Vista nocturna del edificio de Liberty en la Milla de Oro en Hato Rey. (Suministrada)

“A los consumidores de AT&T quiero decirles: Todos los servicios que tienen hoy, como el ‘roaming’, todo permanece igual por el futuro previsible. Nada cambia, no hay cargos extra. Eso es muy importante”.

Así lo aseguró ayer Naji Khoury, presidente y principal ejecutivo de Liberty Puerto Rico, al conversar con Negocios sobre el acuerdo anunciado ayer para que su matriz Liberty Latin America (LLA) adquiera la operación inalámbrica de AT&T en Puerto Rico e Islas Vírgenes por $1,950 millones.

Khoury puntualizó que la matriz tiene múltiples operaciones inalámbricas en otros mercados, por lo que está confiado en que la transición sea fluida. “Sabemos bien cómo hacer esto. En lo personal, trabajé para Centennial por 10 años y estoy muy entusiasmado”, manifestó. AT&T adquirió a Centennial en 2009.

Destacó además que la transacción incluye un periodo de transición y apoyo de hasta tres años, pero que antes de cumplirse el plazo se debe haber trabajado para operar bajo la marca única de Liberty.

El ejecutivo explicó también que, aunque la adquisición sea por parte de LLA, “Liberty va a manejar la operación localmente” y ello debe redundar en una relación más cercana con los clientes.

Por su parte, José Juan Dávila, gerente general de AT&T en Puerto Rico e Islas Vírgenes, expresó por escrito que “nuestro experimentado y comprometido equipo continuará apoyando estas operaciones mientras nos unimos a LLA”.

Dávila también se dijo confiado en el compromiso de LLA con “proveer servicios de comunicaciones de alta calidad a la gente de Puerto Rico y las Islas Vírgenes Americanas”.

Bajo los términos del acuerdo, AT&T retendrá las responsabilidades y relaciones de la red para primeros respondedores FirstNet, al igual que de DIRECTV y la relación de ciertos clientes corporativos globales.

Mientras, la adquisición incluye activos de la red de telefonía móvil de AT&T, como espectro de frecuencia, inmuebles, contratos de arrendamiento y 1.1 millón de suscriptores de telefonía móvil, además de los cerca de 1,300 empleados actuales de AT&T, de los cuales 962 son unionados representados por Communication Workers of America (CWA).

Sobre el particular, Khoury expresó: “Nosotros tratamos a nuestros empleados extremadamente bien y así continuaremos haciéndolo”.

No obstante, Richard Honeycutt, vicepresidente del distrito 3 de CWA, acusó a AT&T de “abandonar a Puerto Rico” y atribuyó el anuncio de venta a que el multimillonario Paul Singer, líder del fondo buitre Elliot Management, adquirió 1% de AT&T y publicó un plan para extraer ganancias “por medio de recortes de trabajos y la venta de activos críticos”.

Elliot Management publicó en septiembre una carta a la Junta de Directores de AT&T en la que le sugería directamente deshacerse de “numerosas franquicias” como el negocio de seguridad en el hogar, Sky Mexico y “las operaciones en Puerto Rico”. Más aún, pidió que se ejecuten despidos al comparar “el ingreso por empleado” de la competidora Verizon. “Hoy el ingreso por empleado de Verizon (cerca de $900,000) es casi 30% más alto que el de AT&T (cerca de $700,000). Y Verizon continúa haciendo recortes”, celebró la firma de inversiones por la reducción de 10% en la plantilla de esa proveedora en apenas un año.

A su vez, la matriz de AT&T reconoció que la venta es una movida para reducir su volumen de deuda y acercarse a su meta de monetización de $6,000 millones netos en 2019. “Con esta transacción, la totalidad completada o anunciada de los esfuerzos de monetización de este año es de más de $11,000 millones”, informó la empresa mediante comunicado.

“Estoy orgulloso de la historia de AT&T en Puerto Rico y las Islas Vírgenes Americanas” dijo Dávila en declaraciones escritas, tras afirmar que está “orgulloso” de su red y de las mejoras que le han hecho.

El acuerdo de adquisición responde en parte a la necesidad que tiene la compañía matriz de AT&T de aliviar la deuda de unos $158,000 millones. Parte de esa deuda se debe a la transacción que hizo la empresa para comprar el conglomerado mediático Time Warner Inc. por $85,000 millones el año pasado.

Para alcanzar su meta de reducción de deuda, AT&T planifica usar flujo de efectivo disponible luego del pago de dividendos y continuar iniciativas de monetización. AT&T ya sobrepasó su meta de monetización de $6 billones a $8 billones netos en el 2019, con un total acumulado de $10 billones alcanzado en lo que va del año.

Habla la industria 

“¡Vaya forma de abandonar a la gente, @ATT! @TMobile está totalmente comprometido con Puerto Rico. Nuestra (banda de) 600 MHz está encaminada a cubrir la isla y nuestra red es más fuerte que nunca antes”, fue la reacción vía Twitter de John Legere, principal oficial ejecutivo de T-Mobile.

Mientras, el gerente general de la operación local, Jorge Martel, acotó: “Distinto a otros, el compromiso de T-Mobile con Puerto Rico es inquebrantable”.

“Hemos aumentando sobre 100 empleos en los últimos dos años. Continuamos ampliando nuestra presencia de servicio al cliente basado en Puerto Rico, y estamos sumamente orgullosos con los altos resultados de calidad de servicio”, añadió Martel.

T-Mobile está inmersa en su propio proceso de fusión con Sprint, transacción que requiere transferir parte de sus operaciones a Dish Network para cumplir con las condiciones de los entes reguladores.

Mientras, el presidente y principal oficial ejecutivo de Claro, Enrique Ortiz de Montellano, reaccionó recordando que “a través de los años, la industria de telecomunicaciones en Puerto Rico ha sido escenario de fusiones, consolidaciones, ventas y desaparición de varias marcas”, por lo que entiende que la transacción entre AT&T y Liberty no afecta el norte de la compañía que lidera ni su posicionamiento.

“Claro ha conseguido mantenerse como empresa líder compitiendo, invirtiendo e innovando nuestras redes, productos y servicios. Nuestro compromiso con nuestros clientes y Puerto Rico es continuar conectándolos a un mejor futuro”, aseveró Ortiz de Montellano.

Por su parte, Luis Rolón, vicepresidente de la Alianza Puertorriqueña de Telecomunicaciones y presidente de Optivon, aclaró que la postura estándar del grupo, compuesto por empresas locales e internacionales que en muchos casos son competidoras directas, “no entra a comentar en ningún tipo de transacción entre compañías que operan en Puerto Rico”.

Por ello, aunque Liberty es socio de la Alianza, afirmó que lo que acuerde con AT&T “es algo completamente entre ellos y no tenemos comentario a favor o en contra. Para eso existen los entes reglamentadores como la FCC (Comisión Federal de Comunicaciones) y el Departamento de Justicia” .

Sin embargo, Rolón agregó que la visión general de esta organización es que “cualquier cosa que ayude a mejorar la calidad de servicios y a expandir la competencia para que los abonados tengan mejores precios y servicios es bueno para Puerto Rico”.

Mixta la acogida del público

De otra parte, las reacciones iniciales a la noticia por parte de visitantes a la página de Facebook de El Nuevo Día se enfocaron en temores de si subirían o bajarían las tarifas, críticas al servicio al cliente de Liberty y algunas expresiones de apertura al cambio de escenario en el mercado.

Por ejemplo, el usuario Luis Quiñones comentó: “Si Liberty cumple con la mayor parte de la población de PR, ¿por qué no podrá cumplir con los celulares también? Démosle la oportunidad, a mí me encanta esta adquisición”. Mientras, José Rodríguez auguró que el servicio será “más caro porque hay que recuperar inversión en corto tiempo”. Y Emannuel Graniela se expresó dudoso: “Parece que tendré que buscar alternativas para mi servicio celular”.

Sobre el posible impacto a los clientes, la presidenta del Negociado de Telecomunicaciones, Sandra Torres, manifestó que “estos cambios deben provocar mayor competencia y mejores ofertas para los consumidores”.

“En el NET tendremos la oportunidad de emitir nuestra opinión con respecto a cómo queda el mercado en la isla y la calidad de servicios a los clientes, ante la agencia reguladora federal durante el proceso de adquisición”, manifestó Torres sobre la fase de evaluación ante la FCC y el DOJ.

La expectativa delas dos compañías es que la transacción se pueda cerrar dentro de 6 a 9 meses.


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