Más de cinco empresas textiles boricuas se han sumado al esfuerzo de producir mascarillas, batas y otros equipos de protección. En la foto, la Cooperativa Industrial Creación de la Montaña, en Utuado. (archivo)

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Ya son más de cinco las empresas textiles boricuas que se han sumado al esfuerzo de producir mascarillas, batas y otros equipos de protección para los profesionales de la salud en los hospitales de todo Puerto Rico.

Recién se estrenan con el propileno de las mascarillas quirúrgicas esta semana, pero estas industrias aseguran que podrían producir miles de mascarillas más a la semana si la materia prima sigue fluyendo.

“Para mañana, ya esperamos tener 2,000 mascarillas listas”, dijo la administradora de la Cooperativa Industrial Creación de la Montaña, Carmen Borrero, quien lidera un equipo de 10 costureras dedicadas a tiempo completo a producir el equipo de protección que ya empieza a escasear en los centros de salud de todo el país.

Cuando comenzó a producirlas el viernes pasado en Utuado, su equipo alcanzó las 200 mascarillas, pero, poco a poco, fueron mejorando y agilizando su operación hasta producir casi 700 mascarillas por día.

Borrero tiene material para otras 8,000 mascarillas que, al paso de 700 por día, podría producir en dos semanas laborales ya que, a diferencia de los uniformes de escuela y trabajo que acostumbraba a confeccionar antes de la pandemia del coronavirus, la elaboración de las mascarillas es más simple.

“La mascarilla es un solo pedazo de material y su confección es mucho más sencilla. Comparado con las ocho operaciones diferentes que conlleva realizar un jumper (uniforme escolar femenino) o un chaleco, la mascarilla se hace en unas cuatro operaciones nada más y con una sola aguja, que agiliza todo el proceso”, añadió la gerente de recursos humanos de la fabrica de uniformes Maristella, Lisa Rolón.

Su equipo de cinco operarias en Cidra ya alcanzó una eficiencia de 550 mascarillas diarias y espera confeccionar unas 2,500 mascarillas esta corta semana laboral.

Al recibir la tela ya cortada, “una operaria la dobla, otra le inserta el alambre para marcar donde va la nariz. Luego se cose la tableta que le da forma a la mascarilla y, por último, se le montan los elásticos (a cada lado)”, antes de inspeccionarlas, empacarlas y sellarlas en paquetes de 25 que irán a los centros de salud de todo Puerto Rico.

“Si continuamos recibiendo el material, yo espero alcanzar entre las 3,600 y 4,000 mascarillas semanales. Si surge más demanda, tenemos la capacidad de aumentar la producción”, afirmó Rolón, quien actualmente opera con 5 empleados a tiempo completo – poco más del 12% de su plantilla laboral usual.

Antes de reiniciar sus operaciones durante la pandemia, estas y otras empresas textiles debieron someterse a una inspección virtual de sus operaciones por parte de la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional de Puerto Rico (PROSHA), adscrita al Departamento del Trabajo y Recursos Humanos.

En el caso de Maristella, “le enseñamos toda la línea de producción desde la entrada principal hasta la zona de empaque. Recalcamos las distancias que debemos mantener entre nuestros empleados y los protocolos adicionales de seguridad”, que incluyen el uso de guantes, mascarillas y batas en todo momento durante la operación, acotó Rolón, quien recibió aprobación de PROSHA a solo tres días de haber llenado su solicitud de inspección.

Y aunque la pandemia del coronavirus les ha costado su principal fuente de ingresos, que es la confección de uniformes para las escuelas, empresas de seguridad y agencias de gobierno, la crisis también les ha revelado una nueva oportunidad económica.

“Estoy super contenta de que podamos brindarles esa ayuda a los médicos y así también volvemos a trabajar. Ojalá podamos seguir esa producción en Puerto Rico”, dijo Borrero, quien ya ausculta cómo producir batas quirúrgicas en sus facilidades.

A eso hizo eco Rolón cuando dijo que “esto fue una ventana que se abrió bien grande para nosotros poder continuar operaciones”.

Creación de la Montaña y Maristella son solo dos de las cinco empresas textiles que se han sumado a la iniciativa “Manos por Puerto Rico”, creada por el productor de televisión Tony Mojena, para producir cerca de medio millón de mascarillas y 25,000 batas desechables localmente para los profesionales de la salud, que corren el mayor riesgo de contraer el COVID-19.

Otras como la Cooperativa Industrial de Comerío espera confeccionar 20,000 mascarillas y 5,000 batas desechables. Pitirre Uniforms en Bayamón estima producir 5,000 mascarillas de los materiales que supla Mojena.

Al esfuerzo se añaden empresas locales como Pan Pepín, Sachs Chemicals y Print One para suplir otros componentes esenciales al empaque.


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