Luego de la Orden Ejecutiva, la industria textil argumentó que varias de sus empresas sirven de suplidor al Departamento de la Defensa de los Estados Unidos. En la foto, la fábrica de Winston Salem Industries for the Blind, en Mayagüez. (archivo)

Tomando en cuenta la falta de abastos en artículos de primera necesidad que se utilizan para manejar la pandemia del coronavirus, tanto a nivel local como a nivel global, el Departamento de Desarrollo Económico y Comercio (DDEC), autorizó la reanudación de labores en lo que concierne a la industria textil de Puerto Rico.

Mediante un carta circular, el secretario Manuel Laboy dio el visto bueno para la reactivación del sector, luego de que líderes de la industria abogaran por que se le permitiera reanudar sus labores en medio del toque de queda y cierre de comercios impuesto por Orden Ejecutiva.

La Carta Circular 2020-03 le brinda una dispensa al sector textil –bajo ciertas condiciones–, de la Orden Ejecutiva que emitió la gobernadora Wanda Vázquez Garced el pasado 15 de marzo, imponiendo el cierre de toda actividad económica denominada como “no esencial” hasta por lo menos, el 30 de marzo, en aras de prevenir el contagio del coronavirus que causa la enfermedad COVID-19.

Como respuesta al cierre forzoso, la industria textil argumentó que varias de sus empresas sirven de suplidor al Departamento de la Defensa de los Estados Unidos (DoD, en inglés), y que además cuenta con la capacidad de apoyar en la crisis, proveyendo manufactura crítica para enfrentar la pandemia. Una carta circular previa, emitida el 17 de marzo, había desglosado las actividades comerciales autorizadas a operar y estableció que las empresas textiles estaban sujetas al cierre, sin excepción alguna.

A esos efectos, ahora se autoriza a toda empresa de textiles que manufacture uniformes, componentes o equipos para el DoD a operar “siempre y cuando ajuste su producción a manufacturar, además, equipo de protección personal y a que -antes de comenzar- sea inspeccionada por oficiales de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (PROSHA) y que éstos certifiquen que el plan de contingencia cumple con relación a los protocolos establecidos ante la propagación del COVID-19”.

“Ante el aumento exponencial de la propagación del COVID-19 en diferentes partes del mundo, se han afectado los abastos de ciertos equipos de primera necesidad en los sectores de salud y seguridad”, reza la carta circular de DDEC recién publicada. “Nuestra industria textil tiene la capacidad para producir varios de esos artículos tan necesarios para nuestros trabajadores del campo de la salud, como para las personas que laboran diariamente velando por la seguridad de los ciudadanos”.

La carta, además, autoriza a toda empresa de textiles “que manufacture equipo de protección personal (como por ejemplo mascarillas, gorros, batas, guantes y otra indumentaria utilizada para la protección de la salud), podrá operar, siempre y cuando sea inspeccionada por oficiales de PROSHA”.

La Asociación de Industriales de Puerto Rico, gremio que representa a varias empresas dentro de este sector en la isla, se mostró satisfecha con la autorización.

“Esta circular publicada ayer es un gran logro para nuestra industria textil que lleva unos años recuperando la posición que una vez tuvo en la isla. Luego de cartas a la gobernadora y múltiples reuniones con líderes gubernamentales, hoy nos encontramos con esta excelente noticia”, indicó en declaraciones escritas, Carlos M. Rodríguez, presidente de la asociación.


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