Sol Rosado, de Bayer CropScience, explica que están localizadas en Sabana Grande y Guánica, donde trabajan con soya y de algodón, que es el cultivo principal.

Lucy Cruz Sánchez, de Dow AgroSciences, indica que la empresa tiene planta Santa Isabel y construye una nueva en Salinas. También cultivan maíz y soya, y algo de girasol.

Liliana Sánchez Cortés, de Syngenta Crop Protection, dice por su parte que esta es una compañía mundial de protección de cosechas que tiene en su área de investigación el desarrollo de maíz y ofrece apoyo al desarrollo de productos para mercados de Norteamerica y Europa. Tienen instalaciones en Salinas y en Juana Díaz.

El gerente de Monsanto, que lleva 26 años en la industria, sostiene que esta compañía se dedica a la agricultura sustentable. “Tenemos 2,000 empleos a nivel mundial y estamos en 67 países. En Puerto Rico tenemos cerca de 100 empleados a tiempo completo y entre 600 y 700 a tiempo parcial. Ahora mismo estamos en reclutamiento, tenemos plazas abiertas.

El gerente de Illinois Crop Improvement Association, Lisandro Pérez, destaca que la empresa, localizada en Juana Díaz, se diferencia de las demás porque brinda servicios a compañías pequeñas y medianas que no tienen instalaciones en la Isla para establecer sus proyectos de investigación. No produce y ni vende semillas.

Molineri labora con AgReliant Genetics LLC en Santa Isabel, donde siembran maíz, girasoles y trigo. Tienen además operación en Lajas, donde trabajan con maíz. “Tenemos 40 personas a tiempo completo y contratamos 600 durante época alta”, dice.

Terán explica que DuPont Pioneer en Salinas se dedica al cultivo de maíz, soya y sorgo. “Es una compañía multinacional con negocios en más de 84 países. Tenemos 104 centros de investigación y este es quizás el segundo más grande después del de Iowa. Tenemos 200 personas a tiempo completo y en la época cuando tenemos los campos llenos de cultivos, contratamos unas 1,300 personas temporeras, para seis meses de trabajo”.


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